Qué ver y hacer en Salamanca en 2 y 3 días. La guía definitiva

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Es nuestra ciudad. La que nos vio nacer y en la que hemos vivido siempre. Era una obligación moral compartir con vosotros la guía más completa con todo lo que ver y hacer en Salamanca. Un itinerario por las visitas imprescindibles en una ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad, pero también por los rincones secretos y alguna que otra sorpresa. La Plaza Mayor, la Universidad, la Catedral o el convento de San Esteban son solo algunas de esas paradas de un recorrido apasionante entre piedra de Villamayor, música de tuna y aroma de buen embutido. Hablando de embutido, no podemos dejar pasar la gastronomía por eso hemos recopilado algunas de las mejores opciones para comer en Salamanca y también dónde alojarse. Y todo ello adaptado para los que quieran ver Salamanca en un fin de semana o en más días. Bienvenidos a nuestra tierra.


Es complicado que un salmantino sea objetivo al hablar de su tierra. Literalmente se nos cae la baba. Pero cuando escuchamos que esos piropos llegan también por parte de sus visitantes, entonces tenemos claro que no exageramos. Que cualquier adjetivo se queda corto para definir la belleza de uno de los cascos históricos más sobresalientes y mejor conservados de todo el mundo. Simplemente hay que sentir el sol de la mañana en el huerto de Calixto y Melibea. Contemplar cómo el tiempo pasa frente a la iglesia de San Esteban. Sentarse en una terraza al atardecer en la Plaza Mayor. Pasear cuando ha caído la noche por las calles Compañía o Libreros. Hay mucho más que ver en Salamanca, pero estos simples gestos dan una idea de la dimensión de una ciudad que guarda una sorpresa en cada esquina.

Vista de la Clerecía y las catedrales desde la calle Peñuelas de San Blas que ver en Salamanca
Vista de la Clerecía y las catedrales desde la calle Peñuelas de San Blas

Preparar el viaje a Salamanca

Antes de entrar en harina, repasamos algunos capítulos prácticos que te ayudarán a preparar tu viaje a Salamanca. De esta forma sabrás cuál es la mejor manera de llegar hasta la ciudad, qué hoteles son los más interesantes y cuáles son las zonas más adecuadas para aparcar.

Cómo llegar a Salamanca

En coche. La incomunicación que tenía Salamanca a principios del siglo XXI (solo contaba con la autovía que la une con Valladolid) es por suerte una pesadilla del pasado. Afortunadamente la capital cuenta con tres autovías que la conectan con todos los puntos cardinales. Solo dos horas la separan de Madrid por la autovía A-50 y las autopistas AP-51 y AP-6 (9,75 euros de peaje). Poco más de una hora de viaje tendrá el visitante que llegue de Valladolid por la autovía A-62. Cáceres está a dos horas y Zamora a 45 minutos, en ambos casos por la A-66. Por último, la frontera lusa de Vilar Formoso se encuentra a poco más de una hora por la A-62.

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En tren. El ferrocarril es una alternativa para viajar a Salamanca si el punto de partida es Madrid. Entre las 8:28 horas y las 22:21 horas existen nueve servicios diarios, dos de ellos trenes rápidos Alvia y Avant que hacen el recorrido en 1 hora y 41 minutos partiendo desde la estación de Chamartín. El resto son MD que salen de la estación de Príncipe Pío con una duración del trayecto de casi 3 horas. Con Valladolid existen dos conexiones diarias (MD y Regional Exprés) que tardan 1 hora y 9 minutos y 1 horas y 30 minutos, respectivamente.

En autobús. En la estación de autobuses de la capital operan empresas como Alsa que conecta Salamanca con ciudades como La Coruña, Badajoz, Burgos y Cáceres. El Grupo Avanza ofrece numerosos servicios diarios con Madrid y el aeropuerto de Barajas. Monbus se encarga de la conexión con Barcelona, mientras la empresa Zamora-Salamanca une las dos ciudades con numerosas frecuencias.

¿Dónde aparcar en Salamanca?

La peatonalización que se ha hecho en los últimos años en numerosas calles del centro de Salamanca hace que lo mejor sea estacionar el vehículo fuera de él y desplazarse caminando. Hay que tener en cuenta que las distancias en la ciudad son irrisorias y más si el visitante llega desde Madrid, por ejemplo. En fin de semana, un buen lugar para aparcar de forma gratuita es el entorno del Campus Miguel de Unamuno e incluso las avenidas de Filiberto Villalobos y Maristas. De aquí a la Plaza Mayor solo hay diez minutos caminando.

Ya en zona azul, es habitual encontrar alguna plaza en el barrio de San Vicente (calles García Tejado y Peñuelas de San Blas. Desde aquí tenemos poco más de cinco minutos hasta la Plaza. Si prefieres un aparcamiento cubierto, el más céntrico y espacioso es el de la plaza de Santa Eulalia, aunque también merece la pena apostar por los de las avenidas Reyes de España y Portugal.

¿Dónde alojarse en Salamanca?

La oferta hotelera de Salamanca es una de las más amplias y cuidadas de toda España. En los últimos años se han construido numerosos hoteles y se han reformado o ampliado otros. Todo ello configura un abanico muy interesante a precios muy competitivos.



Booking.com

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Los que quieran un hotel en Salamanca en pleno casco histórico tienen opciones más lujosas como el NH Palacio de Castellanos (enfrente de la iglesia de San Esteban), el Eurostars Las Claras y el Catalonia Plaza Mayor. En los tres casos son alojamientos con habitaciones amplias y elegantes y con toda clase de servicios. Interesante es también es el hotel Melibea, de reciente construcción y enclavado muy cerca del Patio de Escuelas de la Universidad de Salamanca.

Fuera del casco histórico, pero a menos de diez minutos andando de la Plaza Mayor, destacan el hotel Corona Sol, el Artheus Carmelitas, el hotel Exe Salamanca y el Hall 88. Asimismo, existen múltiples alternativas de apartamentos turísticos.

Qué ver en Salamanca en un fin de semana. 11 visitas que no te puedes perder

Aunque forzosamente quedarán cosas en el tintero, un fin de semana es perfecto para hacer un recorrido por los lugares fundamentales que ver en Salamanca. La cercanía con ciudades como Madrid, convierten a la capital del Tormes en una escapada muy cómoda para pasar dos días entre la piedra dorada de Villamayor.

Plaza Mayor

Centro neurálgico de la vida salmantina y una de las plazas más bonitas del mundo. El “cuadrilátero irregular, pero asombrosamente armónico” que definió Unamuno no es un escenario de cartón piedra. Es una plaza que late las 24 horas del día y los 7 días de la semana. Y ahí radical su grandeza. Especialmente cuando Salamanca despide el frío invernal, el ágora se viste de gala con sus terrazas repletas y los jóvenes haciendo corrillos sobre su enlosado. La música de la tuna suena en las noches de verano, los charros ensalzan el folclore local bajo la luna sabatina y, durante las Ferias y Fiestas, se convierte en escenario privilegiado para los mejores conciertos. La Plaza Mayor no ha perdido su esencia desde que fuera construida entre los años 1729 y 1755. Y eso engancha y cautiva.

Plaza Mayor de Salamanca
Plaza Mayor de Salamanca

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Fue Alberto Churriguera el autor del monumento tras un encargo del Ayuntamiento de Salamanca que contó con el visto bueno del rey Felipe V. A lo largo del tiempo ha sufrido varias modificaciones. Llegó a contar con una amplia zona ajardinada y de recreo que desapareció en 1954. Es imprescindible detenerse ante sus medallones. 90 en total, aunque algunos sin esculpir. En ellos encontramos las efigies de personajes históricos. Si nos colocamos en el centro de la Plaza Mayor mirando hacia el norte, delante veremos la fachada del Ayuntamiento con su reloj, debajo del cual llevamos citándonos los salmantinos desde hace décadas. A nuestra derecha aparece el Pabellón Real; a la izquierda el de Petrineros (donde se ubicaban los artesanos del cuero) y detrás, el de San Martín (nombre de la plaza previa a la Mayor).

Ambiente nocturno en las terrazas de la Plaza Mayor en una noche de verano
Ambiente nocturno en las terrazas de la Plaza Mayor en una noche de verano

La Plaza Mayor ha acogido corridas de toros, sorteos de la lotería, ferias del libro, desfiles militares y hasta un inmenso ajedrez humano. Ha saltado por los aires en la película “En el punto de mira” y colgó la bandera republicana en pleno año 2018 durante el rodaje de “Mientras dure la guerra” de Amenábar. La Plaza Mayor es para saborearla con sosiego. Bien tomándonos un café o un refresco en una de sus terrazas, bien paseando por sus soportales o simplemente extasiándonos ante su inmensa belleza que se realza gracias a la iluminación nocturna.

Catedral Vieja y Catedral Nueva de Salamanca

Una de las cosas que más sorprende al visitante que llega a Salamanca es encontrarse con dos catedrales. Una romántica y la otra gótica. Una adosada a la otra. Como un grandioso animal bicéfalo que se eleva en el perfil urbano de la ciudad. La Catedral Vieja se construyó entre los siglos XII y XIV gracias al impulso del obispo Jerónimo de Perigord. De estilo románico con tintes góticos, su elemento más reconocible es la Torre del Gallo, un excepcional cimborrio similar a los que encontramos en las catedrales de Zamora, Plasencia y la Colegiata de Toro. En su interior brilla el majestuoso retablo mayor compuesto por 53 tablas. Las capillas de San Martín, Santa Bárbara y Santa Catalina y el bello claustro, cuyo original algunos estudiosos apuntan a que se encuentra en Palamós, son otros de los elementos más reseñables del templo.

Retablo de la Catedral Vieja de Salamanca
Retablo de la Catedral Vieja de Salamanca

En 1513 se empezó a construir la Catedral Nueva adosada al templo románico para no interferir en su culto. Las obras se prolongaron hasta 1733 y en ellas colaboraron arquitectos de la talla de Juan y Rodrigo Gil de Hontañón, Juan de Álava Juan Setién Güemes o los hermanos Churriguera. Se trata de una magistral obra del gótico tardío (cuando casi se acariciaba el renacimiento) donde sobresale la imponente Torre de las Campanas, la construcción más alta de Salamanca con sus 110 metros. Además, es el segundo campanario más elevado de toda España por detrás del de la Sagrada Familia que tiene dos metros más.

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Las catedrales de Salamanca desde la plaza de Anaya
Las catedrales de Salamanca desde la plaza de Anaya

Patio Chico
Patio Chico

La Catedral Nueva hay que empezar a admirarla por su exterior. Embobarse ante su fachada principal, repleta de iconografía. Admirar la puerta de Ramos, que recibe su nombre al representar la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Y, por supuesto, la fachada sur, conocida como el Patio Chico. Uno de los rincones con más encanto que ver en Salamanca donde se admira la perfecta simbiosis de las dos catedrales. Ya en el interior, imprescindible detenerse ante el coro obra de Joaquín Benito y Alberto de Churriguera y las capillas Mayor, Dorada, del Cristo de las Batallas y la Soledad, entre otras.

Precio de la entrada: 6 euros con audioguía.

Ieronimus, un paseo por las torres de la Catedral

La visita a las catedrales de Salamanca se enriqueció en el año 2002 (coincidiendo con la Capitalidad Europea de la Cultura) con Ieronimus. Se trata de un recorrido por el ‘cielo’ del conjunto catedralicio. El visitante caminará por las salas ubicadas en las torres medievales como la de la mazmorra (donde se explica el carácter defensivo del monumento), la del carcelero, la sala alta, la del Alcaide y la de la Torre Mocha.

Torre del Gallo, en primer término, y de las Campanas, al fondo, en la visita a Ieronimus
Torre del Gallo, en primer término, y de las Campanas, al fondo, en la visita a Ieronimus

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La plaza de Anaya y la Clerecía vistas desde Ieronimus
La plaza de Anaya y la Clerecía vistas desde Ieronimus

Sorprendente es pasar por la bóveda, el corazón de la Torre de las Campanas y su sustento. Un espacio reforzado tras el terremoto de Lisboa de 1755 que hizo temblar los cimientos de la Catedral. Ya en el exterior, el visitante se puede asomar a la Torre Mocha, tener a unos metros la majestuosa Torre del Gallo y contemplar el ‘skyline’ de Salamanca desde la terraza de Anaya, el considerado por muchos el mejor mirador de la ciudad.

Precio de la entrada: 4 euros.

Edificio Histórico de la Universidad de Salamanca

Si hay una institución ligada a Salamanca como uña y carne y por la que se la conoce en el mundo entero esa es su Universidad. Ocho siglos la contemplan siendo la más antigua de España y una cuna del saber por la que han pasado alumnos de la talla de Elio Antonio de Nebrija, Francisco de Vitoria, Miguel de Unamuno, Luis de Góngora, Calderón de la Barca, Fray Luis de León o el primer presidente de nuestra democracia, Adolfo Suárez.

Patio de Escuelas Mayores y Edificio Histórico de la Universidad de Salamanca
Patio de Escuelas Mayores y Edificio Histórico de la Universidad de Salamanca

Situada en la estrecha y encantadora calle Libreros, el Edificio Histórico de la Universidad de Salamanca es otro magnífico ejemplo del plateresco. Su denominada Fachada Rica es una auténtica obra de arte. Una auténtica labor de orfebrería en la piedra de Villamayor donde aparecen, bustos, medallones, animales, elementos vegetales, seres mitológicos y calaveras. Sobre una de estas últimas se esconde la archiconocida rana. Es habitual ver delante de la fachada a decenas de personas buscándola desesperadamente. Pero no deja de ser un simple detalle totalmente nimio al lado de la grandeza y majestuosidad de todo el conjunto.

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El patio de Escuelas Mayores, nevado
El patio de Escuelas Mayores, nevado

Vigilando y protegiendo la sabiduría de la institución se encuentra Fray Luis de León. Su escultura presidente el patio Escuelas Mayores. Si avanzamos hasta el fondo de este espacio diáfano veremos una verja a nuestra izquierda que conduce a otro de los rincones más maravillosos que visitar en Salamanca, el patio de Escuelas Menores. Se asemeja al claustro de un convento con un único piso de columnas y un pozo en el centro. Los soportales del patio dan acceso a diferentes aulas donde se impartían los estudios previos a los universitarios. En una de ellas se encuentra la pintura ‘El cielo de Salamanca’ obra de Fernando Gallego  que sirvió como símbolo de la Capitalidad Europea de la Cultura de 2002.

Patio de Escuelas Menores de la Universidad de Salamanca
Patio de Escuelas Menores de la Universidad de Salamanca

El visitante también tiene la oportunidad de acceder al interior del Edificio Histórico, donde destacan espacios como el Paraninfo, el lugar donde se celebran los actos más solemnes, el claustro, el aula Fray Luis de León y la escalera que evoca el camino que tiene que seguir el estudiante para alcanzar el conocimiento y la sabiduría. Otra de las joyas de la Universidad de Salamanca es su Biblioteca General Histórica, considerada una de las más espectaculares de todo el mundo. Lo malo es que sus visitas están limitadas a investigadores.

Precio de la entrada: 10 euros (Edificio Histórico)

Casa de las Conchas y calle de la Compañía

Una de las imágenes más hechizantes que no perderse en Salamanca es la que obtenemos de noche si subimos por la calle de la Compañía en dirección a la Clerecía y la Casa de las Conchas. Las farolas aportan la dosis exacta de luz para dotar de un halo casi místico el paseo. Para muchos la Compañía es la calle más bella de la ciudad. Recibe este nombre como homenaje a la Compañía de Jesús, fundadora de la Clerecía o iglesia del Espíritu Santo de la que más adelante hablaremos. Un templo que a punto estuvo de dar al traste con uno de los monumentos más singulares que ver en Salamanca, la Casa de las Conchas. La razón: su presencia impedía admirar con perspectiva la majestuosa portada de la Clerecía.

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Calle de la Compañía
Calle de la Compañía

Casa de las Conchas
Casa de las Conchas

Afortunadamente, el máximo exponente del gótico civil en la ciudad sobrevivió a aquella idea peregrina. La Casa de las Conchas es hoy todo un ejemplo de variedad y creatividad arquitectónica. Empezando por las 300 conchas de su fachada. Pero también por sus blasones, escudos, gárgolas y otros ornamentos. Fue residencia de la familia Maldonado, perteneció a la Junta de Andalucía que la recibió como pago de una deuda y hoy pertenece al Estado que construyó una biblioteca pública muy interesante. La Casa de las Conchas se puede visitar libremente y así admirar su bellísimo patio interior donde se mezclan elementos medievales, mudéjares y renacentistas.

Patio de la Casa de las Conchas
Patio de la Casa de las Conchas

Subida a las torres de la Clerecía (Scala Coeli)

Si Ieronimus propone un viaje por el ‘techo’ de las catedrales, Scala Coeli hace lo propio por el ‘cielo’ de la segunda construcción más alta de Salamanca, la Clerecía o iglesia del Espíritu Santo. Con sus 61 metros de altura, el edificio que acoge la Universidad Pontificia de Salamanca es un mirador privilegiado. Una ‘escalera al cielo’ desde la que asomarnos en primer lugar al interior del templo y, posteriormente, a los llamados matroneos (balcones interiores de las naves laterales).

Torres de la Clerecía
Torres de la Clerecía

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Vista de las catedrales desde Scala Coeli
Vista de las catedrales desde Scala Coeli

El colofón a la visita lo ponen las vistas desde las propias torres. En este punto estaremos a 50 metros de altura para contemplar desde allí la Catedral, la Casa de las Conchas, la Universidad de Salamanca y la propia Plaza Mayor. Todo el recorrido está jalonado por información que nos habla de la construcción de un edificio del siglo XVII que fue encargado por Margarita de Austria, esposa del rey Felipe III. No os perdáis tampoco el patio barroco o de los Estudios que forma parte del complejo y que está decorado con 28 lienzos que narran la vida de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús.

Precio de la entrada: 3,75 euros

Casa Lis (Museo de Art Déco y Art Nouveau)

Si hay un museo que no perderse en Salamanca por nada del mundo ese es el que está ubicado en la maravillosa Casa Lis. El Museo de Art Déco y Art Nouveau es el más visitado de Castilla y León. Más de 150.000 personas pasan cada año por este espacio donde no solo brillan las piezas expuestas, sino el edificio en sí. La Casa Lis fue el sueño de Miguel de Lis, un empresario salmantino de finales del siglo XIX que se dedicaba a la industria de los curtidos y que ganó mucho dinero con ello. Encargó a al arquitecto Joaquín de Vargas Aguirre la construcción de un palacete que reflejara su carácter moderno y cosmopolita. El resultado fue un edificio con influencias Art Nouveau donde brilla la fachada sur que mira al río Tormes gracias a sus galerías de hierro y cristal y una inmensa terraza abierta donde cada verano se programan conciertos.

La Casa Lis iluminada
La Casa Lis iluminada

Patio interior de la Casa Lis
Patio interior de la Casa Lis

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En su interior destaca el patio acristalado donde las vidrieras son un auténtico sueño de colores y formas que embriagan al visitante. Después de pasar por varios dueños e incluso estar sumido en el abandono, el Ayuntamiento lo expropió para que albergara a partir de 1995 la colección donada por el mecenas Manuel Ramos Andrade. Unos fondos que hacen un singular recorrido por las artes decorativas desde finales del siglo XIX hasta la Segunda Guerra Mundial. Vidrios, muebles, porcelanas y joyas, son algunos de los elementos que se pueden ver en las diferentes salas de la Casa Lis.

Precio de la entrada: 5 euros

Puente Romano y las mejores vistas de Salamanca

Si hay una vista por antonomasia de la ciudad de Salamanca esa es la protagonizada por el Puente Romano, el río Tormes y las catedrales al fondo. Conseguirla es fácil y gratuito. En las inmediaciones de la Casa Lis encontraremos el Puente Romano, lo deberemos atravesar y al otro lado, junto a una pista de atletismo, obtendremos la simbólica y recurrente imagen de Salamanca.

Vistas desde el Puente Romano
Vistas desde el Puente Romano

El Puente Romano es más que un símbolo de la capital charra. Es una de las construcciones del Imperio mejor conservadas en toda España. Se levantó en el siglo I como parte del trazado de la Vía de la Plata entre las actuales Mérida y Astorga. En 1626 quedó seriamente dañado por una riada conocida como la de San Policarpo, pero hoy luce espléndido viendo pasar un calmado río Tormes que ya no se desborda puesto que está regulado por el embalse de Santa Teresa. Un dato curioso. Hasta 1973 soportó tráfico rodado. Eso da mucho más valor a que haya aguantado el paso de los siglos. De sus 26 arcos, quince son originales romanos y once son modernos.

Las catedrales y el puente Enrique Estevan, desde la ribera del río Tormes
Las catedrales y el puente Enrique Estevan, desde la ribera del río Tormes

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Entre el Romano y el Enrique Esteban (un bello puente de hierro de principios del siglo XX con una fabulosa iluminación) existe un paseo junto al río que nos regala las mejores panorámicas de Salamanca. Ante nuestros ojos tendremos el conjunto catedralicio reflejado en las aguas del Tormes. Además, pasaremos junto a la iglesia nueva del Arrabal y por el embarcadero donde en verano es posible alquilar barcas y patines. Un recorrido que de noche adquiere una mayor belleza y que te contamos con más detalle en este post dedicado a las mejores vistas de Salamanca.

Iglesia y convento de San Esteban (Dominicos)

Para muchos es el templo más sublime que ver en Salamanca tras las catedrales. El convento de San Esteban, conocido popularmente como los Dominicos, fue levantado en el siglo XVI y en su diseño y construcción participaron nombres de la talla de Juan de Álava, fray Martín de Santiago, Rodrigo Gil de Hontañón, Juan Ribero de Rada y Pedro Gutiérrez. Las obras duraron casi un siglo y el resultado fue un templo gótico con influencias renacentistas.

Iglesia y convento de San Esteban
Iglesia y convento de San Esteban

Es todo un deleite detenerse ante su fachada, un auténtico retablo en piedra de Villamayor y otra magnífica muestra del plateresco. Una vez dentro, brilla el retablo mayor barroco obra de Churriguera, y el coro, que lleva la firma de Alonso de Balbás y que cuenta con una sillería de 125 sitiales.

Interior de la iglesia de San Esteban
Interior de la iglesia de San Esteban

Claustro de Colón o salón de Profundis
Claustro de Colón o salón de Profundis

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Adosado a la iglesia se encuentra el convento, cuya fachada lleva la firma de Juan Ribero Rada. En su interior destacan el claustro de los Reyes, la magnífica escalera de Soto y el recientemente restaurado y abierto al público claustro de Colón o salón de Profundis. En este espacio se dice que el descubridor expuso a los dominicos el proyecto de su viaje a las Indias. Allí conoció al toresano Fray Diego de Deza, confesor de la reina Isabel La Católica, y el principal valedor de Colón para que el proyecto saliera adelante.

Precio de la entrada: 4 euros al convento y gratuita a la iglesia

Convento de las Dueñas

A pocos metros del convento de San Esteban no encontramos con otras de las visitas imprescindibles que hacer en Salamanca. El convento de las Dueñas, también conocido como el de las Dominicas, bien merece que traspasemos sus muros de piedra de Villamayor para contemplar su extraordinario claustro. Es de planta pentagonal con dos pisos. El inferior, sostenido por arcos rebajados con medallones y el superior, adintelado. Desconocemos su autor ya que se atribuye a diferentes artistas de la escuela plateresca salmantina.

Claustro del convento de Las Dueñas
Claustro del convento de Las Dueñas

Precio de la entrada: 2 euros

Huerto de Calixto y Melibea

Salamanca es una ciudad que rebosa amor y romanticismo. Ya os hablamos en este post que es uno de los mejores destinos para celebrar San Valentín. Pocas cosas hay más románticas que un paseo nocturno por la calle Compañía o una tranquila charla vespertina en uno de los bancos del huerto de Calixto y Melibea. Precisamente de este último lugar os vamos a hablar. Si Verona recibe cada año a miles de turistas al reclamo de Romeo y Julieta, Salamanca podría hacer lo propio con su pareja de enamorados más popular, Calixto y Melibea. A ellos está dedicado este precioso jardín adosado a la muralla y que ofrece bonitas vistas del río Tormes, por un lado, y de las catedrales, por el otro.

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Huerto de Calixto y Melibea
Huerto de Calixto y Melibea

La leyenda y la historia nos dicen que en este lugar pudo estar ambientado el jardín de la casa de Melibea del que se habla en ‘La Celestina’, el clásico de Fernando de Rojas. De hecho en la obra se nombra cómo la alcahueta caminaba por la calle Arcediano (la que da acceso al huerto) para visitar la casa de la amante. Después de pertenecer a diferentes propietarios, el Ayuntamiento lo compró a finales del siglo pasado y lo inauguró como espacio de esparcimiento en 1981. Un bonito jardín que en primavera rebosa colorido y que es sin duda uno de los rincones con más encanto que ver en Salamanca.

Entrada gratuita

Qué ver en Salamanca y alrededores en 3 días

Si dispones de una jornada más para visitar Salamanca lo ideal es desplazarte a alguno de los pueblos y espacios naturales con más encanto de la provincia. Eso sí, te va a saber a poco. La Sierra de Francia, las Arribes del Duero o la Sierra de Béjar merecerían dos o tres días en exclusiva para cada uno. Como nuestro objetivo es ayudarte te vamos a dar varias opciones: algunas visitas más que hacer en Salamanca capital y alguna idea de escapada de un día por la provincia.

Palacio de Monterrey

Monterrey es sin duda el palacio señorial con mayúsculas de Salamanca. Ubicado en uno de los rincones más bellos de la ciudad, en la plaza de las Agustinas y junto al inicio de la fotogénica calle Compañía, se trata de una construcción propiedad de la Casa de Alba. Lleva la firma de Rodrigo Gil de Hontañón y fray Martín de Santiago y mezcla formas platerescas y del primer renacimiento salmantino con otras italianas.

Una de las salas del palacio de Monterrey donde se puede ver un cuadro de José de Ribera
Una de las salas del palacio de Monterrey donde se puede ver un cuadro de José de Ribera

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Después de unas obras de rehabilitación y gracias a un acuerdo entre la Casa de Alba y el Ayuntamiento de Salamanca, el palacio se puede visitar para contemplar las estancias por las que siguen pasando los miembros de esta familia noble. La suntuosidad y grandeza de cada una de las salas se acrecienta gracias a las obras de arte que la decoran. Podemos ver desde cuadros de José de Ribera, pasando por óleos de Tiziano hasta llegar a piezas de porcelana y azulejos de Talavera.

Precio de la entrada: 5 euros (se obtienen en la Oficina de Turismo de la Plaza Mayor)

Iglesia de San Martín

Es la iglesia románica más importante de Salamanca después de la Catedral Vieja. Data del siglo XII y permanece casi oculta en la plaza del Corrillo junto a la Plaza Mayor. A simple vista captará primero nuestra atención el McDonald’s que hay justo delante, por lo que será una buena pista para que no pasemos por alto el templo.

Puerta de los Perdones de la iglesia de San Martín
Puerta de los Perdones de la iglesia de San Martín

Una profunda rehabilitación acometida hace algunos años permite que el visitante pueda contemplar una de las tres portadas románicas con las que contó el templo. Se trata de la puerta de los Perdones, que durante siglos estuvo tapiada. Cuenta con seis arquivoltas con inscripciones e imágenes de los siglos XIV y XV en las que destaca la representación de un mensario (calendario) con once meses. La portada luce parte de su policromía original y recuerda al pórtico de la Majestad de la Colegiata de Santa María la Mayor que se puede ver en Toro.

Entrada: gratuita

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Cueva de Salamanca y torre del Marqués de Villena

Los misterios y leyendas de Salamanca darían para otro post. De hecho unas de las mejores cosas que hacer en Salamanca es el tour de leyendas que podéis contratar aquí totalmente gratis. Uno de los lugares más enigmáticos que se pueden ver en la ciudad es sin duda la Cueva de Salamanca. Los restos de la sacristía subterránea de lo que fue la iglesia de San Cebrián fueron escenario de clases de nigromancia.

Cueva de Salamanca
Cueva de Salamanca

Era el mismísimo diablo en el cuerpo del sacristán del templo el que impartía esta formación a siete alumnos durante siete años. Tras ese periodo, uno de esos jóvenes elegido al azar se tenía que quedar al servicio de Belcebú. Este dudoso honor le tocó al marqués de Villena, que se resistió a ese triste final y se escondió en el interior de una tinaja para burlar al diablo. Dice la leyenda que tras huir, el marqués dejó olvidada su sombra en el interior de la tinaja. Una sombra a la que todavía se la ve vagar por las calles de Salamanca. Precisamente la torre que hay junto a la cueva recibe el nombre del marqués de Villena, y desde lo más alto tenemos unas bonitas vistas de las catedrales y de la iglesia de San Esteban.

Entrada: gratuita

Salmantica sedes antiqua castrorum

En la Cueva de Salamanca se pueden apreciar los restos de una de las murallas que protegieron el casco urbano de la ciudad, la denominada Cerca Vieja o medieval. Esta construcción se adosó a una muralla anterior, la prerromana o castreña. 32 metros de esta cerca aparecieron hace algunos años en los bajos de un edificio de la cuesta de Carvajal, justo enfrente de la Cueva de Salamanca. El Ayuntamiento se hizo con ese local e hizo posible lo que hoy es ‘Salmantica sedes antiqua castrorum’, el centro de interpretación de las murallas salmantinas.

Salmantica sedes antiqua castrorum
Salmantica sedes antiqua castrorum

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A través de paneles informativos y vídeos interactivos, el visitante descubre la historia de las murallas que blindaron Salamanca. La que se levantó en la Edad del Hierro en el cerro donde se originó la ciudad, el de San Vicente. La construida cuando la población se trasladó al teso de las catedrales. La perromana o castreña, que se puede ver in situ en este centro de interpretación. La Cerca Vieja o medieval, adosada a la anterior. Y por último, la Cerca Nueva, mandada construir por Alfonso VII en el siglo XII y a la que pertenecían las desparecidas puertas de Toro y Zamora.

Entrada: gratuita

Qué hacer en Salamanca provincia

La mayoría de escapadas a Salamanca se centran en su capital. No es para menos. Sin embargo, la provincia tiene una riqueza natural y monumental que debemos tener muy en cuenta. Si durante vuestro viaje a tierras charras tenéis tiempo para descubrirla, no dudéis en hacerlo. Aquí os dejamos algunas pinceladas que os serán muy útiles.

Una calle de Miranda del Castañar
Una calle de Miranda del Castañar

Mirador de la peña de la Vela en las Arribes del Duero
Mirador de la peña de la Vela en las Arribes del Duero

  • Sierras de Béjar y Candelario. La estación de esquí de La Covatilla es el gran atractivo turístico de la prolongación de la Sierra de Gredos en la provincia de Salamanca. Además de la visita a la propia ciudad de Béjar, en esta zona también encontramos algunos de los pueblos más bonitos de Salamanca como Candelario y Montemayor del Río. El senderismo también juega un papel fundamental con rutas como la que lleva a la Garganta del Oso o la que sube hasta la Peña Negra.

Castillo de San Vicente de Montemayor del Río pueblos más bonitos de Salamanca
Castillo de San Vicente de Montemayor del Río

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  • Otros lugares con encanto. Los que no dispongan de demasiado tiempo y opten por un vista cercana a la capital salmantina, les aconsejamos Alba de Tormes o Ledesma. También hay que mencionar Ciudad Rodrigo con su excelsa muralla que es posible recorrer caminando. Y no nos podemos olvidar de la zona de entresierras donde brillan parajes como La Honfría en Linares de Riofrío y localidades como Valero, San Esteban de la Sierra y Monleón.

Castillo de Monleón pueblos más bonitos de Salamanca
Castillo de Monleón

Dónde tapear y comer en Salamanca

La gastronomía tiene que ocupar un papel fundamental en una visita a Salamanca. Sin que nos ciegue nuestro salmantinismo, hay que reconoce que es una de las ciudades donde mejor se trabaja la restauración de toda España. Se puede comer tanto de tapas como a la carta con precios para todos los bolsillos y con una calidad tanto de los productos como de la elaboración muy sobresaliente. Aquí os dejamos algunos de los bares y restaurantes que más nos gustan.

  • Cañas y pinchos clásicos. Al contrario de lo que sucede en otras ciudades, en Salamanca la tapa (en nuestra tierra se denomina pincho) no se incluye con la consumición. A pesar de esto, sus tamaños suelen ser generosos y el precio en conjunto es asequible y ronda los dos euros y medio. Una buena zona para probar los pinchos clásicos de Salamanca es Van Dyck en bares como Chinitas (excepcionales los champiñones guisados y los calamares), Santi (jeta, rabas y montaditos), La Fresa (huevos con chichas y torreznos) o el Patio de la Abuela (jeta). Ya en el centro de la ciudad, un clásico de los pinchos tradicionales con sus tortillas rellenas es el Cervantes en plena Plaza Mayor. Las Caballerizas (solo abre de lunes a viernes al funcionar de cafetería universitaria) y sus montaditos, junto a la plaza de Anaya es otra buena y económica opción. También en el casco histórico recomendamos La Fragua (montadito de calamares y carne de morucha), el bar Colón (callos) y la taberna de Dionisos (tostas).

Montadito de calamares de La Fragua
Montadito de calamares de La Fragua

  • Tapas creativas. Sin abandonar la tradición, en los últimos años en Salamanca han abierto un buen número de gastrobares donde dan una vuelta de tuerca al mundo de las tapas con propuestas más creativas. Uno de nuestros favoritos es el LiliCook, tanto su vermutería (plaza Sexmeros) como el gastrobar (calle Espoz y Mina). Hay que destacar también el Tapas 2.0 (calle Felipe Espino), Las Tapas de Gonzalo (Plaza Mayor) y Vinodiario (plaza de los Basilios).

Tapas 3.0
Tapas 3.0

  • Restaurantes. Para comer en Salamanca a la carta o con un menú degustación, existe un amplio abanico de restaurantes de mucha calidad que son una garantía de éxito. En el apartado de los clásicos, uno de los que más nos gusta es el Valencia (calle Concejo). Sus carnes y guisos tradicionales son una auténtica delicia. El Bardo (en la calle de la Compañía y en la avenida de Portugal) es otra buena alternativa. Si nos vamos a los restaurantes que se valen del recetario tradicional para crear propuestas más innovadoras algunos de los que más cautivadores son el Vida y Comida (plaza de Santa Eulalia), Tapas 3.0 (calle Sánchez Barbero), Oroviejo (plaza de San Benito) y ConSentido (plaza del Mercado). Si hablamos de restaurantes italianos nos encanta el Rugantino (plaza de San Marcos) y si nos vamos a Oriente nos atrae mucho Lui y Keito (calle Valencia) donde hacen una buena mezcla entre la cocina japonesa y la mediterránea.

Otros planes que hacer en Salamanca

Pablo Montes y Estefanía Casillas
Periodista e Ingeniera Agrícola. Viajeros

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