Qué ver en Lanzarote. 17 visitas imprescindibles

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Es uno de los escenarios volcánicos más evocadores de todo el mundo y, al mismo tiempo, cuenta con playas urbanas y vírgenes excepcionales. Lanzarote es una isla mágica de paisajes rojizos y negros aparentemente yermos, que contrastan con el blanco de sus casas bajas y el dorado de sus arenales. Una semana es tiempo suficiente para hacer parada en los principales lugares que ver en Lanzarote. Desde el Timanfaya, pasando por sus playas, el legado de César Manrique e incluso una pequeña escapada a la octava isla canaria, La Graciosa. Te lo contamos todo en este post donde repasamos las visitas imprescindibles en Lanzarote, pero también consejos para preparar el viaje, dónde alojarte y los restaurantes más típicos y auténticos.


Lanzarote ha logrado algo que podría parecer una quimera. Hacer convivir de manera armónica el turismo de masas, los espacios naturales y la arquitectura tradicional. En esta tarea jugó un papel capital César Manrique. El lanzaroteño más internacional le dio una genial vuelta de tuerca a algunos de los espacios más singulares de la isla y se empeñó en conservar las técnicas de construcción tradicionales y eliminar las vallas publicitarias de las carreteras, entre otros muchos logros. Gracias a su trabajo, hoy Lanzarote tiene más del 40 por ciento de su territorio protegido y el visitante puede disfrutar de una red de alojamientos de primer nivel, pero al mismo tiempo recorrer una isla que mantiene casi intacta su esencia.

Paisaje del parque nacional de Timanfaya que ver en lanzarote
Paisaje del parque nacional de Timanfaya

Preparar al viaje de una semana en Lanzarote

Recalamos en Lanzarote en mayo de 2021 durante una semana. Tiempo suficiente para recorrer al completo la isla, disfrutar de sus playas e incluso escaparnos un día a una de las sorpresas del viaje, La Graciosa.

Vuelos

Ser una de las islas más turísticas de Canarias hace que Lanzarote cuente con conexiones aéreas que numerosos puntos de España y de Europa. Existen vuelos directos desde Madrid, Barcelona, Alicante, Oviedo, Santiago y Sevilla. Nosotros volamos desde Barajas con Iberia Express aprovechando una oferta de 316 euros para los dos, ida y vuelta. El viaje desde la capital de España tiene una duración de unas dos horas. El aeropuerto César Manrique de Lanzarote está situado al sur de la isla entre Puerto del Carmen y Arrecife.

Alquilar coche

La mejor forma para recorrer todo lo que ver en Lanzarote es sin duda el coche. En nuestro caso siempre que visitamos una isla de estas características, el vehículo de alquiler se convierte en el mejor aliado del viaje. Optamos por la empres AutoReisen, gracias a una oferta que encontramos. La experiencia fue positiva. La entrega fue rápida y, a la hora de la devolución, ni tan siquiera comprobaron el estado del coche. Algo que nos irrita especialmente es que, en el momento de la devolución, se dediquen a mirar con lupa cada palmo del vehículo buscando la rozadura más nimia para endosártela. Eso nos sucedió con Avis en Madeira, aunque afortunadamente no hemos tenido muchas más experiencias de este tipo.

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Conducir por Lanzarote es extremadamente sencillo. La mayoría de sus carreteras son llanas y con pocas curvas y el estado del firme es excelente. Eso sí, hay que prestar mucha atención a los límites de velocidad ya que la presencia de radares es una constante. Un ejemplo es la carretera que atraviesa del parque nacional de Timanfaya. Al estar considerada como vía ciclista, el límite de velocidad es de 60 km/h.

Hyde Park Lane, un complejo de apartamentos y villas para alojarse en Lanzarote

Que un alojamiento se convierta en una parte muy importante del atractivo del viaje es algo de valorar y, sobre todo, de mencionar. En Lanzarote nos sucedió con Hyde Park Lane, un complejo de cuatro estrellas de apartamentos y villas privadas situado en una de las zonas más tranquilas y apacibles de Puerto de Carmen

Una de las piscinas del complejo de Hyde Park Lane
Una de las piscinas del complejo de Hyde Park Lane

Hyde Park Lane es una pequeña ciudad con la friolera de 30.000 metros cuadrados de jardines y toda clase de servicios como zona deportiva, juegos infantiles, gimnasio, aparcamiento gratuito y hasta supermercado. Lo mejor de todo es que está a cinco minutos caminando de la playa de Los Pocillos, pero sin embargo a dos manzanas de la avenida principal de Puerto del Carmen donde se concentran los bares y restaurantes y, por lo tanto, el mayor bullicio. Además, es un emplazamiento perfecto para conocer desde allí todos los rincones que ver en Lanzarote.

Dormitorio principal con jacuzzi de nuestra villa deluxe
Dormitorio principal con jacuzzi de nuestra villa deluxe
Piscina privada de nuestra villa deluxe de Hyde Park Lane
Piscina privada de nuestra villa deluxe de Hyde Park Lane

Pasamos nuestra estancia en una de las 23 villas privadas de Hyde Park Lane. Concretamente la villa deluxe de 2 dormitorios. Un pequeño paraíso que dispone de piscina privada propia con tumbonas y cama balinesa, además de un jardín con comedor y barbacoa. El interior es de auténtico ensueño con un amplio salón con cocina totalmente equipada. Uno de los dormitorios tiene un jacuzzi en su interior y baño con ducha integrado donde no falta ni un detalle. Un sueño para disfrutar de un viaje repleto de romanticismo y privacidad e incluso para vivir una luna de miel o la celebración de un aniversario.

A punto de tomar un baño en el jacuzzi
A punto de tomar un baño en el jacuzzi
Terraza exterior de la villa deluxe de Hyde Park Lane
Terraza exterior de la villa deluxe de Hyde Park Lane

En un lugar así lo que priman son las sensaciones. La de levantarte por la mañana y saborear, sin despojarte del pijama, un café caliente preparado en la cafetera de cápsulas. La de relajarse tras un día visitando la isla en la piscina privada contemplando los colores del atardecer enredándose en las copas de las inmensas palmeras de Puerto del Carmen. La de paladear una botella de vino de Lanzarote en la terraza exterior disfrutando de las magníficas temperaturas nocturnas. O la de gozar de un sueño relajante y reparador sin escuchar ni el más mínimo ruido.

Dormitorio de uno de los apartamentos de Hyde Park Lane
Dormitorio de uno de los apartamentos de Hyde Park Lane
A punto de tomar un aperitivo en nuestro salón de la villa deluxe
A punto de tomar un aperitivo en nuestro salón de la villa deluxe

Cierto es que la opción de la villa o la villa deluxe es más exclusiva y destinada a un viaje con mayor significado o simbolismo. Por eso los apartamentos de uno y dos dormitorios de Hyde Park Lane son una alternativa más económica, pero igualmente con mucho encanto. Son pequeñas casitas con acceso propio desde los jardines del complejo. Todos ellos cuentan con una cocina equipada en la que no faltan el microondas y la nevera, electrodomésticos tan útiles en unas vacaciones. Además, cuenta con piscina común y existe la posibilidad de hacer la reserva con desayuno en el restaurante del hotel. Hyde Park Lane ofrece además con un apartamento adaptado para personas con discapacidad física.

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Terraza de uno de los apartamentos de Hyde Park Lane
Terraza de uno de los apartamentos de Hyde Park Lane

Por ser lector de Viaje con Pablo tienes un descuento del 10% en la reserva de tu villa o apartamento de Hyde Park Lane. Solo tienes que enviar un email a info@hydeparklane.com con el asunto HPLVCP

Mejor época para visitar Lanzarote

El privilegiado clima de las Canarias hace que cualquier momento del año sea bueno para visitar Lanzarote. Eso sí, hay que hacer algunas puntualizaciones. Diciembre y enero y julio y agosto son temporada alta, por lo que los precios de los alojamientos suben considerablemente. Al comienzo del verano, o incluso en mayo, el viento puede ser molesto ya que la isla recibe la incómoda visita de los alisios. Nosotros por ejemplo tuvimos unas jornadas muy ventosas. Por este motivo, los mejores meses para visitar Lanzarote son finales de septiembre, octubre y noviembre. Los vientos no son tan fuertes y al no ser temporada alta, los precios de los hoteles bajan.

17 cosas que ver y hacer en Lanzarote en una semana

Lanzarote es una isla pequeña que se puede recorrer perfectamente al completo en una semana. Estos son los puntos que visitamos durante nuestro viaje que además creemos que son imprescindibles cuando nos preguntamos qué visitar en Lanzarote en siete días.

Parque Nacional de Timanfaya

Un viaje a Marte sin salir de la Tierra. El parque nacional de Timanfaya es diferente a todo lo que hayas podido ver hasta la fecha. Un paisaje de otro planeta donde las coladas de lava y los volcanes se suceden generando un escenario yermo donde la vida intenta brotar muy poco a poco. No olvidemos que esta tierra es una de las más jóvenes de todas las Islas Canarias. Se formó en 1730 cuando Lanzarote vivió uno de los cataclismos volcánicos más virulentos que se conocen. 50 pueblos quedaron arrasados por la friolera de 48 millones de metros cúbicos de lava que brotaron de la tierra cada día.

Al contrario de lo que sucede en La Palma con la fantástica ruta de Los Volcanes, en Lanzarote no es posible realizar una caminata de esa envergadura y mucho menos por libre. Estas son las opciones que tenemos para adentrarnos en el que, para muchos, es el parque nacional más singular de toda España.

Circuito en autobús por las Montañas de Fuego

Es la opción más demandada y al mismo tiempo la menos auténtica. En la carretera que atraviesa del parque nacional veremos un desvío con una taquilla donde, previo pago de 12 euros por persona, podremos acceder al conocido como islote Hilario. Desde allí parten los autobuses que hacen un recorrido de media hora por algunos de los conos volcánicos que provocaron el cataclismo del siglo XVIII. No hay posibilidad de bajar para tomar fotos, así que solo se podrán captar desde la ventanilla si los reflejos y las manchas de las lunas nos lo permiten.

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Paisaje del parque nacional de Timanfaya desde el autobús
Paisaje del parque nacional de Timanfaya desde el autobús

Una vez concluido el recorrido en autobús, empieza otro espectáculo mucho más turístico. Para demostrar que la tierra que pisamos sigue muy caliente, los guías del parque introducen un manojo de paja en un agujero a un metro de profundidad. En pocos segundos, el fuego aparece. No olvidemos que a pocos centímetros la temperatura alcanza los 100 grados y, a diez metros, llega a 600 ºC. Lo podemos comprobar nosotros mismos escarbando un poco en la tierra.

Posteriormente lanzan agua en un tubo que se adentra en la tierra para provocar un géiser y finalmente se accede a la cocina del restaurante El Diablo para ver cómo aprovechan las brasas naturales de la tierra volcánica para asar pollos y carnes. Este restaurante, diseñado por César Manrique, posee un comedor con vistas panorámicas, aunque sus precios no van en consonancia con la simplicidad de sus platos y materias primas.


⏰ Horario: Todos los días de 9:30 a 15:45 horas

💰 Precio: Adultos 12€. Niños 6€

Entrada combinada con tres centros a elegir entre Cueva de los Verdes, Jameos del Agua, Mirador del Río, Montañas de Fuego y Jardín de Cactus. Adultos 23,50€. Niños 11,75€

Entrada combinada con cuatro centros a elegir entre Montañas del Fuego, Jameos del Agua, Cueva de los Verde, Mirador del Río o Jardín de Cactus. Adultos 29€. Niños 14,50€

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Entrada combinada con seis centros: Montañas de Fuego, Jameos del Agua, Cueva de los Verdes, Mirador del Río, Jardín de Cactus y Castillo de San José. Adultos 35€. Niños 17,50€


Rutas guiadas a pie

Los que quieran caminar por el parque nacional tienen la oportunidad de reservar en la web de parques nacionales las dos rutas guiadas que salen cada semana. Una es la de Tremesana (3,5 kilómetros y 2 horas) que parte junto a la iglesia de Yaiza a las 9:15 horas. Y la otra es la del Litoral (9 kilómetros y 6 horas) que sale del aparcamiento que hay junto al parque infantil de la localidad de El Golfo. Si las plazas se han agotado existe la posibilidad de acudir a la hora de comienzo de la ruta para probar suerte por si alguien no se ha presentado y surge alguna vacante.

Cueva de los Verdes

En el interior de este tubo volcánico veremos el blanco del carbonato cálcico, el negro de la lava y el rojizo del óxido de hierro, pero no habrá ni rastro del verde. Su nombre nada tiene que ver con este color, sino con una familia que vivía en la zona y acudía con asiduidad a esta cueva que en su día sirvió como refugio de los lanzaroteños ante los ataques de piratas y otros usurpadores que llegaban por mar. Hoy este enclave es uno de los imprescindibles que ver en Lanzarote. Aunque hemos visitado otros tubos volcánicos en La Palma y la isla de Pico en Azores, por ejemplo, no hay dos iguales. Y los Verdes tienen unas peculiaridades que lo hacen único.

Cueva de los Verdes que ver en Lanzarote
Cueva de los Verdes que ver en Lanzarote

Como ocurre con este tipo de fenómenos, la formación del tubo fue muy simple. En su avance hacia el mar, la lava que expulsó el volcán de la Corona hace 20.000 años se fue solidificando en la parte más próxima a la superficie, pero siguió deslizándose por debajo. De esta forma se creó una cavidad a la que el visitante puede acceder. El recorrido guiado es de un kilómetro con una duración de unos 40 minutos. Fue Jesús Soto, amigo de César Manrique, y un tipo con un enorme talento, el encargado de habilitar esta cueva para las visitas. Una de las grandes sorpresas se encuentra en los abismos, un par de enclaves donde lo que vemos no es lo que parece. Hasta ahí podemos leer ya es fundamental no desvelar el secreto.

La cueva está iluminada con luz artificial ya que la natural no tiene ningún punto de entrada. Tampoco por lo tanto entra agua ni humedad y la temperatura es de 20 grados constante durante todo el año. Durante la visita toca agacharse en algún momento. Mencionar además que la cueva de los Verdes cuenta con un pequeño auditorio, el primero con el que contó Lanzarote, donde se ofrecen conciertos de música clásica y jazz gracias a su extraordinaria acústica.


⏰ Horario. Todos los días de 10:00 a 16:00 horas

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💰 Precio: Adultos 10€. Niños 5€


Jameos del Agua

Al contrario de lo que sucedió en la Cueva de los Verdes, en los Jameos del Agua la magnitud del tubo volcánico permitió que el agua entrara y se formara un lago donde habitan unos diminutos cangrejos de color blanco. Para protegerlos es fundamental resistirse a la pésima costumbre que tienen algunos de lanzar monedas para pedir deseos. César Manrique tuvo la brillante idea de instalar en este espacio un restaurante, una gran piscina rodeada de palmeras y un magnífico auditorio con capacidad para 600 personas. Un enclave con mucha personalidad, muy fotogénico y otro imprescindible que visitar en Lanzarote para maravillarse con la obra de Manrique y comprobar cómo la negra lava se puede transformar en puro arte al servicio de la humanidad.

Jameos del Agua que ver en lanzarote
Jameos del Agua

⏰ Horario: Todos los días de 10:00 a 17:00 horas

💰 Precio: Adultos 10€. Niños 5€


Jardín de Cactus

La impronta de César Manrique también está en este vergel donde se concentran cactus vendidos desde todos los rincones del mundo. Desde México pasando por Bolivia hasta llegar a Namibia. Dicen que era el lugar preferido del artista y no es para menos. Dispuestos en terrazas y presididos por un coqueto molino, el jardín propone un agradable paseo por la friolera de 1.500 variedades de estas plantas que muestran formas sorprendentes y muy fotogénicas. No son los únicos cactus que hay en la zona. En este territorio entre Guatiza y Mala se utilizaban para la reproducción de la cochinilla, un insecto usado en la elaboración de tintes. Muy cerca del jardín hay un museo que explica una tarea que actualmente es casi testimonial.

Jardín de cactus que ver en lanzarote
Jardín de cactus

⏰ Horario: Todos los días de 10:00 a 17:00 horas

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💰 Precio: Adultos 6,50€. Niños 3,25€


Mirador del Río

Es el mirador por excelencia de Lanzarote y otro ejemplo de cómo César Manrique convirtió un enclave en desuso en una auténtica obra de arte. El mirador del Río, ubicado al norte de la localidad de Ye, fue una antigua batería de cañones del Ejército. La ubicación no podía ser más estratégica ya que dese este punto se divisa al completo la isla de La Graciosa y el Atlántico. Manrique vio su potencial y transformó un lugar rudo y frío en un espacio acogedor con un bar, una tienda de recuerdos y unas balconadas que permiten captar una de las estampas más simbólicas y impactantes que ver en Lanzarote. Desde este punto también se contemplan los ríos de lava que avanzaron hasta el océano y las salinas del Río.

Mirador del Río
Mirador del Río

Los que no quieran pagar la entrada del mirador, en el tramo de la carretera LZ-202 que va pegada al acantilado, hay otros puntos desde el que se observan panorámicas similares.


⏰ Horario: Todos los días de 10:00 a 17:00 horas

💰 Precio: Adultos 5€. Niños 2,50€


Mirador de El Bosquecillo

No menos arrebatador que el mirador del Río es el del Bosquecillo en la localidad de Haría, famosa por su valle repleto de palmeras. Esta atalaya se ubica en un merendero con un parque infantil que brinda la posibilidad de contemplar unas vistas excepcionales del archipiélago de Chinijo, el risco de Famara y la playa del mismo nombre.

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Mirador del Bosquecillo
Mirador del Bosquecillo

Playas de Papagayo

Las playas por excelencia de Lanzarote se encuentran en la punta suroeste de la isla. La reserva natural protegida del monumento natural de Los Ajaches nos deja una hilera de playas vírgenes conocidas como las playas de Papagayo. Se accede a ellas a través de Playa Blanca por una pista asfaltada en buen estado. El acceso tiene un precio de 3 euros para los vehículos. Existen grandes aparcamientos en playa Mujeres y playa Papagayo, pero conviene ir pronto ya que la afluencia de visitantes es muy grande.

Playa de Papagayo
Playa de Papagayo

En días de viento, playa Papagayo es una buena opción ya que está protegida por un barranco formando una pequeña ensenada de aguas calmadas color turquesa. Más espacio para poner la toalla hay en playa Mujeres: 90 metros de fina arena para pasear o hacer esnórquel. Y entre ambas nos encontramos diseminadas a lo largo de cuatro kilómetros diferentes calas y pequeñas playas, algunas de ellas nudistas. Este recorrido se puede hacer caminando por los senderos que recorren a pie de costa y con inmejorables vistas la punta del Papagayo.

Playa Mujeres
Playa Mujeres

Teguise

La que fuera capital de Lanzarote hasta que Arrecife tomó el reflejo a mediados del siglo XIX es sin duda el pueblo más bonito de la isla y uno de los más encantadores de todas las Canarias. Sus casas perfectamente encaladas con puertas de madera de colores vivos nos trasladan por un momento al norte de África. Da gusto pasear por sus calles donde sobresale la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe con su imponente y fotogénico campanario.

Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe de Teguise desde el museo del Timple
Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe de Teguise desde el museo del Timple

Teguise cuenta además con un buen puñado de interesantes museos como el del Timple, dedicado a este instrumento de cuerda tradicional canario, o el de Arte Sacro, ubicado en el convento de San Francisco. Fuera del pueblo, y encaramado a lo alto del volcán Guanapay, se localiza el castillo de San Bárbara, el más antiguo de Canarias (siglo XVI) que acoge el museo de la Piratería. Una forma de repasar los constantes ataques que a lo largo de la historia sufrió la isla tanto por los piratas europeos como por los africanos.

Una de las casas de Teguise
Una de las casas de Teguise

Visita una bodega en La Geria

Si el paisaje volcánico ya es un espectáculo visual, mucho más si en la arena negra escavan un agujero, lo protegen con rocas y plantan una vid. Podría parecer una locura, pero la tradición vinícola de Lanzarote no es un invento moderno. Solo hay que transitar por la carretera LZ-30 entre Mozaga y Yaiza. A ambos lados de la vía nos encontraremos con cepas cuidadosamente plantadas que dan como resultados unos vinos volcánicos muy apreciados. Si los paisajes vinícolas de La Rioja o del Douro Vinhateiro ya nos cautivaron, en Lanzarote se da una vuelta de tuerca. Ocurre algo parecido a lo que sucede en la isla de Pico en Azores, solo que en este caso las viñas están protegidas por una cuadrícula de muros de piedra volcánica. En Lanzarote se excava un boquete de dos metros llamado geria para sacarle el máximo partido a las pocas precipitaciones que caen en la isla y además proteger a la vid del fuerte viento.

En los viñedos de la bodega La Geria
En los viñedos de la bodega La Geria

Todo esto lo descubrimos durante una visita a la bodega La Geria, una de las más populares de la zona y que cada mes de agosto celebra una animosa fiesta de la vendimia. Guiados por el sumiller, descubrimos este paisaje tan característico donde aparecen cepas con una antigüedad de hasta 200 años. Plantas que afortunadamente no conocieron la filoxera y que nos dejan una veintena de variedades de uvas blancas y tintas.

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La bodega La Geria tiene una pequeña producción de tres millones de kilos. Durante la visita (10 euros con cata), descubrimos datos sorprendentes como que Lanzarote presume de realizar la primera vendimia del hemisferio norte en el mes de julio. Son tres intensos meses donde manualmente se recogen las uvas de cada una de las vides, algunas de las cuales se encuentran en la ladera del volcán que hay junto a la bodega. Durante la cata nos sorprendieron especialmente dos vinos: el Manto malvasía volcánica seco y el moscatel.

Órzola

Además de ser punto de partida de los ferris que llegan a La Graciosa, Órzola es un pueblo blanco y marinero muy agradable que bien merece un pequeño recorrido. Está repleto de restaurantes que sirven pescados frescos. Un paseo interesante es el que va desde el puerto hasta el charco de la Condesa (en Google Maps aparece como charco de la Laja). Se trata de una pequeña zona de baño con aires marineros y muy poco concurrida. Un dato a tener en cuenta en Órzola es que todo las plazas de aparcamiento en el casco urbano son de zona ORA, pero gratuita. ¿Cómo se entiende esto? Muy fácil, el objetivo es que haya rotación y no sean usadas por los vehículos de las persona que se van a La Graciosa todo un día o incluso más de una jornada (para ellos ya existen aparcamientos habilitados por las propias navieras). Por lo tanto piden que los coches que aparquen anoten en un papel la hora de estacionamiento y lo dejen visible en el parabrisas. Lo aconsejable es que no esté aparcado más de tres horas.

Charco de la Condesa
Charco de la Condesa

Hay dos playas que merece la pena visitar en Órzola. Al norte del pueblo y por una pista de tierra en buen estado se llega a la Cantería. Un imponente arenal protegido por grandes acantilados que nos regalará una de las imágenes más espectaculares que ver en Lanzarote. Eso sí, el baño está prohibido porque el oleaje es muy virulento. Se mira pero no se toca.

Playa de la Cantería
Playa de la Cantería

Al sur de Órzola desviándonos por una pista que parte de la carretera LZ1 llegamos a la playa del Caletón Blanco. Aguas cristalinas que se quedan en absoluta calma cuando baja la marea. El viento suele azotar con fuerza, por eso los bañistas han creado refugios a base de piedras volcánicas que les permiten tumbarse en la arena sin que se convierta en una tortura.

Playa de Famara

Es una de las grandes playas de Lanzarote y, al igual que ocurre con la de la Cantería, más indicada para fotografiar que para bañarse. Eso sí, salvo que seas un apasionado del surf o del kitesurf y estés dispuesto a cabalgar sus complicadas olas. Porque Famara huele a surf por los cuatro costados. No solo su playa, también Caleta de Famara, el pequeño pueblo blanco y marinero que recibe al visitante antes de que nos adentremos en una ruda carretera que se empapa con la arena que arrastra el fuerte viento. El gran acantilado que protege el arenal nos ayuda a componer imágenes para el recuerdo mientras damos un agradable paseo por la arena disfrutando de los valientes que se lanzan a domar las olas con sus tablas.

Playa de Famara
Playa de Famara

Monumento al Campesino

Un de las luchas que libró César Manrique en su querida Lanzarote fue la de eliminar de las carreteras las vallas publicitarias y sustituirlas por intervenciones artísticas de lo más efectistas. Lo vemos en algunas glorietas y también en el Monumento al Campesino. Ubicado en San Bartolomé, al pie de la carretera que conduce a Tinajo, se trata de una gran mole blanca que rinde homenaje a la sufrida tarea de los labriegos lanzaroteños para pelear contra las condiciones climatológicas y de la tierra y sacarle partido.

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Monumento al Campesino
Monumento al Campesino

Junto a la escultura hay un museo con un restaurante y tiendas de artesanía que programan talleres. Como ocurre con los Jameos del Agua, de nuevo tenemos un espacio absolutamente fotogénico donde el blanco de fachadas, muros, escaleras, e incluso suelos, contrata con los colores vivos de las puertas y el negro de la lava.

Senderismo en el parque natural de Los Volcanes

Dado que las posibilidades para hacer senderismo en el Timanfaya se reducen a las dos rutas guiadas mencionadas en el apartado del parque nacional, los que queremos caminar a nuestro aire debemos hacerlo en el parque natural de Los Volcanes. Es un prolongación del Timanfaya con sus mismos paisajes e infinitos volcanes que entraron en erupción durante el cataclismo del siglo XVIII. Las grandes coladas de lava y las apabullantes calderas marcan un paisaje lunar donde existen varias rutas interesantes.

Volcán del Cuervo
Volcán del Cuervo

Una de ellas es la caminata por el volcán del Cuervo (4,2 kilómetros/circular/fácil). La ruta se adentra en su caldera y bordea la imponente estampa de uno de los volcanes más icónicos que ver en Lanzarote.

Caldera Blanca
Caldera Blanca

También tuvimos la oportunidad de hacer la ruta de la Caldera Blanca que parte desde la localidad de Mancha Blanca (8 kilómetros/lineal/moderada). El sendero que transita por las coladas de lava pasa primero por el pequeño volcán de la Caldereta y posteriormente se asoma a la imponente Caldera Blanca, en ambos casos formados hace dos millones de años. No es necesario bordear por completo este último cráter ya que la caminata se alargaría en exceso, aunque sí existe esta opción.

Charco Verde y Los Hervideros en El Golfo

En la localidad de El Golfo se enclava uno de los rincones más singulares que visitar en Lanzarote en una semana. Se trata del Charco Verde o Charco de los Ciclos. Estamos ante un cráter abierto al mar donde se ha formado una pequeña laguna color esmeralda. Este color proviene de las algas y microorganismos que habitan en ella. Es un espacio protegido que solo se puede admirar, pero no bañarse en él. El contraste al color verde del charco lo pone el negro de la arena y el azul del Atlántico en la playa de los Clicos. Una estampa multicolor hechizante.

Charco Verde
Charco Verde
Los Hervideros
Los Hervideros

Cinco kilómetros al sur de El Golfo se localizan Los Hervideros, una serie de cuevas que la furia del Atlántico ha ido formando en la roca volcánica. En días de fuerte oleaje, el agua entra con fuerza dando la impresión de que estuviera en ebullición. Muy cerca de Los Hervideros se encuentran las salinas más famosas de Lanzarote, las de Janubio.

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La Graciosa

Uno de los planes imprescindibles que hacer en Lanzarote en una semana es acercarse hasta La Graciosa, la considerada octava isla canaria. Forma parte del archipiélago de Chinijo, una reserva protegida compuesta por cinco islotes. La Graciosa es el único habitado. Para visitarla hay que tomar un ferri desde el puerto de Órzola que tiene un precio de 26 euros y que puedes reservar pinchando en este banner.

Lo típico en La Graciosa es alquilar una bicicleta en Caleta de Sebo (el pueblo donde atraca el ferri) para recorrer la isla. Conviene recordar que no tiene carreteras y solo cuenta con pistas de tierra repleta de baches por las que transitan las propias bicicletas y los 4×4 que hacen las rutas guiadas. Si se opta por la bici, nuestro consejo es emplearla únicamente para desplazarse hasta la playa de las Conchas, la más espectacular de la isla. No es apta para el baño por su fuerte oleaje y corrientes, pero sí para admirarla. Una vez allí podemos subir caminando a montaña Bermeja, desde donde se disfruta de unas vistas excepcionales.

Playa de las Conchas desde Montaña Bermeja en La Graciosa
Playa de las Conchas desde Montaña Bermeja en La Graciosa
En nuestras bicicletas en La Graciosa
En nuestras bicicletas en La Graciosa

Os recomendamos regresar con la bici a Caleta de Sebo y devolverla. Nosotros cometimos el error de intentar recorrer La Graciosa al completo y acabamos exhaustos y sin haber podido disfrutar de sus maravillosas playas. Por este motivo, una vez que la devolváis, lo ideal es caminar por los arenales del sur (El Salado, playa Francesa y La Cocina) donde se disfruta de aguas calmadas y cristalinas. Si en lugar de un solo día, os apetece hacer noche en La Graciosa, en ese caso sí es aconsejable mantener la bicicleta durante ambas jornadas y acercarse a Montaña Amarilla en el suroeste y al monumento natural del Arco de los Caletones en el norte.

Arco de los Caletones
Arco de los Caletones

Playas de Puerto del Carmen

Algunas de las mejores playas urbanas que ver en Lanzarote se encuentran en la turística localidad de Puerto del Carmen. Nos gustó especialmente Playa Grande, un arenal imponente de más de un kilómetro ideal para caminar por la fina arena y zambullirse en sus aguas cristalinas y calmadas. Playa Chica, protegida por dos espigones y con una alta ocupación, y la fantástica playa de Los Pocillos, ubicada muy cerca de nuestra villa de Hyde Park Lane, son otras opciones. Existe otro rincón secreto ideal para hacer snórquel que se encuentra entre el aparcamiento del puerto y el restaurante Los Marineros. Cuenta con una pequeña zona verde y acceso directo al océano.  

Playa Grande de Puerto del Carmen
Playa Grande de Puerto del Carmen

Arrecife

La capital de Lanzarote es una visita totalmente prescindible si no os ha dado tiempo a ver el resto de recomendaciones. Por eso la dejamos para el final. Su estética nada tiene que ver con la de, por ejemplo, Santa Cruz de La Palma. Está repleta de edificios desconchados, una infame mole convertida en hotel y un agradable paseo marítimo. Una de sus imágenes más cautivadoras es la que nos regala el Charco de San Ginés, un lago con salida al mar repleto de barquitos de pescadores con nombres muy evocadores como Esmeralda, Clotilde o Aythami. Junto a él, una hilera de restaurantes con terrazas.

Charco de San Ginés de Arrecife
Charco de San Ginés de Arrecife

Nos gustó la coqueta iglesia de San Ginés y la plaza que se levanta junto a ella. También el espacio abierto junto al mar donde su ubica el templete y el paseo que se extiende junto a la playa del Reducto, galardonada con la bandera azul por su limpieza y servicios. Fuera de la ciudad se encuentra en Castillo de San José, fortaleza que acoge el Museo Internacional de Arte Contemporáneo con obras de artistas canarios y alguna sorpresa como pinturas de Tapies y Miró. Posee además un restaurante donde se ve nuevamente la mano de Manrique.

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Comer en Lanzarote

Cada vez que viajamos a Canarias nos volvemos más enamorados si cabe de la gastronomía de las Islas Afortunadas. Al recetario tradicional donde destacan los quesos, las papas arrugás, la carne de cabra o el gofio escaldado, en Lanzarote se le une una amplia variedad de pescados y mariscos. Nos gustó la parrillada de pescado del restaurante el Amanecer en Arrieta. También el pulpo y los pescados frescos de El Cangrejo Rojo de Puerto del Carmen. Sobresaliente el guiso de cabra de Casa Ignacio en Tinajo y el atún del Teleclub de Tao y, por supuesto, el pulpo que degustamos en La Casa de la Playa también en Arrieta.

Parrillada de pescado del restaurante El Amanecer
Parrillada de pescado del restaurante El Amanecer
Pablo Montes y Estefanía Casillas
Periodista e Ingeniera Agrícola. Viajeros

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