Qué ver en Espinho, auténtico sabor Atlántico

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A menos de media hora de Oporto, Espinho es uno de los destinos clásicos de la costa norte de Portugal. Tiene la ventaja de contar con un atractivo paseo marítimo que mira con decisión al Atlántico y a sus formidables playas, cinco de ellas con bandera azul. Destino ideal para iniciarse o progresar en el surf y para contemplar esa vieja arte de pesca llamada xávega, es quizás el destino costero luso con una mejor relación calidad-precio en sus restaurantes. Tiene un amplio abanico y es complicado equivocarse ya que todos ellos se nutren de los mejores productos del mar. Os invitamos que este viaje por todo lo que ver en Espinho para empaparte del aroma Atlántico.


Cuando a finales del siglo XIX en la península ibérica no se estilaba eso de tostarse en la playa y darse un chapuzón en el mar (la tradición comenzó en Inglaterra), Espinho puso su particular pica en Flandes. Lo que era un pequeño pueblo de pescadores llegados desde la vecina Furadouro, se fue convirtiendo en uno de los epicentros del denominado ‘turismo de baños’. Las personas pudientes acudían a remojarse en el frío Atlántico para aprovechar los beneficios de la talasoterapia. Espinho se erigió en la playa de muchos españoles, una gran parte de ellos salmantinos. Y poco a poco la tradición pesquera, que permanece casi inamovible, empezó a convivir con el turismo. Hoy esta ciudad que se despoja poco a poco de su aspecto decadente, es uno de los mejores destinos costeros de Portugal. Sus playas, más protegidas del viento y del oleaje que las de Aveiro, son un ejemplo de limpieza, mantenimiento y servicios. Por algo cinco de ellas están galardonadas con la bandera azul. Además, Espinho es un templo gastronómico en sí mismo. La cantidad de restaurantes que se agolpan en el paseo marítimo y en el barrio pesquero es asombrosa. Por eso es fácil encontrar buen producto, buena cocina y buenos precios.

Atardecer en Espinho
Atardecer en Espinho

Cómo llegar a Espinho

En coche. Espinho se encuentra perfectamente comunicada por carretera gracias a las autovías A29 y A1. Está a solo 24 minutos de Oporto y a 43 minutos de Aveiro. Las capitales españolas más cercanas son Zamora y Salamanca, a algo menos de tres horas y media. Para llegar a Espinho recomendamos usar la autovía A29, es más barata que la A1, tiene menos tráfico y además va más cerca de la costa.

En tren. Una de las fortalezas de Espinho es que, además de contar con una buena comunicación por carretera, tiene unas excelentes conexiones ferroviarias. Para empezar, la estación de la ciudad, está ubica a tres manzanas de la playa. Asimismo, las frecuencias con Oporto son muy numerosas. Los trenes más rápidos son los Urbanos que tardan media hora en cubrir el trayecto entre Espinho y la estación de Porto-Campanha. El precio del billete es muy económico ya que solo es de 1,80 euros. Es muy cómodo por lo tanto visitar esta ciudad desde Oporto en un día para bajar del tren y disfrutar directamente de sus playas. Esa misma línea también comunica Espinho con Aveiro en algo menos de 40 minutos con el precio del billete a 2,65 euros. Para viajar de Lisboa a Espinho la mejor opción es el tren Intercidades que tarda 2 horas y 44 minutos. El precio del billete es de 24,10 euros.

Atardecer junto a una embarcación de la xávega
Atardecer junto a una embarcación de la xávega

8 cosas que ver y hacer en Espinho

Sus interminables playas son las absolutas protagonistas de un viaje a Espinho, especialmente si se realiza en verano. Pero hay más planes que nos propone esta apacible ciudad. Contemplar a sus pescadores practicando el arte xávega, visitar el didáctico Museo Municipal o caminar por las pasarelas del espacio natural de la Lagoa de Paramos, son otros de los planes que hacer en Espinho es una intensa escapada de fin de semana.

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Las mejores playas de Espinho

No todas las ciudades pueden presumir de contar con cinco playas galardonadas con la bandera azul. Es el premio a Espinho por mimar cada uno de sus arenales con una delicadez extraordinaria. Kilómetros y kilómetros de arena para hartarse a caminar mientras el Atlántico nos mece con la banda sonora de sus olas.

Praia da Frente Azul

De norte a sur, la primera de las playas con bandera azul que encontramos en Espinho es la que presume de ese color hasta en su nombre: Frente Azul. Se extiende entre la Piscina Solario Atlántico y el límite con Vila Nova de Gaia. Su ocupación suele ser baja y está salpicada por las coloridas y fotogénicas casetas de playa que tan populares son en la costa lusa. Posee además espacio para practicar deportes como el vóley-playa y el oleaje es mayor que en su vecina praia da Baía.

Praia da Frente Azul que ver en Espinho
Praia da Frente Azul
Sensibilización ambiental de la forma más divertida
Espacio de sensibilización ambiental en la praia da Frente Azul
Espacio de sensibilización ambiental en la praia da Frente Azul

En la praia da Frente Azul se encuentra el centro de operaciones de una fabulosa iniciativa que ha puesto en marcha la Câmara Municipal de Espinho ligada a ese reconocimiento de la bandera azul. ‘Cultura e ambiente em sintonia’ desarrolla acciones diarias durante los meses de verano que van desde la recogida de residuos en la arena a intervenciones artísticas relacionadas con el cuidado del entorno. Durante nuestra visita a Espinho nos pareció extraordinaria la implicación y el entusiasmo con el que las monitoras del programa llevan a cabo las diferentes actividades, muchas de ellas enfocadas para los más pequeños. Un trabajo de sensibilización que empieza cuando se contempla el muestrario de residuos que por desgracia se encuentran en la arena de la playa: palitos de ‘Chupa-Chups’, colillas, mascarillas… Muchos de ellos son microplásticos que ocasionan un daño terrible al Atlántico y las especies que habitan en él. Por eso resulta fundamental una labor que, a buen seguro, ayuda a que las playas de Espinho sigan figurando entre las mejores y más limpias de Portugal.

Praia da Baía

Praia da Baía que ver en Espinho
Praia da Baía

Es la principal playa de Espinho. La que se extiende justo enfrente del Casino. Cuando se llega a la ciudad por primera vez llama la atención que la mayor parte de bañistas se concentren en este arenal mientras el resto permanecen con una ocupación más bien baja. La clave es el espigón que la protege. Junto a él, el oleaje es menor y, mientras en otras playas la bandera puede ser amarilla o roja, en la praia da Baía es más habitual que esté verde. Por lo tanto, es la mejor opción para los que se quieran dar un chapuzón en las frías aguas atlánticas. Es una playa muy adecuada para iniciarse en el surf y donde las escuelas con las que cuenta Espinho realizan sus clases prácticas.

Praia da Rua 37

Atardecer en la praia da Rua 37
Atardecer en la praia da Rua 37

Un pequeñísimo espigón solo visible con marea baja divide la praia da Baía y Rua 37. Se encuentra enfrente del solar que ocupó el antiguo estadio de fútbol de Espinho y de la esplanada del Museo Municipal. Es una playa ideal para caminar y contemplar el atardecer. Una estampa bellísima que se enriquece gracias a las decenas de surfistas más experimentados que intentan cabalgar en este punto las olas del Atlántico.

Praia de Silvalde

Fuera del casco urbano de Espinho y ya en la freguesia de Silvalde encontramos la playa del mismo nombre. Se localiza junto al Oporto Golf Club, el campo más antiguo de la península ibérica. Es una playa virgen, poco frecuentada e ideal para caminar por la arena y para la práctica del surf. Una pasarela de madera comunica las playas de la ciudad de Espinho con la de Silvalde y la que vamos a mencionar a continuación, la de Paramos.

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Praia de Paramos

Praia de Paramos
Praia de Paramos

La Praia de Paramos es uno de los secretos mejor guardados de Espinho. Se ubica en la freguesia del mismo nombre y suele estar frecuentada por bañistas locales y muy poco por turistas. Es un arenal más recogido gracias a dos grandes espigones, lo que posibilita que el oleaje no sea tan furibundo. Posee además un amplio aparcamiento y un entorno pintoresco gracias a las casitas bajas de la localidad, los pequeños restaurantes tradicionales y la coqueta capilla de Nossa Senhora da Aparecida. El chiringuito que está situado a pie de playa es un extraordinario lugar para contemplar la puesta de sol.

Practicar surf desde cero

Cuando se piensa en un destino surfero de Portugal la mente se va automáticamente a Nazaré. Sus gigantescas olas son anheladas por surfistas de medio mundo. Sin embargo, los que quieran iniciarse en este deporte y busquen un oleaje más benévolo y didáctico tienen en Espinho un lugar idóneo. Esta ciudad ha sabido sacarle partido a las fantásticas condiciones de sus playas y cuenta actualmente con cinco escuelas de surf. Además se ha creado la marca ‘Espinho Surf Destination’, que programa a lo largo del año numerosas actividades donde destaca una de las pruebas de la World Surf League.

Con nuestro monitor Gonçalo Pina de la escuela de surf Green Coast
Con nuestro monitor Gonçalo Pina de la escuela de surf Green Coast

De la mano de la escuela de surf Green Coast tuvimos la oportunidad de recibir una clase matutina de lo más productiva e intensa. Antes de esta experiencia solo habíamos practicado surf en la coruñesa playa de Razo. Pero aquellas clases habían quedado muy atrás y tocaba ponerse al día. De la mano de Gonçalo Pina, el responsable de la escuela, asimilamos fuera del agua los tres movimientos fundamentales que sirven para ponerse de pie en la tabla. Era el momento de entrar en el agua y, con ayuda de los monitores de la escuela, poner en práctica lo aprendido. Conseguimos ponernos en de pie en varias ocasiones y acabamos la clase con una satisfacción enorme y muchas ganas de repetir.

Estefanía, durante la clase de surf en Espinho
Estefanía, durante la clase de surf
¡Conseguido! De pie sobre la tabla
¡Conseguido! De pie sobre la tabla

Gonçalo nos contó que Espinho tiene las condiciones idóneas para la práctica del surf. El cercano puerto de Leixões en Oporto sirve de dique de contención y permite que se formen unos tubos perfectos y para nada indomables. Hay olas para todos los niveles y todas las edades. Da gusto ver el ambiente que se crea en la playa con niños, jóvenes y adultos disfrutando de un deporte exigente, pero muy gratificante. Además, las escuelas de Espinho ofrecen sus servicios durante todo el año, por lo que siempre hay una excusa para dejarse enganchar por el surf en este punto de la Costa Verde lusa.

Arte xávega

Los pescadores están detrás del origen de Espinho y su presencia sigue siendo fundamental para entender la ciudad tal y como la conocemos hoy en día. Fruto de esa herencia, la ciudad cuenta con un barrio pesquero en primera línea de costa y que configura su espacio más singular y pintoresco. Entre casas bajas con ropa tendida en las puertas y pequeños corros con animadas tertulias, aparecen diseminadas algunas tascas que sirven pescado fresco a la brasa a precios sin competencia. Ese ‘bairro dos Pescadores’ mira a una playa donde, durante toda la jornada, permanecen expuestas las embarcaciones y redes que permiten seguir practicando un arte de pesca milenario, la xávega.

La barca de la xávega, antes de entrar en el Atlántico a las 5:30 de la madrugada
La barca de la xávega, antes de entrar en el Atlántico a las 5:30 de la madrugada

Espinho es uno de los pocos lugares de la costa lusa donde es posible ver este espectáculo en el que los pesadores se pelean con los embates del Atlántico para capturar los sabrosos rodaballos, lubinas, rayas o sardinas que luego se prepararán con esmero en los restaurantes de la ciudad. Para entender la xávega es fundamental conocer su historia. Armando Bouçon, director del Museo de Espinho, nos explicó de forma muy didáctica que la xávega (o jábega como se conoce en España) tiene su origen en Cataluña. Posteriormente se empezó a usar en Andalucía, especialmente en Málaga, para llegar posteriormente a las costas del Algarve y extenderse por el resto de Portugal. En el país luso se mezcló con un método de pesca que se conocía sencillamente como arte y de ahí nació el arte xávega.

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Herculano Alves, un artista de la xávega

Herculano Alves en su taller
Herculano Alves en su taller

En el corazón del barrio pesquero de Espinho y junto a la entrada del Museo Municipal se encuentra el taller de Herculano Alves de Sá. Desde pequeño se enamoró del arte xávega y lo quiso plasmar de la forma más artística posible. Comenzó haciendo barcas y peces con cajas de fruta y deshechos de madera, y ahora utiliza troncos de árboles. Ha convertido su casa en un auténtico museo en el que, no solo tiene decenas de embarcaciones, también animales marinos y terrestres. A sus 73 años mantiene la ilusión del primer día y fue un auténtico lujo contemplar de cerca cómo es el proceso para dar forma a una de sus creaciones.

¿Cómo ver el arte xávega? Hay más posibilidades de contemplarlo si la visita a Espinho se realiza en verano. Las embarcaciones salen a faenar solo si el estado de la mar es favorable. Atrás quedaron los tiempos en los que se salía todos los días del año jugándose la vida en el indomable y cambiante Atlántico. La liturgia del arte xávega arranca muy pronto. En torno a las 5:30 de la madrugada. Las grandes y coloridas barcas de madera, en forma de medialuna y con la proa levantada que nos recuerdan a las que usaron los fenicios, son empujadas por unos tractores hasta el agua para que se internen un kilómetro mar adentro. Llevan consigo una red que extienden en el mar en forma de círculo. Dos de sus cabos se han quedado en la playa para posteriormente realizar el arrastre.

Unas dos horas después los cabos se atan a dos tractores que comienzan a tirar de la red hacia la playa. Antes esa labor se hacía con bueyes, lo que acrecentaba el carácter épico y auténtico de este arte. Cuando Miguel de Unamuno visitó Espinho y contempló este espectáculo aseguró que era como si estos animales araran la playa, ya que la escena le recordaba a la de esos bueyes que se utilizaban en las labores agrícolas de su querida Salamanca.

El arrastre devuelve la red a la costa con cientos de especies diferentes que hay que seleccionar. Los miembros de la cofradía, con una agilidad asombrosa, realizan esa labor separando cada pez por su tamaño y tipo. Acto seguido, las bateas con el pescado se llevan hasta el barrio de los pescadores. Una buena parte de ellas están vendidas previamente a restaurantes y pescaderías de la zona y el resto se subasta en una lonja en la que participan mujeres ataviadas con curiosos mandiles que posteriormente venden ese pescado en el paseo marítimo. Una escena muy pintoresca que también merece la pena descubrir.

Venta de pescado en el barrio pesquero de Espinho
Venta de pescado en el barrio pesquero de Espinho

Museo Municipal de Espinho

Espinho tuvo el privilegio de contar durante varias décadas con una de las fábricas conserveras más importantes de Europa. Brandão Gomes & Cª fue el auténtico motor de la ciudad desde su fundación en 1894. Llegó a contar con más de 400 empleados y exportó sus productos a todo el mundo. Sus propietarios y fundadores, Alexandre Brandão, Henrique Brandão y Augusto Gomes, eran unos visionarios. Fueron capaces de hacer, no solo conservas de pescado, sino también de frutas, verduras, carne, mermeladas, quesos… Una máquina de hacer dinero. Y todo ello con un marketing rompedor que pasaba por un etiquetado muy atractivo y hasta con su particular ‘merchandising’. Incluso llegaron a tener hasta una línea ‘gourmet’ y fueron los proveedores de los ejércitos de varios países durante las dos guerras mundiales. El sueño acabó en 1985 cuando los herederos de la fábrica no supieron mantener el legado de los fundadores.

Publicidad de las conservas de Espinho
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¿Qué tiene que ver la historia de esta conservera con el Museo Municipal de Espinho? Este espacio museístico está enclavado en el terreno que ocupó la conservera. De hecho, junto a él se mantiene la gran chimenea que formó parte de la factoría. Algo parecido a lo que sucede en la localidad pontevedresa de Bueu con su antigua fábrica de Massó. Hicimos un recorrido por el Museo Municipal de Espinho de la mano de su director, Armando Bouçon. En el espacio museístico está dividido en tres partes. Por un lado, la dedicada a la historia de la conservera Brandão Gomes & Cª. Otra zona repasa la historia del arte xávega y su vinculación con Espinho. Y por último, el museo cuenta con un área dedicado a las exposiciones temporales.

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Zona dedicada a la xávega en el Museo de Espinho
Zona dedicada a la xávega en el Museo de Espinho

Lagoa de Paramos

Al sur de la ciudad de Espinho y junto a las instalaciones del aeródromo se extiende un interesante espacio natural que es compartido con el vecino municipio de Ovar. Se trata de la Lagoa de Paramos o Barrinha de Esmoriz. Una red de pasarelas de madera de 8 kilómetros bordea esta laguna de agua salada que se ha convertido en un espacio de gran diversidad ornitológica. Muchos amantes del avistamiento de aves acuden cada año a esta zona protegida. Es además un enclave muy frecuentado por los lugareños para caminar, correr o montar en bicicleta.

Lagoa de Paramos
Lagoa de Paramos

Pasarelas de Espinho

Hemos hablado de las pasarelas que bordean la Lagoa de Paramos, pero no son las únicas con las que cuenta Espinho. Precisamente entre el barrio pesquero de la ciudad y este enclave natural existe una pasarela de casi cuatro kilómetros que va pegada al Atlántico. Un paseo formidable para realizar en cualquier momento del año.

Pasarela en dirección a Gaia
Pasarela en dirección a Gaia

Cuando en 2016 visitamos por primera vez Espinho, caminamos por la pasarela opuesta. La que va en dirección norte hasta las mismas puertas de Oporto. Transita por entero por el municipio de Gaia y también ofrece alicientes muy interesantes tal y como te contamos en este post

Mercado semanal de Espinho

Cada lunes entre las 6 de la mañana y las 6 de la tarde, Espinho acoge su Feira Semanal. Está considerado el mayor mercado de calle de todo Portugal y tiene a sus espaldas más de un siglo de historia. Un kilómetro de puestos en los que encontrar prácticamente de todo. Desde ropa pasando por artesanía, flores, alimentación y antigüedades. Los amantes de los mercadillos portugueses tienen una cita fundamental en Espinho.

Rota Sem Espinhas y comer en Espinho

La gastronomía juega un papel capital cuando nos preguntamos qué ver en Espinho. Después de llevar más de una década recorriendo Portugal podemos decir sin miedo a equivocarnos que es el lugar costero donde existe una mejor relación calidad-precio en sus restaurantes. Productos del mar de primer nivel cocinados con mimo y al alcance de cualquier bolsillo. No se puede pedir más.

Frescas y deliciosas sardinas fritas
Frescas y deliciosas sardinas fritas

Para promover esa excelencia de sus restaurantes, en 2019 nació la ruta Sem Espinhas. Son unas jornadas gastronómicas en las que participan una buena parte de los negocios de restauración de Espinho con propuestas basadas en pescados y mariscos. En la edición de 2021 se sumaron 17 restaurantes que ofrecieron menús muy asequibles de entre 11 y 20 euros por persona con bebida incluida. Pescados frescos a la brasa, mariscos, arroces caldosos, cataplanas… y todo ello regado con vinos lusos y rematado con postres caseros. Sin duda un momento idóneo para visitar Espinho y gozar con su gastronomía.

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Durante nuestro viaje a la ciudad tuvimos la oportunidad de degustar dos de los menús de Sem Espinhas. El primero fue en el restaurante A Fidalguinha de Espinho. Está ubicado en el barrio pesquero y es uno de los mejores lugares para comer en Espinho. Álvaro, Patrícia y Rui han dado continuidad al legado de sus abuelos con un negocio donde miman al comensal con un trato exquisito. Una de sus especialidades son las lulas grelhadas (chipiones a la brasa). Las mejores que hemos probado en Portugal por su tamaño, sabor y textura. El menú se completaba con unas sardinas fritas y un delicioso postre de hojaldre de manzana con mermelada de calabaza. Una experiencia gastronómica colosal que convierte a A Fidalguinha en un restaurante muy aconsejable para comer en Espinho.

Lulas grelhadas del restaurante A Fidalguinha de Espinho
Lulas grelhadas del restaurante A Fidalguinha de Espinho

La rota Sem Espinhas también nos llevó a uno de los clásicos de la ciudad, el restaurante Marreta. Está ubicado en el paseo marítimo con unas bonitas vistas de la costa. Manuel, su actual propietario, lo renovó por completo hace ocho años apostando por una decoración muy cuidada. Marreta destaca por el buen pescado que sirve. Nosotros tuvimos la oportunidad de degustar un maravilloso arroz con lubina. Sencillamente delicioso, especialmente por la extraordinaria preparación y la calidad del pescado. Un lugar a tener muy en cuenta en una visita a Espinho.

Arroz de robalo (lubina) malandrinho del restaurante Marreta
Arroz de robalo (lubina) malandrinho del restaurante Marreta

Aunque en 2021 no participó en la rota Sem Espinhas, la marisquería Aquário de Espinho es un emblema de la ciudad. Ubicada junto a la praia da Baía, sus precios son más elevados que el resto de restaurantes, pero merece la pena darse un capricho para conocer su delicada cocina basada en los mejores productos que cada día llegan a las costas de Espinho. Sensacional el arroz con pulpo que probamos. Por un lado se sirve el arroz caldoso con pedacitos de la cabeza del cefalópodo y, por otro, los tentáculos rebozados y con una ternura notable. António Brandão, su propietario, está pendiente de los comensales para que todo vaya como la seda. Es un lujo comer en su terraza acristalada con las vistas al Atlántico y al animado paseo marítimo de Espinho.

Arroz con pulpo de la marisquería Aquário
Arroz con pulpo de la marisquería Aquário
Mariscos expuestos en la marisquería Aquário
Mariscos expuestos en la marisquería Aquário

Hoteles en Espinho

Durante nuestra estancia en Espinho nos alojamos en el Hotel Apartamento Solverde. Su ubicación es inmejorable en primera línea de playa y junto al Casino. Es un alojamiento ideal para familias ya que posee apartamentos muy amplios y equipados con cocina. Eso sí, piden una reforma que ya ha llegado, por ejemplo, a la zona de desayunos y a la recepción.

Zona común de los apartamentos Solverde
Zona común de los apartamentos Solverde
Vista nocturna desde nuestra habitación de los apartamentos Solverde
Vista nocturna desde nuestra habitación de los apartamentos Solverde

Este complejo es propiedad del Grupo Solverde, dueño del casino y también de un hotel que se encuentra muy cerca de Espinho pero ya en el término de Gaia. Se trata del Hotel Solverde Spa & Wellness Center. El resto de opciones para alojarse en la ciudad pasan por apartamentos turísticos que en los últimos años han experimentado un importante avance y también por el hotel Monte Lírio, más alejado de la playa y especializado en turismo de congresos y eventos.

Pablo Montes y Estefanía Casillas
Periodista e Ingeniera Agrícola. Viajeros

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