Guía de la isla de Sao Jorge, el dragón dormido de las Azores

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Su silueta es la de un inmenso dragón dormido que en cualquier momento es capaz de despertar y lanzar fuego por la boca. Aunque en su caso, más que fuego, es probable que expulse viento, agua o una luz radiante. Un dragón muy diferente a aquel que derrotó San Jorge en la leyenda que acompaña al mártir que murió por no renunciar a su fe. En esta isla de las Azores, San Jorge y el dragón están hermanados. El primero le da nombre, y el segundo, se mantiene recostado tras emerger del Atlántico, curiosamente, un 23 de abril, día del santo.

Prados verdes de la isla de Sao Jorge Azores
Prados verdes de la isla de Sao Jorge

Medio millón de años contemplan a la isla montañosa por excelencia de las Azores. Sao Jorge nació de una falla submarina y hoy es una isla de 56 kilómetros de largo y ocho de ancho que hace las delicias de los amantes de la naturaleza. Una isla ruda, que en ocasiones parece trasladarte a la mismísima Islandia cuando en un día ves pasar las cuatro estaciones del año con absoluto descaro. Incluso al mismo tiempo puedes estar tostándote con un sol radiante a pie de costa contemplando la silueta de la vecina isla de Pico, mientras en su cima más alta, el pico de la Esperanza, de solo 1.053 metros, la niebla puede invadir la vegetación y las temperaturas desplomarse de manera brusca. Es la impredecible climatología de unas islas donde su famoso anticiclón hace de las suyas.

La Montaña de Pico desde el Sao Jorge Garden Hotel
La Montaña de Pico desde el Sao Jorge Garden Hotel

Visitamos  Sao Jorge durante nuestro segundo viaje a las Azores que nos llevó también a Pico y Faial, las conocidas como islas del triángulo. Pasamos tres días en los que el tiempo no fue del todo benévolo, pero al menos nos permitió apreciar parte de un encanto de un territorio que tiene dos señas de identidad. Una son las fajas, pequeños terraplenes que se formaron en la costa por los desprendimientos de sus inmensos acantilados. Un capricho de la naturaleza que demuestra que es una isla viva y cambiante. Y otra es el queso. Cada isla de Azores tiene uno propio con sus peculiaridades. Pero Sao Jorge se lleva la palma. Con sus 10.000 cabezas de ganado, las mismas que habitantes, se producen exquisitos quesos en su decena de cooperativas. Algunos de más de diez kilos de peso que se curan durante más de tres meses.

Cómo llegar y moverse por la isla de Sao Jorge en Azores

Al igual que todas las islas Azores, Sao Jorge cuenta con un pequeño aeropuerto que permite su conexión con el resto del archipiélago y con Portugal. Esta instalación se encuentra a seis kilómetros de Velas, la capital. Más que un aeropuerto es un aeródromo con una pista de aterrizaje que da la impresión de estar suspendida en el océano. La única compañía que opera en Sao Jorge es Sata, de Azores Airlines. No existen conexiones directas con Portugal continental y la única forma de llegar es haciendo escala en Sao Miguel o Terceira desde los aeropuertos de Oporto, Lisboa y Faro.

Puerto de Velas
Puerto de Velas

La otra opción para llegar a Sao Jorge si la procedencia es otra isla de las Azores es el barco. La compañía Atlántico Line cuenta varias frecuencias diarias, especialmente entre Sao Jorge y las otras dos islas del triángulo, Pico y Faial. Es la forma que nosotros elegimos para movernos entre las tres y además de garantizarse un viaje cómodo, los precios de los billetes son muy ajustados.

Alquilar coche en Sao Jorge

Es imposible conocer Sao Jorge sin tener un coche de alquiler. Así de tajante. Este axioma se puede aplicar a cualquiera de las islas del archipiélago de Azores. No existe otra opción de desplazarse de manera cómoda y barata a cada uno de los atractivos de una isla donde la conducción se convierte en un placer. Obviamente no tiene ninguna autovía, pero sus carreteras se encuentran en un estado aceptable. Durante nuestro viaje a la isla de Sao Jorge apostamos por alquilar el automóvil con una empresa local que funciona en todas las islas Azores. Autatlantis fue nuestra compañía de cabecera en Pico, Sao Jorge y Faial y la experiencia fue inmejorable. Cuentan con oficina en el puerto de Velas y en el aeropuerto. Te esperan a tu llegada a la isla para hacer la gestión de manera rápida y eficiente. Es más, como tuvimos que pasar un día extra en Sao Jorge debido a la suspensión del barco a Faial por el mal tiempo, no tuvieron problemas en ampliarnos un día más el alquiler. Disponen además de una flota de coches muy manejables y nuevos, ideales para moverse por la isla.

Nuestro coche de alquiler de Autatlantis
Nuestro coche de alquiler de Autatlantis

Sao Jorge Garden, la mejor opción para alojarse en Sao Jorge

Sao Jorge no es una isla demasiado prolífica en cuanto a alojamientos se refiere. Por eso las opciones de reducen de manera drástica. Y mucho más si tenemos en cuenta que existe un hotel que reúne todas las condiciones para que la estancia en la isla colme las expectativas más ambiciosas. Para nuestro periplo de tres días en la isla nos decantamos por el Sao Jorge Garden Hotel. No somos viajeros de grandes lujos, pero nos gusta apostar por alojamientos con unas condiciones básicas para que cuando llegas cada noche agotado de hacer visitas, puedas descansar y relajarte como si estuvieras en casa.

Nuestra habitación del Sao Jorge Garden Hotel
Nuestra habitación del Sao Jorge Garden Hotel
Piscina del Sao Jorge Garden Hotel
Piscina del Sao Jorge Garden Hotel

El Sao Jorge Garden Hotel se encuentra en una inmejorable situación. Está en la capital Velas, a cinco minutos caminando del centro histórico, pero pegado a la costa. El puerto se localiza a algo menos de diez minutos andando. Sus habitaciones son modernas, amplias y confortables y algunas tienen vistas al océano y permiten contemplar la silueta de la Montaña de Pico. Todo un privilegio, especialmente al atardecer. Cuenta con amplia piscina, gimnasio y un comedor donde sirven unos desayunos muy completos y de calidad. Además se aparca sin problemas junto a la entrada. Por si fuera poco, se portaron de diez cuando tuvimos que pasar una noche más debido al retraso en la salida del barco a Faial. Nos pusieron facilidades de todo tipo y eso se agradece. En los buenos momentos la mayoría de la gente se porta bien, pero cuando vienen mal dadas se demuestra la profesionalidad y la confianza. Sus precios son además muy ajustados teniendo en cuenta las características que hemos relatado, por lo tanto nos parece una opción más que recomendable a la hora de alojarse en la isla de Sao Jorge.

Atardecer desde el Sao Jorge Garden Hotel
Atardecer desde el Sao Jorge Garden Hotel

¿Qué hacer en la isla de Sao Jorge? Los imprescindibles

Aunque nosotros pasamos tres días en Sao Jorge con la hándicap del mal tiempo, los aficionados al senderismo pueden alargar la estancia en la isla todo el tiempo que quieran. Son varias y atractivas las rutas que podemos realizar por el ‘dragón dormido’ de las Azores. Al margen del senderismo, existen otras visitas imprescindibles que también os relatamos a continuación.

Ruta de la Caldeira de Santo Cristo

Es la ruta de senderismo por excelencia de Sao Jorge. Un trazado de diez kilómetros que desciende desde la parte alta de la isla hasta dos de sus fajas más populares, la de Santo Cristo y dos Cubres. Un recorrido entre frondosa vegetación, arroyos y cascadas para alcanzar finalmente la costa. Al tratarse de una ruta lineal es necesario hablar previamente con un taxista de la zona para que nos recoja en la Faja dos Cubres y nos lleve hasta el punto de origen de la ruta, en un aparcamiento que hay junto a la carretera. Podemos preguntar por el contacto de alguno en el hotel. En temporada alta, es posible hacer directamente la ruta y pedir que lo llamen desde el bar que hay en la Faja dos Cubres y esperar allí tranquilamente a que llegue.

Faja dos Cubres Sao Jorge Azores
Faja dos Cubres

Nosotros no pudimos hacer la ruta al completo ya que cuando llegamos a su punto inicial, en lo alto de la Serra do Topo, las condiciones climatológicas eran muy malas. Soplaba un viento huracanado y la niebla cubría la zona. Por lo tanto decidimos bajar en coche hasta la Faja dos Cubres y hacer el sendero que la comunica con la Faja de Santo Cristo. Una alternativa seductora si el tiempo no es benévolo.

Sendero que comunica la Faja dos Cubres y la de Santo Cristo
Sendero que comunica la Faja dos Cubres y la de Santo Cristo

Si las condiciones son buenas tendremos que trasladarnos en coche hasta un aparcamiento que hay junto a la carretera que transita por la Serra do Topo en las inmediaciones de un parque eólico (como se puede apreciar en el track de wikiloc). La ruta está muy bien señalizada y en su arranque estaremos rodeados de un paisaje plagado de hortensias que sirven de barrera entre unas parcelas y otras. Es una zona de pastos para ganado, por lo que habrá que ir abriendo y cerrando las porteras que nos encontremos a nuestro paso.

La presencia de un tanque de agua significará el comienzo de la bajada por un sendero empedrado entre una frondosa vegetación de flores endémicas. Cuando hayamos caminado poco más de tres kilómetros nos encontraremos con una bella cascada. Un buen lugar para hacer un alto en el camino y seguir bajando en dirección a la Faja de Santo Cristo. Se trata de una pequeña población de apenas unas cuantas casas con las típicas ventanas de guillotina de tres hojas y donde en el piso de abajo se guardaba el ganado y en la parte alta vivían las personas.

Sus habitantes permanecen casi aislados, oprimidos entre el mar y la roca. Solo pueden salir de allí en barco o en ‘quad’ por el sendero que llega hasta la cercana Faja dos Cubres. Además de sus huertos y el ganado, los habitantes de este lugar tienen un manjar a su disposición. Se encuentra en la laguna de Santo Cristo, una especie de gran charca que estaba abierta al mar, pero que la fuerza de las olas fue cerrando arrastrando más y más rocas. Para que el agua no quedara estancada, se abrió un canal que permite que se llene en la pleamar y baje su nivel en la marea baja. Esa mezcla de aguas saladas y dulces forma el ecosistema perfecto para las almejas de Sao Jorge, que se capturan de forma manual con rastrillos.

Iglesia de Santo Cristo Sao Jorge Azores
Iglesia de Santo Cristo
Vista de la Faja dos Cubres durante la ruta de la Caldeira de Santo Cristo
Vista de la Faja dos Cubres durante la ruta de la Caldeira de Santo Cristo

En la Faja de Santo Cristo hay que pasar por la iglesia del mismo nombre, donde se celebra una de las romerías con más arraigo de las Azores.

Abandonamos esta faja por la laguna para caminar en paralelo al mar por un sendero que se abre paso entre la vegetación. Pasaremos por la Faja do Belo, convertida en un pueblo fantasma después de sufrir la devastación del terremoto de 1980. La ruta concluye en la Faja dos Cubres, más poblada que la del Santo Cristo gracias a su conexión por una serpenteante carretera con el resto de la isla. Allí podremos tomar el taxi que nos devuelva al punto donde dejamos el vehículo y así habremos completado una bella ruta de diez kilómetros, una de las más espectaculares que se pueden hacer en las islas Azores.

Faro de la Ponta do Topo

Una de las vistas más fotogénias y representativas de las islas Azores es el faro de la Ponta do Topo. Si nos alojamos en Velas, tenemos que cruzar de punta a punta la isla en un viaje que nos llevará alrededor de una hora entre montañas, praderas, vacas y paisajes idílicos de los que disfrutaremos siempre que la niebla lo permita. Cuando la tierra se va acabando y el Atlántico asoma poderoso, avistaremos la población de Topo y su faro. Las casas solariegas de esta localidad dan una idea de la importancia que tuvo en el pasado, aunque poco a poco fue cediendo su protagonismo a Velas. 

Vista del faro de Ponta do Topo y su isla Sao Jorge Azores
Vista del faro de Ponta do Topo y su isla

Si descendemos hasta la costa encontraremos en faro de la Ponta do Topo, una linterna de 58 metros que marca el extremo sureste de Sao Jorge. Océano adentro se eleva poderosa la silueta de la isla de Topo, una reserva natural donde anidan diferentes especies de aves y existen numerosos ejemplos de flora endémica. Si el viento no azota con demasiada fuerza podremos bajar con el coche más abajo del faro. Allí hay una explanada desde la que parten algunas escaleras que descienden por los acantilados para asomarnos al furioso océano.

Un consejo. Las mejores vistas del faro y la isla se tienen desde la carretera de bajada. Concretamente al lado de una vivienda con una valla de madera donde podremos estacionar el vehículo y captar algunas instantáneas.

Reserva forestal Sete Fontes

En una isla como la de Sao Jorge donde la belleza natural es apabullante y los senderos que se adentran en ella son numerosos, puede quedar en un segundo plano la reserva forestal das Sete Fontes en la freguesía de Rosais. Es un parque de doce hectáreas donde se han plantado numerosas especies arbóreas y arbustivas que conforman un lugar con mucho encanto para pasear tranquilamente, especialmente en familia. El nombre de Sete Fontes le viene porque en este lugar existían siete manantiales. Posee senderos que se adentran en rincones casi bucólicos con lagos, manantiales, merenderos y jardines. Un espacio que en cualquier otro lugar sería un auténtico reclamo turístico pero que en Sao Jorge puede dar la impresión de ser demasiado artificial. Nosotros lo visitamos con una densa niebla que le restó encanto, pero puede ser interesarle para dedicarle una o dos horas y así poner el colofón más calmado a un día de visita en la isla de Sao Jorge.

Recibimiento a lo grande en la reserva forestal Sete Fontes
Recibimiento a lo grande en la reserva forestal Sete Fontes
Reserva forestal Sete Fontes Sao Jorge Azores
Reserva forestal Sete Fontes

En este parque forestal encontramos dos sorpresas. Una de ellas es la pequeña ermita de San Juan que cuenta con una piedra sagrada y una gran pila bautismal. Junto a ella se puede ver una réplica de un bote ballenero construido en argamasa. Los habitantes de Rosais acuden cada año a este parque forestal a honrar a Nuestra Señora del Rosario.

Velas, la capital de la isla

Al igual que ocurre con la reserva forestal Sete Fontes, pasear por Velas también es un plan idóneo para rematar con un paseo relajado una jornada de senderismo por la isla. Es una ciudad pequeña, de poco más de 5.500 habitantes. Lo más interesante es adentrarse en su casco histórico. La plaza que acoge la iglesia de Sao Jorge, del siglo XVI, es un cuidado espacio por donde pasa la vida de la ciudad. De allí sale la rua Maestro Francisco de Lacerda, que aglutina la vida comercial de Velas con diversas tiendas y restaurantes. Al final de esta calle se encuentra el Jardim da República, un coqueto parque cuidado hasta el más mínimo detalle y presidido por templete pintado cuidadosamente de blanco y rojo.

Vista panorámica de Velas y la Montaña de Pico
Vista panorámica de Velas y la Montaña de Pico
Jardim da República de Velas Sao Jorge Azores
Jardim da República de Velas

La Portao do Mar, de 1799, es la entrada a la ciudad desde el puerto. Recuerda a las Portas da Cidade de Ponta Delgada, capital de Sao Miguel. Antaño las personas que llegaban en barco a Sao Jorge tenían que cruzar obligatoriamente por una puerta que además se cerraba por la noche.

Arco Natural de Velas Sao Jorge Azores
Arco Natural de Velas
Ermita de Nossa Senhora do Livramento en Velas
Ermita de Nossa Senhora do Livramento en Velas

Junto al Sao Jorge Garden Hotel se encuentra el llamado Arco Natural de Velas, una abertura en la roca que permite contempla el océano con la isla de Pico al fondo. También a pocos metros del hotel se eleva la ermita de Nossa Senhora do Livramento, un pequeño templo construído con roca volcánica. Posee una leyenda que cuenta que un vaquero que había llevado a sus animales a pastar a este lugar se encontró una imagen de la Virgen do Livramento. Lo puso en conocimiento de sus vecinos de Velas, y se llevó a la iglesia de la ciudad. Sin embargo, sorprendentemente la pieza desapareció del templo y volvió a aparecer en lugar donde se había encontrado. Eso ocurrió varias veces, por lo que el pueblo interpretó que debía construir allí una capilla en la que guardar la imagen. Desde la ermita parte un sendero que llega hasta el mirador Morro das Velas, desde donde obtenemos unas completas panorámicas de la ciudad.

Calheta, la ciudad más marinera de Sao Jorge

Calheta es una villa marinera y la segunda ciudad en importancia de Sao Jorge después de Velas. Podemos caminar junto al Atlántico por su pequeño paseo marítimo desde el que, en día claros, gozaremos de una panorámica espectacular de la isla de Pico y su montaña. Poco más podremos hacer en esta localidad donde destaca su coqueta iglesia de Santa Catarina y que cuenta con algún restaurante interesante.

Costa de Calheta con la Montaña de Pico al fondo
Costa de Calheta con la Montaña de Pico al fondo
Faja das Almas Sao Jorge Azores
Faja das Almas

De regreso a Velas desde Calheta por la carretera EN1 descendimos hasta la Faja das Almas, una de las más interesantes que hay en sur de la isla. Cuenta con solo cinco habitantes y es un buen lugar para apreciar los acantilados de la vertiente sur de Sao Jorge. En la serpenteante carretera de bajada veremos un pequeño homenaje al sistema que se usaba para subir y bajar alimentos y todo tipo de objetos hasta las fajas. Con un mecanismo de poleas y de cables se salvaba el fuerte desnivel antes de que existieran carreteras.

Faja de Ouvidor

Aunque la ruta de la Caldeira de Santo Cristo nos permite conocer dos de las más representativas, existen otras fajas en el norte de Sao Jorge que bien merecen una parada. La de Ouvidor es la más grande y accesible. Desde el mirador que hay junto a la carretera que desciende hasta ella ya podemos apreciar su belleza. Un pequeño pueblo de casas blancas que contrasta con el verde de sus praderas y el negro de los acantilados de roca volcánica. Un auténtico espectáculo que tuvimos la suerte de gozar con un día soleado.

Faja de Ouvidor Sao Jorge Azores
Faja de Ouvidor
Piscina natural del embarcadero de la Faja de Ouvidor
Piscina natural del embarcadero de la Faja de Ouvidor
Piscina Simao Dias de la Faja de Ouvidor
Piscina Simao Dias de la Faja de Ouvidor

Una vez abajo, es recomendable acercarse hasta el embarcadero que posee una pequeña piscina natural. Pero si hablamos de zonas de baño en la Faja de Ouvidor hay que hacerlo obligatoriamente de la piscina natural Simao Dias. Un recogido paraíso donde sumergirse en aguas cristalinas. Y todo gracias a las formas imposibles de la roca volcánica y a una labor de ingeniería que ha permitido construir una serie de accesos y pasarelas para disfrutar de este enclave con un impacto muy pequeño en el medio. Junto a la piscina hay un faro al que se puede subir por un sendero y así gozar de unas panorámicas muy completas del norte de la isla de Sao Jorge. Cuando visitamos este lugar, los acantilados repletos de vegetación mostraban una imagen soberbia con decenas de cascadas precipitándose al Atlántico.

Subida al pico de la Esperanza

Otra gran ruta de senderismo que se puede hacer en Sao Jorge es la que lleva a la cima de la isla, el pico de la Esperanza (1.053 metros). Una vez más la climatología fue traicionera y no la pudimos hacer, ya que la niebla había invadido la vertiente montañosa de la isla. Y con niebla es absurdo subir al pico de la Esperanza, ya que la gracia es deleitarse con sus vistas. Al igual que con el sendero de la Caldeira de Santo Cristo, podemos optar por hacer la ruta lineal al completo y tomar un taxi al final de la misma, precisamente en la mencionada anteriormente Faja de Ouvidor (enlace al track de la ruta). De esta forma haremos 16,8 kilómetros, la mayor parte de bajada.

Pico de la Esperanza Sao Jorge Azores
Pico de la Esperanza. FOTO: WIKIPEDIA

Otra opción es llegar solo hasta el pico de la Esperanza y dar la vuelta. De esta manera haremos solo 11 kilómetros con un desnivel acumulado de 358 metros (consultar esta ruta). Nada más comenzar el recorrido pasaremos por el pico de Pedro y, antes de llegar al pico de la Esperanza, veremos un pequeño monolito en recuerdo a las víctimas del accidente aéreo de 1999. Un avión de Sata que volaba de Sao Miguel a Faial se estrelló en el pico de la Esperanza muriendo en el acto sus 31 pasajeros y 4 tripulantes.

Comer en Sao Jorge

Sería un pecado visitar la isla de Sao Jorge y no probar su queso. Podemos pedirlo como entrada en cualquiera de sus restaurantes. En nuestro caso también lo saboreamos en el desayuno del Sao Jorge Garden Hotel. Pero al margen de este manjar, la isla cuenta con una interesante gastronomía basada en un excelente pescado fresco y alguna que otra delicia carnívora. Estos son dos de los restaurantes en los que comimos en Sao Jorge.

  • Restaurante Sao Jorge (Rua Maestro Francisco de Larcerda. Velas). No fue fácil encontrar un restaurante en Velas que estuviera abierto en noviembre y que además gozara de buenas críticas para no acabar ‘naufragando’. Al final nos quedamos con el restaurante Sao Jorge, ubicado en la calle más comercial y animada de la capital de la isla. Local amplio con una amplia carta de carnes y pescados. Los precios rondan los 15 euros por plato. Nosotros nos decantamos por una espetada de gambas y un pulpo a lagareiro. Sin alardes, pero correctos ambos. Precio medio por persona: 20 euros.
Pulpo a lagareiro del restaurante Sao Jorge
Pulpo a lagareiro del restaurante Sao Jorge
Filete de ternera en el Café Restaurante Central
Filete de ternera en el Café Restaurante Central
  • Café Restaurante Central (Carretera EN2. Relvinha). A simple vista nadie pararía en este lugar para comer. Se encuentra en la carretera que une Velas con Topo y su aspecto es el de una pequeña tasca con una barra para tomar poco más que un café o un refresco. Pero en la trastienda cuenta con un minúsculo comedor de apenas tres mesas donde el matrimonio que lo regenta te trata con absoluto cariño. Es como si te invitaran a comer a su casa. De repente te encuentras sentado delante de una mesa, al lado de un frigorífico donde guardan las bebidas, un televisor para escuchar las noticias y detrás una cocina modesta propia de una vivienda particular. Lo dicho, como en casa. Tienen un menú diario de tres o cuatro platos. Nosotros nos decantamos por un pescado hervido sorprendentemente jugoso y unos filetes de ternera tiernos hasta decir basta. Y, para comenzar, una caliente y deliciosa sopa de tomate. Una tasca muy auténtica donde el precio por persona no llega a los diez euros. Precio medio por persona: 9 euros.
Pablo Montes y Estefanía Casillas
Periodista e Ingeniera Agrícola. Viajeros

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