Qué ver en Dubai en una escala de un día. La sofocante ostentosidad del lujo

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Es el ejemplo más palmario del poder del petróleo. Una ciudad artificial levantada en medio del más árido desierto y donde en verano las temperaturas mínimas no bajan de 35 grados. Una oda a la ostentosidad donde los concesionarios de coches de lujo se abren con la facilidad de una tienda de ultramarinos, los edificios de oficinas pelean por estar más cerca de las nubes, los hoteles tienen una nómina de botones mayor que la plantilla al completo de un equipo de fútbol y todo o casi todo se puede lograr con dinero. Desde montar en góndola aunque no estés en Venecia, a bucear entre tiburones aunque el Índico caiga a unos cuantos kilómetros al sur.

Estefanía, ante el Burj Khalifa
Estefanía, ante el Burj Khalifa

Dubai se ha convertido en los últimos años en un destino que atrae por su capacidad de levantar de la nada una ciudad entregada al lujo que presume de tener el edificio más alto jamás construido por el ser humano. Pero al mismo tiempo es un obligado punto de paso para realizar muchos viajes que tienen como destino final el Sudeste Asiático, África y Oceanía, por poner tres ejemplos. El poderío de compañías aéreas como Emirates o Etihad han convertido a la capital de Emiratos Árabes Unidos en la reina de las escalas, tomando el relevo de lo que en su día fue Frankfurt. Esas paradas pueden durar unas pocas horas e incluso un día entero. Cuando la escala supera las ocho o diez horas es aconsejable salir del aeropuerto para evitar tener que pasar medio día tirado en un incómodo asiento mirando continuamente el reloj. Dubai lo pone fácil para hacer una visita exprés que incluya su principal atractivo, la torre Burj Khalifa, su casco histórico donde se encuentra el Zoco o la lujosa zona de la Marina, que acoge algunas de sus playas.

Cosas a tener en cuenta para recorrer Dubai durante una escala

Guiándonos por los consejos de otros blogueros decidimos lanzarnos a conocer Dubai durante las 17 horas que permanecimos en la ciudad árabe. Fue en la escala del vuelo Kilimanjaro-Madrid que nos llevó a recorrer Zanzíbar por libre y realizar un safari por cuatro de los parques nacionales de Tanzania. 17 horas que dieron para mucho, aunque luego pesaran en cuanto a cansancio se refiere. Lo peor de todo, ya lo avanzamos, el intenso calor que hace prácticamente imposible estar en la calle (era agosto y la temperatura no bajó de 37 grados en ningún momento del día) y las colas que tuvimos que soportar para ascender al cielo del mundo, la torre Burj Khalifa. A pesar de todo, es una opción que recomendamos ya que la alternativa es permanecer en el aeropuerto o coger un hotel para dormir todo lo que queramos y más. Es una oportunidad que se presenta y no está mal aprovecharla.

¿Es necesario visado para visitar Dubai durante una escala?

Uno de los puntos fuertes que invitan a visitar Dubai durante una escala en su aeropuerto internacional es la facilidad para entrar en la ciudad y regresar unas horas después. Los ciudadanos españoles no necesitamos visado para que nos permitan entrar en Emiratos Árabes Unidos. Simplemente hay que mostrar el pasaporte y que tenga una validez mínima de seis meses, la misma que nos pidieron, por ejemplo, para entrar en Tanzania. La operación es simple. Como lo más probable es que tengamos un vuelo conectado, nos olvidaremos completamente de las maletas. Eso sí, abandonaremos la terminal como si fuésemos a recogerlas, pasaremos de largo por la cinta y saldremos directamente al mostrador de inmigración. En nuestro caso nos sellaron el pasaporte sin realidad ningún tipo de preguntas sobre el motivo de la visita. Además, como regalo, recibimos una tarjeta SIM con 20 megas de internet y 3 minutos de conversación. Un detalle y una pequeña ayuda que viene bien, sobre todo para una visita tan exprés. Eso sí, tranquilos porque en lugares como el centro comercial Dubai Mall y la torre Burj Khalifa tenemos conexión wifi gratuita y de alta velocidad.

Rascacielos del centro financiero de Dubai
Rascacielos del centro financiero de Dubai

Después de nuestro breve recorrido por la ciudad, regresamos al aeropuerto. Obviamente te olvidas de la facturación y te diriges directamente a la zona de embarque donde de nuevo hay que pasar por el control de pasaportes. A nosotros nos lo volvieron a sellar sin más y sin realizar preguntas. Habíamos leído que a otros viajeros les habían hecho un breve cuestionario dado que lo efímero de la visita puede levantar sospechas. Creemos que es algo que han asumido los funcionarios de inmigración y el trámite lo solventamos en segundos.

¿Cómo viajar del aeropuerto al centro de Dubai?

Una vez superado el control de pasaportes toca llegar desde el aeropuerto al centro de Dubai. Existen dos opciones. Una es el metro, más barato, y otra el taxi o servicios como Uber. Nosotros tuvimos un problema ya que aterrizamos en la terminal 2, que no cuenta con parada de metro (la 1 y la 3 sí la tienen). El motivo fue que el vuelo desde Tanzania lo operaba la aerolínea Fly Dubai y normalmente sus aviones aterrizan en la terminal 2. Después de mucho preguntar nadie nos supo explicar cómo podíamos ir desde allí a la parada de metro. La ecuación tiene que ser simple: intentar llegar a cualquiera de las otras dos terminales. Puede existir un servicio de autobús, pero no lo encontramos. Por tanto decimos abrir nuestra aplicación de Uber y pedir uno que nos dejara junto a la torre Burj Khalifa (113,66 dirhams, 28 euros). Un precio elevado, pero cómodo y muy eficiente.

Metro de Dubai
Metro de Dubai

Para movernos por Dubai y regresar al aeropuerto sí optamos por el metro gracias a su modernidad y buen servicio. El billete individual normal válido para una zona en la que se divide la red del subterráneo es de 8 dirhams (2 euros). El de dos zonas, cuesta 10 dirhams (2,50 euros). Si por ejemplo queremos regresar desde la Marina de Dubai al aeropuerto habrá que coger la opción de tres zonas. El precio es de 12 dirhams (3 euros). Tanto en metro como en taxi el viaje entre el aeropuerto y la torre Burj Khalifa es de una media hora.

Es muy útil descargar en el móvil la aplicación del metro de Dubai para diseñar nuestros trayectos y saber cuál es el tipo de billete que tenemos que sacar, aunque al tener solo cuatro líneas su manejo se hace muy sencillo. Dos apuntes más. El metro de Dubai tiene un vagón reservado para mujeres y menores (está perfectamente indicado) y otro de primera clase cuyo billete es lógicamente más caro.

La importancia de un buen seguro de viaje

Si vamos a visitar Dubai en una escala es porque tenemos planeado hacer un viaje mucho más ambicioso. En el mismo momento en el que pongamos un pie en el aeropuerto para partir, es imprescindible tener las espaldas bien cubiertas. Y eso solo se consigue con un buen seguro de viajes que cubra desde gastos médicos a contingencias como robos, pérdida de equipaje o un simple problema legal. Nosotros siempre viajamos con el seguro de viaje de Iati, una empresa especializada en este tipo de pólizas. La experiencia siempre ha sido fabulosa y la atención, cercana y profesional. Puedes contratar tu seguro de viaje en este enlace y además te beneficiarás de un descuento del 5% por ser nuestro lector.

¿Es necesario cambiar dinero para visitar Dubai en un día?

Rotundamente no. Todos los servicios que Dubai nos va a ofrecer durante una visita exprés de unas horas se pueden pagar con tarjeta. Los billetes de metro, las entradas a la torre Burj Khalifa y hasta los helados que venden a pie de calle junto al Dubai Mall. De esta manera nos ahorramos tener que hacer un cambio de moneda con la correspondiente comisión y pérdida de dinero. Lo único que no admite tarjeta son las máquinas de refrescos que hay en el aeropuerto. Eso sí, en este caso la podemos comprar en alguna cafetería o recurrir a sus fuentes aunque el agua que sirven está como una auténtica sopa.

Cosas que ver en Dubai en una escala

Fue todo un choque llegar de disfrutar de la magia de la fauna en libertad en África para meternos de lleno en el asfalto y el ladrillo más implacable. Decir adiós a ese continente maltratado donde los niños no tienen tiempo para llorar y te regalan una sonrisa mientras cargan a cuestas a su hermanita menor, cuidan el ganado o tratan de evitar que se le caigan los mocos mientras se asoman a su chabola con tejado de metal. Cambiar eso por los niños que lloran porque, lejos de coger a su hermanita, quieren que les cojan a ellos o se empecinan en que sus padres les compren el último videojuego. Cambiar la África de las casas que no superan una planta por los edificios que pasan de largo de las cien. Pasar del continente donde el mejor coche es un destartalado Land Rover a una ciudad donde ver un Ferrari es como cruzarte en España con un Megane.

A solo cinco horas de avión hemos visto el contraste entre dos mundos antagónicos. Quizás por ello Dubai nos provocó un mayor rechazo. A eso hay que unir la imagen de mujeres bañadas en petrodólares por sus maridos, pero que no pueden mostrar en público más allá de cautivadores ojos que son su única ventana al mundo entre una túnica negra ‘ideal’ para soportar los 40 grados del Golfo Pérsico. Y para más inri, el colofón la oponen las hordas de turistas, especialmente indios y chinos que, como si les fuera la vida en ello empujan, gritan y corren por todas partes generando un estrés que no debería de existir en vacaciones. Aún así, y a pesar de todos estos inconvenientes, la curiosidad del viajero obliga a adentrarse en Dubai. Aunque solo sea para ejercer la máxima de que para criticar algo, hay que conocerlo primero.

Torre Burj Khalifa, el techo del mundo

Dicho esto, nuestra primera parada en Dubai fue, como no podía ser de otra manera, la torre Burj Khalifa. Tiene el honor de ser la construcción más alta levantada por el ser humano. 829,30 metros que provocan problemas de cuello si se intenta contemplar muy cerca de su entrada. Las cifras de esta mole son apabullantes. Se construyó en solo seis años, entre 2004 y 2010. No sabemos lo que dará de sí la arquitectura en las próximas décadas, pero parece muy complicado superar a corto plazo esta altura. Existen diferentes tipos de entrada. La más habitual es la que permite acceder a las plantas 124 y 125. Sólo se puede comprar de forma online, por lo que si sabemos que vamos a visitar Dubai lo mejor es entrar esta web y realizar la compra eligiendo el horario que más nos interesa. Una vez allí bastará con enseñar el correo de confirmación que nos llegue al móvil y nos entregarán los tiques correspondientes. Estas entradas cuestan a partir de 149 dirhams (36,79 euros). Bastante más caras son las que permiten acceder hasta las plantas 152, 153 y 154 (Desde 618 dirhams – 152 euros). Una opción intermedia es la subida a las plantas 124, 125 y 148 (378 dirhams – 93 euros). El precio varía en función de la hora a la que subamos. A primera hora de la mañana y de noche es más barato, mientras que el resto del día la tarifa se incrementa. Si obtienes la entrada con esta oferta de Civitatis se ahorrarás unos euros y disfrutarás igual de la experiencia.

Ante el Burj Khalifa de noche
Ante el Burj Khalifa de noche

Elegimos el horario de las siete de la tarde para subir. Craso error teniendo en cuenta que fue la hora en la que más público se acumuló y que la vista nocturna de Dubai fue más decepcionante de lo que esperábamos. Por mucho que sea la torre más alta del mundo, la panorámica de Dubai no es la de Nueva Yok ni la de Tokio, por poner dos ejemplos. La iluminación de los edificios es bastante deficiente y sinceramente no tienes la impresión de estar a una altura tan considerable. El problema es que antes de que anocheciera la calima desvirtuaban también la vista diurna por lo que en ambos casos existían claras desventajas. Obviamente las fotos no lucieron demasiado y tuvimos que pelear con los indios y chinos que empujaban a todo bicho viviente, se cruzaban cuando ibas a realizar una fotografía, se tiraban en el suelo en las mejores ventanas y no había quien les moviera de allí. Incluso se descalzaban y repantigaban como si estuvieran en su propia casa. Una situación que nos llegó a agobiar y devaluó mucho una experiencia que para otros viajeros es espectacular.

Vista del Burj Khalifa de día
Vista del Burj Khalifa de día
El Burj Khalifa, luciendo en su fachada la bandera de Singapur
El Burj Khalifa, luciendo en su fachada la bandera de Singapur

Sinceramente creemos que no bajas con la sensación de que todo ha merecido la pena. Top of The Rock y el Empire State tienen en Nueva York un precio similar y la experiencia no tiene absolutamente nada que ver. Como la noche y el día. Además, el observatorio es bastante deficiente con una iluminación interna que dificulta hacer buenas fotos nocturnas sin reflejos y una estrechez que con una gran afluencia de visitantes convierte las plantas 125 y 124 en una ratonera.

Centro comercial Dubai Mall

Junto a la torre Burj Khalifa se encuentra otra oda al lujo y la ostentosidad. Hablamos del centro comercial Dubai Mall. Un mastodonte con 1.200 tiendas donde pasas de estar en una sauna a meterte en una nevera. El aire acondicionado funciona a pleno rendimiento para aplacar las temperaturas sofocantes de Dubai. Incluso los que no sean muy amigos de los centros comerciales no se resisten a la tentación de caminar por este ‘becerro de oro’ moderno. En sus cinco plantas se mezclan las marcas más exclusivas con otras más asequibles, además de restaurantes de comida rápida de todo tipo. Como apuntamos al comienzo, en Dubai puedes hacer submarinismo sin tener que coger una barca y adentrarte en el océano. El Dubai Mall cuenta con un acuario de tres plantas donde se concentran tiburones, manta rayas y todo tipo de especies exóticas. Un decorado que nada tiene que ver con sumergirse en el mar y que es un ataque frontal a la sostenibilidad y al respeto al medio ambiente.

Zona de las tiendas exclusivas del Dubai Mall
Zona de las tiendas exclusivas del Dubai Mall
Fuente cascada en el interior del Dubai Mall
Fuente cascada en el interior del Dubai Mall
Acuario del Dubai Mall
Acuario del Dubai Mall

Cascadas interiores, fuentes que se iluminan por la noche y hasta un lago artificial en el que pasear en góndola, son otros de los elementos que sorprenden en este paraíso del lujo. El Dubai Mall no es el único centro comercial de este tipo como os podéis imaginar. El Mall of the Emirates, el IBN Battuta y el tradicional Souk Madinat Jumeirah, son otros de los epicentros del consumismo en el emirato.

Burj Al Arab

Antes de la construcción de la Torre Burj Khalifa, el gran atractivo que ver en Dubai era el Burj al Arab. Ese gancho no lo ha perdido porque hablamos de una isla artificial construida junto a la playa donde se levantó un hotel con forma de vela de 321 metros de altura. Pero su peculiaridad no es esa. Si Dubai tiene el edificio más alto del mundo y el centro comercial más grande del planeta, también quería tener el hotel con más estrellas del globo terráqueo. El Burj al Arab tiene siete, ya que seis es cosa de ‘pobres’. Si queremos pasar una noche en una de sus habitaciones, que más bien son apartamentos de lujo, habrá que preparar la chequera. La más barata cuesta 2.200 euros.

Burj Al Arab
Burj Al Arab

Su interior es un centro comercial en sí mismo con tiendas exclusivas y numerosos restaurantes y bares. Para comer en alguno de ellos o simplemente tomar el té puedes reservar algunas de estas actividades que incluyen la recogida en el hotel.

Casco antiguo de Dubai

Aunque vayamos a la carrera, es interesante abandonar durante algunos minutos el lujo y los rascacielos del Dubai moderno para adentrarnos en el origen de esta ciudad. Porque, aunque parezca mentira, existía y existe una Dubai tradicional que se parece otras muchas urbes árabes. Zocos, mezquitas, mercados de especias, casas bajas de arquitectura arábiga… Un escenario mucho más auténtico. A ambos lados de la ría natural llamada Dubai Creek se encuentran los barrios de Deira y Bur Dubai. Si nos tenemos que quedar con uno, puede estar bien dar un pequeño paseo por Deira, que cuenta con los interesantes zocos de especias, del oro y perfumes, entre otros.

Bur Dubai
Bur Dubai

Dubai Marina

La frase esa de “ya refrescará por la noche” es una quimera en Dubai. Nos acercábamos a la medianoche y los termómetros no bajaban de los 37 grados. Ni tan siquiera aproximándonos a la playa notamos el más mínimo soplo de aire fresco. Fue el momento de acudir al distrito de Dubai Marina, un entramado de rascacielos y hoteles de lujo que se extienden junto a un canal de agua salada con entrada y salida al golfo Pérsico. La iluminación nocturna de estas moles de decenas de plantas tiene cierto encanto. Mientras, por el canal sen ven desfila yates y todo tipo de embarcaciones mientras te puedes tomar un refresco en algunas de las muchas terrazas que se enclavan junto al agua.

Dubai Marina de noche
Dubai Marina de noche
Playa JBR
Playa JBR

Detrás de hoteles como el Ritz-Carlton y el Hilton se encuentra la playa JBR, una especie de piscina termal donde remojarse sin pretender bajar la temperatura corporal. Eso sí, fue el único lugar exterior de Dubai donde se estaba medianamente a gusto. De hecho era medianoche y todavía había algunas personas que se daban un baño en las tórridas aguas del golfo Pérsico.

Palmera Jumeirah

Junto a Dubai Marina se encuentra otro de esos inventos casi inexplicables de la ostentosa Dubai. Se trata de la Palmera Jumeirah, una serie de islas artificiales en forma de palmera donde se ubican numerosos hoteles y viviendas de lujo. Nosotros llegamos de noche y no vimos absolutamente nada. De día tampoco la experiencia es muy diferente, ya que la gracia es poder ver esta obra de ingeniería desde una cierta altura. Para ello se puede subir a los últimos pisos del hotel Dubai Marriott Harbour o desde el Sky Bar del mencionado Burj Al Arab.

Vista aérea de la Palmera Jumeirah
Vista aérea de la Palmera Jumeirah

Como se les quedaba pequeña una sola palmera de este tipo, un poco más al sur se ha construido la Palmera Jebel Ali. Los que tengan la suerte de verla desde el aire pueden leer un poema de 84 letras formadas por 1.060 casas.

Pablo Montes y Estefanía Casillas
Periodista e Ingeniera Agrícola. Viajeros

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