Consejos para hacer un safari en Tanzania que jamás olvidarás

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Era el último día en el Serengueti. Nos despedíamos de la inmensa llanura. El gran parque africano. La mejor reserva del continente negro para disfrutar de su fauna. El todoterreno se encaminaba hacia la salida cuando, de repente, comenzamos a compartir camino con una manada de leones. Nos detenemos. Los planes han cambiado. Tres leonas abren la comitiva. Detrás, sus cachorros. Detrás, los machos esperando a que sus parejas hagan el trabajo sucio. No hay duda, están de caza.

Cachorro de león en el Serengeti
Cachorro de león en el Serengeti

A escasos centímetros de los reyes de la selva vemos nítidamente el instinto de supervivencia (que no asesino) en sus rostros. Tienen hambre, mucha hambre. Buscan desesperadamente una pieza porque la manada no puede permanecer un día más sin comer. Se unen más todoterrenos, pero los animales están acostumbrados a tener espectadores. No se inmutan. Siguen su camino e incluso usan los coches para ocultarse cuando comienzan a acechar a un grupo de antílopes. Es la presa más escurridiza debido a su velocidad. Preferirían que hubiera cebras, más carnosas y lentas. Pero en la sabana no se puede elegir. No es un supermercado. Una de las leonas lanza su ataque y fracasa. Era desesperado y se encontraba demasiado lejos. Siguen su trayecto golpeando suavemente con sus garras la seca tierra del camino. No es habitual que una manada se acerque tanto a la entrada del parque nacional, pero el hambre aprieta. Otro grupo de antílopes aparece y una de las crías se encuentra apartada. Presa fácil. De nuevo lo intentan, pero el paso ha vuelto a ser en falso.

La leona hambrienta del Serengeti consejos safari en Tanzania
La leona hambrienta del Serengeti

Una de las leonas de la manada se para. Está frustrada y hambrienta. Agotada y exhausta. Su rostro con los ojos apagados y la saliva cayendo en cascada entre sus colmillos es sin duda la imagen de nuestro safari en Tanzania. Es la instantánea que mejor resume cinco días inolvidables. Apasionantes. El sueño de cualquier viajero que ama la naturaleza. Este es el relato de nuestra experiencia y los consejos para hacer un safari en Tanzania que os dejará huella.

Preparar el safari en Tanzania. Consejos y recomendaciones imprescindibles

¿Por qué un safari en África?

Porque es algo diferente a todo. Una de esas experiencias viajeras que al menos hay que vivir una vez en la vida. En primer lugar porque nos vamos a África, con todo lo que eso conlleva. Un continente maltratado y expoliado, pero que sigue luchando y sobreviviendo poniéndole una sonrisa. África es una lección de vida y eso engancha y enriquece. Y en segundo lugar porque en ningún lugar del mundo se puede ver la fauna salvaje que nos regala este continente.

Dos guepardos en el Serengeti
Dos guepardos en el Serengeti

¿Por qué un safari en Tanzania y no en Kenia?

Ambos países nos van a dar la posibilidad de ver una variedad de fauna asombrosa. De hecho el parque nacional Masai Mara keniata y el Serengueti tanzano forman parte del mismo espacio geográfico y solo les separa la frontera entre ambos países. Cierto es que el Serengueti arroja una mayor variedad de animales y un mejor estado de sus infraestructuras y campamentos. Todo eso implica un precio un poco más elevado. Además, en un radio relativamente pequeño tenemos también los parques nacionales de Tarangire y Lago Manyara y la zona de conservación de Ngorongoro . Son los cuatro que visitamos. Nosotros lo tuvimos claro al decantarnos por Tanzania y además completamos la escapada con un viaje a Zanzíbar por libre.

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Cría de jirafa en el Serengeti
Cría de jirafa en el Serengeti

¿Con quién contratar el safari por Tanzania?

Una de las recomendaciones que hace el Ministerio de Asuntos Exteriores español cuando se viaja a Tanzania es contratar siempre el safari con una empresa acreditada y de confianza. Vamos a hacer una importante inversión económica y no podemos fiarnos del primero que nos ofrezca el safari más maravilloso del mundo. Nosotros lo hicimos con Udare, una empresa capitaneada por Aitor, un simpático navarro que trabaja codo con codo con Gregory, un tanzano que realiza todo el despliegue del safari sobre el terreno. Es la simbiosis perfecta, porque desde España te dan toda la información que necesitas para escoger la mejor opción y te muestran todos los pormenores de manera clara y concisa. Pero luego quien ejecuta el safari es la gente que está allí, que emplea a trabajadores locales y que además genera riqueza en un país que lo necesita. Todo ello con absoluta profesionalidad. Nuestra experiencia fue inmejorable y además tuvimos la suerte de contar con un conductor y un guía de una calidad humana formidable. Ernest y Joshua nos hicieron pasar cinco días inolvidables. Fruto de nuestra experiencia y la de otros muchos viajeros recomendamos sinceramente a Udare para que organicen ese safari soñado por Tanzania o Kenia.

Junto a Joshua y Ernest, nuestro guía y conductor, respectivamente, junto a la entrada al Serengeti
Junto a Joshua y Ernest, nuestro guía y conductor, respectivamente, junto a la entrada al Serengeti

Vacunas, equipaje, medicamentos…

Viajar a Tanzania para hacer un safari implica acudir con una antelación superior a un mes al Centro de Vacunación Internacional de tu ciudad para recibir las vacunas recomendadas y así evitar algún susto. En nuestro caso fuimos vacunados contra la fiebre amarilla y es conveniente que figure en la cartilla de vacunación, ya que este documento puede ser solicitado a la entrada en el país. Se trata de una vacuna que puede provocar reacción al cabo de una semana o diez días. Nosotros no notamos nada, pero en otras personas se manifiesta como una especie de gripe que dura un par de días. También es recomendable estar vacunado de hepatitis A y B y de la fiebre tifoidea. En este último caso nos era válida la vacuna que habíamos recibido meses antes para viajar a Egipto una semana.

Una leona subida a un árbol en el Serengeti
Una leona subida a un árbol en el Serengeti

En Tanzania continental (no en Zanzíbar) existe malaria endémica. En el Centro de Vacunación Internacional os recomendarán medicaros con Malaway o Malarone durante los días que dure el viaje y acudir a un médico al menor síntoma de fiebre.

Mono en Lago Manyara
Mono en Lago Manyara

Existen también casos de dengue y contra esta enfermedad no hay vacuna posible, sólo cabe la prevención. Teniendo en cuenta que ésta y otras patologías se contraen por picaduras de mosquitos, hay que extremar la precaución en ese sentido. Usar preferiblemente prendas largas y transpirables y un buen repelente. Como consejo extra, se puede aplicar a la ropa un tratamiento con permetrina, una sustancia que se facilita en farmacias que realicen fórmulas magistrales. Se disuelve en agua para sumergir la ropa que vayamos a llevar al safari. Se deja secar y de esta forma todas esas prendas tienen un efecto repelente muy potente y solo se perderá a partir de los 4 o 6 lavados. La permetrina que nos sobre la podemos llevar diluida en un frasco tipo espray y rociar elementos como la cama del hotel, las zapatillas, las gorras, etc. Nosotros seguimos al detalle estos consejos y no nos molestó ni un solo insecto.

La importancia de un buen seguro de viaje

Viajar sin un buen seguro es como tirarse al agua no sabiendo nadar y sin flotador. Ya sea en Tanzania o a la vuelta de la esquina puede surgir cualquier imprevisto. Una pérdida de equipaje, un robo, una enfermedad, una caída, un problema legal… Para preocuparnos simplemente de viajar, hay que dejar el resto en buenas manos. Nosotros llevamos casi una década contratando el seguro de viaje con Iati, una empresa especializada en este tipo de pólizas. El trato y la respuesta siempre han sido de diez. Por eso os lo recomendamos con conocimiento de causa. Además, si contratáis vuestro seguro de viaje a través de este enlace os beneficiáis de un descuento del 5% por ser nuestros lectores.

¿Cuál es la mejor época para hacer un safari en Tanzania?

Es la gran pregunta que se hacen todos aquellos que quieren hacer un safari en Tanzania. En nuestro caso la mejor época era el único momento que pudimos hacerlo, finales de julio y principios de agosto. Es el invierno del hemisferio sur, aunque con temperaturas muy agradables similares a las de nuestra primavera. Para nosotros fue una buena época porque vimos prácticamente a todos los animales que podíamos ver. Eso sí, los que puedan elegir el momento del año en el que realizar el safari a Tanzania, el consejo es hacerlo entre octubre y noviembre. ¿Cuál es el motivo? La gran migración de los herbívoros, sobre todo de los ñus y cebras, regresa al Serengeti en busca de pastos frescos después de abandonar el Masái Mara keniata. Sin duda es uno de los espectáculos más sobrecogedores que ofrece la sabana africana. Más de dos millones de animales realizan cada año ese mismo ciclo. De norte a sur y de sur a norte. Puntuales y metódicos. Pura supervivencia. En ese camino les esperan las afiladas garras de los depredadores que aprovechan momentos de descuido para atacar sin piedad. Ese fue el motivo de que el Serengeti no viéramos ni un solo ñu, aunque sí los pudimos contemplar en Ngorongoro, donde permanecen todo el año sin protagonizar ninguna migración.

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Atardecer en el Serengeti consejos safari en Tanzania
Atardecer en el Serengeti
Cebras en Tarangire consejos safari en Tanzania
Cebras en Tarangire

¿Safari privado o en grupo?

Una pregunta muy habitual que surge a la hora de preparar un safari en Tanzania es si compensa hacerlo con un grupo de viajeros o solo para nosotros. Como somos amantes de viajar por libre y huir de cualquier tipo de paquete organizado, salvo que no quede otro remedio, tuvimos claro que el safari iba a ser privado. Y no nos arrepentimos de ello. Seguramente con un grupo también hubiera sido fascinante y normalmente la gente que te encuentras en lugares así es muy agradable. Pero un safari privado se amolda a tus necesidades. El guía y el conductor marcaban la ruta, pero éramos nosotros los que decíamos cuándo había que continuar la marcha una vez que habíamos hechos las fotos suficientes. Si queríamos permanecer más tiempo viendo a unos determinados animales o no. Si preferíamos comer antes o después. Si empezábamos la jornada a una hora o a otra. Era al fin y al cabo un safari personalizado. A nuestra medida. Sin embargo con un grupo te tienes que adaptar, como es lógico, a lo que quiera la mayoría y en ocasiones esos deseos no son los mismos que los tuyos. Un safari privado es algo más costoso, pero ya que hacemos ese esfuerzo no pasa nada por dar un paso más y convertir la experiencia en más intensa si cabe.

Una de nuestras cámaras durante el safari en Tanzania
Una de nuestras cámaras durante el safari en Tanzania

Vuelos a Tanzania y visado

Con la contratación del safari se incluyen el safari propiamente dicho, los alojamientos, las comidas, los traslados y la recogida en el aeropuerto. Los vuelos los tiene que gestionar el viajero. Después de barajar diferentes opciones, nos decantamos por volar con Fly Emirates haciendo escala en Dubai. El precio de los vuelos es elevado, por eso hay que estudiar bien todas las posibilidades y las escalas. En nuestro caso nos salía más económico volar en primer lugar a Zanzíbar y hacer el safari después, que hacerlo al contrario como la mayoría de la gente. De esta forma volamos hasta la paradisiaca isla desde Madrid con escala corta en Dubai. El vuelo de regreso a la capital de España salió del Aeropuerto Internacional del Kilimanjaro (el más cercano a los parques nacionales tanzanos) e hizo una escala larga en Dubai que nos permitió hacer una visita breve a la ciudad. Lo ideal es obtener los billetes con al menos tres meses de antelación.

Para entrar en Tanzania hace falta un visado que se expide en el propio aeropuerto previo pago de 50 euros. Se puede hacer a través de internet con antelación, pero no merece la pena. Nosotros lo realizamos en el aeropuerto de Zanzíbar y no nos llevó más de cinco minutos.

Cambio de moneda

La moneda de Tanzania es el shilling tanzano. Aproximadamente 1 euro equivale a 2480 shillings. También aceptan dólares. Una buena opción para ahorrarnos comisiones es llevar euros y cambiarlos por shillings en Tanzania. Lo podemos hacer en el aeropuerto o en cualquier banco. También es imprescindible llevar una tarjeta de crédito. Para este tipo de viajes nosotros llevamos la Bnext, que te permite hacer compras y sacar dinero de cajeros sin ningún tipo de comisiones. Tampoco tiene cuota de mantenimiento y no está asociada a una cuenta bancaria. La recargas con la cantidad que quieras de manera cómoda a través de una aplicación móvil. La puedes obtener de forma gratuita a través de este enlace y recibirás 10 euros por ser nuestro lector.

Llegó el gran momento. Así es un safari por Tanzania

Después de varios meses de preparación y una ilusión y emoción que aumenta día a día, llegó el momento del safari por Tanzania. De la mano de Ernest y Joshua, nuestro conductor y guía, respectivamente, vivimos cinco días intensos en los que todo salió a pedir de boca. No olvidemos que estamos a merced de la naturaleza en todos los aspectos. Hay que contar con ello. Desde una avería en el coche a que no aparezca el animal que estamos buscando. Pero en nuestro caso no hubo contratiempos y todo fue sobre ruedas. Visitamos tres parques nacionales y una zona de conservación y esta fue la percepción que nos llevamos de cada uno de ellos.

Selfie con un par de jirafas en el Serengeti consejos safari en Tanzania
Selfie con un par de jirafas en el Serengeti

Tarangire, un pequeño gran aperitivo

Nuestra primera noche la pasamos en Arusha, la ciudad que da el pistoletazo de salida a muchos de los safaris por Tanzania. A poco más de dos horas y media se encuentra el parque nacional Tarangire. Sus inmensos baobabs nos recibieron para regalarnos un intenso aperitivo de lo que iba a ser el safari. Tarangire concentra la mayor densidad de elefantes de todos los parques nacionales tanzanos. Pero también vimos jirafas, cebras, antílopes, ñus y  jabalíes, entre otros muchos. Tiene la ventaja de que el número de personas que lo visita es reducido, y se puede transitar por sus senderos prácticamente en solitario. Si nos tenemos que quedar con una imagen de Tarangire, la hacemos con la de un grupo de elefantes refrescándose en uno de los ríos que atraviesa el parque. Mojándose continuamente la piel para evitar deshidratarse y, al mismo tiempo, desparasitarse. Un espectáculo que vimos desde la distancia, pero con una nitidez asombrosa.

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Baobab en Tarangire
Baobab en Tarangire
Elefantes en Tarangire consejos safari en Tanzania
Elefantes en Tarangire

Ngorongoro, el cráter convertido en un arca de Noé

La segunda noche la pasamos en el alojamiento Twiga Campsite, ubicado en la localidad de Mto wa Mbu, a los pies del Lago Manyara. Madrugamos para encaminarnos a la segunda parada de nuestro safari por Tanzania. Ngorongoro es un lugar mágico y diferente a todo. Se trata del cráter de un volcán de aproximadamente 20 kilómetros de diámetro que se convirtió en refugio de la fauna africana. En Ngorongoro pasamos del frondoso paisaje que nos recibe en su parte más alta, hasta una llanura que se va poco a poco ‘sacudiendo’ la vegetación. Un escenario donde abundan las lagunas de aguas dulces y saladas y al que pudieron descender todos los animales salvo las jirafas, que no fueron capaces de bajar por las escarpadas laderas. Durante la jornada que pasamos en la zona de conservación de Ngorongoro vimos prácticamente de todo. Incluso lo que parecía imposible, un rinoceronte del que intuimos la silueta a kilómetros de distancia. Pero la imagen con la que nos quedamos fue la de un grupo de leones a punto de  cazar a un búfalo que se acercó a beber agua a una pequeña charca. Fueron minutos de una tensión que se cortaba en el ambiente. La manada de búfalos sabía que existía ese peligro, pero necesitaba acercarse al agua. Los leones, sin embargo, se lo pensaron y finalmente no atacaron. No olvidemos que meterse con un búfalo les puede costar la vida.

Búfalo y leones acechando en Ngorongoro consejos safari en Tanzania
Búfalo y leones acechando en Ngorongoro

Serengeti, la gran llanura donde reinan los leones

Una pista repleta de polvo y baches une Ngorongoro con el Serengeti. Dos horas de recorrido donde los todoterreno de los safaris se ponen a prueba. El camino es un auténtico ‘asesino’ de amortiguadores que se cobra víctimas cada pocos minutos. Un trayecto donde los masáis te saludan desde el arcén y sus ovejas y vacas conviven con cebras y alguna jirafa. Casi sin darnos cuenta y sin parar de dar botes los árboles desaparecen y la gran llanura se abre paso. Los antílopes buscan alimento fresco entre las doradas hierbas. La pista se allana y parece una inmensa línea recta que no parece tener fin. Estamos en el parque nacional Serengeti, uno de los mejores del continente africano. El mejor lugar para ver leones en esta parte del globo terráqueo.

Imagen característica de la llanura del Serengeti
Imagen característica de la llanura del Serengeti
Nuestro campamento en el Serengeti
Nuestro campamento en el Serengeti

Llegamos casi de noche, disfrutamos del atardecer e hicimos lo mejor que se puede hacer en el Serengeti: pasar la noche en uno de sus campamentos. Tukaone Camp se llamaba el nuestro. Moderno, limpio y con todo lujo de detalles. Una gran tienda de campaña era nuestra habitación, pero en ella no faltaba de nada. Todas las comodidades de un hotel al uso, pero en mitad de la sabana. Pasamos dos noches allí y disfrutamos de dos días casi completos en un parque en el que te podrías pasar toda la vida.

Un león adulto en el Serengeti
Un león adulto en el Serengeti

En el Serengeti obtuvimos la imagen inolvidable que relatamos al comienzo del post. No vimos ninguna cacería, pero sin embargo sí disfrutamos del escurridizo leopardo. También del guepardo, de los búfalos, las jirafas, los monos y las hienas, entre muchos otros. Y por supuesto acudimos a la ‘hippo pool’, el lago maloliente donde decenas de hipopótamos se protegen del sol embadurnados en un fango repleto de barro y heces. Una maravillosa guarrería que permite tener de cerca a este temido animal. Aunque parezca mentira, es el más peligroso de la sabana y el que más vidas humanas se ha cobrado a lo largo de la historia.

'Hippo pool' del Serengeti consejos safari en Tanzania
‘Hippo pool’ del Serengeti

El Serengeti deja huella. Parece no tener fin cuando empiezas a recorrer sus caminos y senderos. Es increíble que en una tierra aparentemente tan pobre y seca donde solo se elevan algunas acacias, haya semejante explosión de vida animal.

Lago Manyara, el gran vergel para los amantes de las aves

Había que regresar a la civilización de la misma forma. Por la pista bacheada que, salvo si coges un avión, es la única forma de llegar al Serengeti y volver. Comes polvo, pero lo haces con gusto. Regresamos a Twiga Campsite en Mto wa Mbu para pasar la noche y afrontar al día siguiente la visita al último parque nacional tanzano, el de Lago Manyara. Totalmente diferente al resto. Un vergel donde es más complicado ver animales, pero en el que merece la pena dar un pequeño paseo. No vimos a los leones trepadores, característicos de este lugar. Estos felinos tuvieron que adaptarse a las condiciones del paisaje para poder sobrevivir y no les quedó más remedio que aprender a trepar por sus gigantescos árboles. La imagen del Lago Manyara son los elefantes devorando ramas y hojas a pocos metros de nuestro coche. Prácticamente los podíamos tocar. Imponen y fascinan.

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Flamencos y una cebra en Lago Manyara
Flamencos y una cebra en Lago Manyara
Una de las aves que se pueden ver en Lago Manyara
Una de las aves que se pueden ver en Lago Manyara

Este parque nacional también nos regala la vista del lago que le da nombre. Un mar interior de aguas alcalinas y poco profundas donde no veremos hipopótamos, pero sí aves migratorias como pelícanos y flamencos. Un espectáculo natural que contrasta con la sequedad del Serengeti.

Curiosidades de los principales animales que podemos ver en un safari por Tanzania

Leones

Una pareja de leones, de luna de miel en Ngorongoro
Una pareja de leones, de luna de miel en Ngorongoro

El rey de la selva y auténtico dueño y señor del Serengeti. Forma parte del codiciado ‘big five’ africano (los cinco grandes que componen junto a elefantes, búfalos, leopardos y rinocerontes). Cazan las hembras, pero una vez que quitan la vida a su presa, el primero en dar bocado es el león. Cuando él está saciado, comen las leonas y los cachorros. Su función es proteger a la manada. No es normal que suban a los árboles, pero en el Serengeti lo vimos. Suelen matar cebras, antílopes, ñus y, en ocasiones búfalos, aunque en esa lucha entre dos de los ‘cinco grandes’ pueden salir perdiendo. Si vemos a una leona y un león al margen de la manada probablemente estén en su luna de miel. Suelen hacer el acto sexual en incontables ocasiones. Si una vez que finalizan, la hembra se reboza por el suelo, es síntoma de que le ha gustado. Cuantas más larga y oscura es la melena del macho, más edad tiene.

Elefantes

Cría de elefante en Lago Manyara
Cría de elefante en Lago Manyara

No necesitan presentación. Nadie puede con ellos. Con los colmillos raspaban los baobab de Tarangire buscando el agua que hay dentro de ellos. En ese mismo parque los vimos en el río embadurnarse el barro para refrescarse y desparasitarse. En lugar de ir al cauce donde el agua está más sucia, escarban con la trompa en la orilla para encontrar otra que esté más limpia.

Ñus

Ñus en Tarangire
Ñus en Tarangire

Tontos de manual. Protagonizan la gran emigración entre el Serengeti y el Masái Mara keniata y viceversa en busca de pastos frescos. Muchos se quedan por el camino porque son una de las presas más fáciles para los leones.

Cebras

Vista de una cebra
Vista de una cebra

Vimos cientos. Herbívoras. Normalmente acuden después de los ñus en cada territorio porque los primeros se pueden comer hierbas más altas, pero las cebras por la forma de su boca necesitan arrancar las que son más cortas. Llama la atención su posición defensiva, pegadas en pareja mirando una hacia adelante y otra hacia atrás e incluso a veces guareciendo a la cría entre ellas. Es para tener controlados todos los flancos en caso de ataque.

Antílopes

Antílopes en el Serengeti
Antílopes en el Serengeti

Tenemos varias especies, siendo las gacelas de Thompson la más habitual. Son herbívoros. Los machos tienen cornamenta y las hembras, no. Son los más numerosos, aparecen por todos los lados y es un placer ver su impoluto pelaje, mirada inocente y cuerpo atlético. Son la presa favorita de los leopardos y guepardos, ya que ambos pueden alcanzarlos gracias a su velocidad. Pero también tienen a los leones como enemigo. Se pueden ver sobre todo comiendo a primera hora de la mañana porque les encanta la hierba fresca mojada con el rocío.

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Leopardos

Un leopardo subido a un árbol en el Serengeti consejos safari en Tanzania
Un leopardo subido a un árbol en el Serengeti

Muy escurridizos. Verlos en el Serengeti es una suerte. Gracias a la paciencia de nuestro conductor Ernest estuvimos toda la mañana buscándolo por los ‘kopje’, las moles graníticas que aparecen diseminadas por la sabana y que son la perfecta atalaya para divisar a las presas. Pero donde lo vimos fue en un árbol, dando buena cuenta de un antílope. Han desarrollado esa capacidad de trepar. El motivo es que no pueden comer a sus presas en tierra firme porque es muy probable que un león se la arrebatara.

Hipopótamos

Hipopótamos en la 'hippo pool' del Serengeti
Hipopótamos en la ‘hippo pool’ del Serengeti

Ni el leopardo, ni el guepardo, ni el elefante y ni tan siquiera el león. El animal más peligroso para el ser humano es el hipopótamo. Ponerse en su camino es ganarse una muerte segura. Detrás de ese aspecto bonachón y campechano se esconde una verdadera bestia. Es herbívoro, pero no duda en quitarse de en medio a los ‘moscones’ incómodos ya sean cocodrilos o hasta leones. Durante el día permanece la mayor parte del tiempo en el agua. Su piel no tolera los rayos del sol y necesitan hidratarse continuamente. Puede estar hasta cinco minutos debajo del agua, y cuando sale a respirar es habitual ver su inmensa abertura de boca con la que dejan claro cuál es su territorio. En el Serengeti se pueden ver decenas en la zona denominada ‘hippo pool’ donde comparten espacio con los cocodrilos. Entre heces y un olor nauseabundo, decenas de ellos pasan todo el día hasta que llega la noche y pueden salir a comer hierba. Las heces que van depositando por el camino le sirven de guía para luego regresar cuando amanece porque su vista es realmente mala. Son muy listos y cuando saben que llega el momento de la muerte salen del agua durante todo el día para no quitar espacio a los otros y acaban pereciendo en completa soledad.

Búfalos

Búfalo anciano en el Serengeti
Búfalo anciano en el Serengeti

Uno de los cinco grandes. Su aspecto, que recuerda al de un toro bravo, y su cornamenta, imponen. Esa corpulencia asusta hasta a los leoneses, que aunque en ocasiones los han devorado, en otras salen perdiendo. Los más mayores se apartan de la manada cuando llega el momento de la muerte, al igual que sucede con los hipopótamos.

Jirafas

Una jirafa comiendo en el Serengeti
Una jirafa comiendo en el Serengeti

Es el mamífero más alto de todo el planeta. Cautiva ver cómo caminan y galopan (pueden alcanzar los 60 kilómetros por hora), pero también ver cómo comen. Los dos cuernos que aparecen en su cabeza se denominan osiconos. Los de los machos son más marcados y le son muy útiles en caso de defensa. Suelen evitar los enfrentamientos.

Pablo Montes y Estefanía Casillas
Periodista e Ingeniera Agrícola. Viajeros

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