Ruta de tres días por el Valle de Tua y el Douro Vinhateiro

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Uno de los paisajes vinícolas más bellos del mundo declarado Patrimonio Mundial converge en los municipios de Alijó y Carrazeda de Ansiães con el hechizante Valle de Tua. Los ríos Tua y Douro se dan la mano regalándonos un paisaje repleto de serenidad y donde se entremezclan los frondosos bosques de pinos, castaños y robles con las laderas milimétricamente cultivas con vides, olivos y cítricos. Un escenario multicolor que disfrutamos desde uno de los alojamientos con más encanto de la zona, la Casa da Trigueira. Te invitamos a esta ruta por el Valle de Tua y el Douro Vinhateiro repleta de patrimonio, miradores, senderismo, buen vino y mucha paz.


Cuando pensábamos que Portugal no nos podía sorprender más, llegó el Valle de Tua y el Douro Vinhateiro. Aunque los viñedos ya habían entregado su preciado fruto a los agricultores, todavía tenían reservada una sorpresa para el visitante. Su magnético colorido otoñal es la mejor carta de despedida antes de que se despojen de sus hojas y afronten al desnudo el invierno. Nos empachamos de unas vistas que enamoran cada año a miles de personas que las admiran desde los lujosos cruceros que surcan el Douro desde Oporto. Pero no solo eso. El mejor complemento a este paisaje es el Valle de Tua, más indómito y descarado. Los ingredientes perfectos para una escapada que va más allá del enoturismo.

Vista del río Tua
Vista del río Tua

Cómo llegar al Valle de Tua

En coche. Para recorrer esta vertiente del Valle de Tua y el Douro Vinhateiro nos tenemos que desplazar hasta el municipio de Alijó, en el distrito de Vila Real. Hacerlo en coche desde Oporto solo nos supondrá un cómodo viaje de menos de una hora y media por la autovía A4 y un pequeño tramo de la carretera N212. Si viajamos desde España, Alijó está a poco más de 2 horas y 45 minutos de Salamanca vía Zamora y Braganza.

Estación de Pinhão
Estación de Pinhão

En tren. En el municipio de Alijó, concretamente en Pinhão, se encuentra una de las paradas de la vía férrea que recorre el Douro entre Oporto y Pocinho. Una línea que a día de hoy es la más bella de Portugal y que descubrimos hace algunos años en su tramo entre Pocinho y Peso da Régua tal y como te contamos en este post. El trayecto entre Oporto y Pinhão tiene 2 horas y 20 minutos de duración y el precio del billete es de 11,05 euros.

Casa da Trigueira, un lugar mágico para alojarse en el Valle de Tua

Últimamente Portugal nos está malacostumbrando. Si siempre nos recibe de forma hospitalaria y acogedora, en algunas ocasiones nos hace sentir incluso mejor que en casa. Esto se debe a alojamientos que van más allá de una elegante habitación en la que pernoctar. Durante nuestra ruta por el Valle de Tua y el Douro Vinhateiro tuvimos la suerte de descubrir uno de los lugares con más encanto y que con más mimo cuidan al cliente que jamás hemos conocido. Se trata de la Casa da Trigueira, un espacio de agroturismo ubicado en la freguesia de Santa Eugénia, perteneciente al municipio de Alijó.

Entrada a la Casa da Trigueira
Entrada a la Casa da Trigueira

La Casa da Trigueira es fruto del empeño, la dedicación y el amor de un hombre que merece mucho la pena conocer. António Martinho, el alma de este alojamiento, es el anfitrión idóneo. Discreto, amable y siempre dispuesto a ayudarte para que disfrutes al máximo de la estancia en la zona. No nos gusta exagerar ni regalar piropos de forma gratuita, pero el buen sabor de boca que nos dejó nuestro paso por la Casa da Trigueira perdurará para toda la vida.

Nuestra habitación en la Casa da Trigueira
Nuestra habitación en la Casa da Trigueira

La historia de esta casa comienza en el siglo XVIII. Se desconoce si en 1792 o 1742. Una fecha que está grabada en el dintel de una de sus ventanas y que António Martinho eligió como logotipo del alojamiento. A día de hoy es complicado adivinar si se trata de un 9 o un 4, por eso sigue vivo el misterio del año exacto de su construcción. A lo largo de cinco generaciones fue pasando de padres a hijos hasta que fue legada a la esposa de António. En ese momento comenzó la historia de la Casa da Triguera. La vivienda se transformó con mucho trabajo y esfuerzo en un centro de agroturismo donde se ha respetado con pulcritud la estructura de piedra granítica al mismo tiempo que se ha dotado a sus seis habitaciones de todos los elementos propios de un hotel de lujo. No falta ni un detalle y cada milímetro de la casa está decorado con muy buen gusto.

Fecha de construcción de la Casa da Trigueira grabada en dintel de una ventana
Fecha de construcción de la Casa da Trigueira grabada en dintel de una ventana

La casa cuanta con una finca anexa denominada ‘trigueira’, de ahí su nombre. Allí se cultivaba cereal y ahora es un inmenso huerto que brinda durante todo el año productos frescos y de calidad. De ahí el concepto de agroturismo de este alojamiento y también de respeto al medio que lo rodea. La energía procede de unas placas solares y en todo momento se fomenta la sostenibilidad y el reciclaje.

Terraza de nuestra habitación en la Casa da Trigueira
Terraza de nuestra habitación en la Casa da Trigueira

El pasado y el presente de la familia de António Martinho va ligado al vino y al aceite. En todas las habitaciones hay motivos y colores que recuerdan a estos dos productos. Pero es en la bodega de la vivienda donde se aprecia con mayor nitidez. Junto a una gran mesa de billar y una zona de esparcimiento, los sabores tradicionales se agolpan. Se conserva la pequeña lumbre donde a su alrededor la familia se juntaba para comer y charlar. El escaño original. Hay recipientes de aceite, la maquinaria para cuidar la viña, una vitrina con buenos vinos y hasta una réplica del baúl de madera donde se guardaba la carne de la matanza para ponerle en salazón. Todo evoca a los orígenes de la Casa da Trigueira.

Bodega de la Casa da Trigueira
Bodega de la Casa da Trigueira

Mención aparte merece el desayuno. Una autentica delicia con mermeladas caseras, bizcochos tradicionales, zumo recién exprimido, fruta fresca y pan que sabe a pan. Todo cuidado y preparado con esmero para afrontar cada jornada con fuerzas renovadas. Solo tenemos palabras de agradecimiento para António por un magnífico trato que nos ayudó a gozar todavía más de esta ruta por el Valle de Tua y el Douro Vinhateiro.

Desayuno de la Casa da Trigueira
Desayuno de la Casa da Trigueira

Qué ver en el Valle de Tua y el Alto Douro Vinhateiro en tres días

Tres días supieron a muy poco, pero fueron suficientes para enamorarnos de un paisaje único donde las viñas tapizan los bancales del Douro, los frondosos bosques abrigan el curso del río Tua, las bodegas nos brindan vistas de infarto y castillos, puentes medievales e iglesias románicas nos trasladan a un pasado glorioso. Estas fueron nuestras paradas en una inolvidable ruta de tres días por el Valle de Tua y el Alto Douro Vinhateiro.

Paseo en rabelo por el Douro entre Pinhão y Foz do Tua

El paisaje vinícola que en 2001 fue declarado Patrimonio Mundial es el plato fuerte de esta ruta. Es imprescindible asomarse al Douro Vinhateiro y recorrerlo en coche, en tren o en barco. Si el sol brilla y además los viñedos se muestran radiantemente verdes o con los colores otoñales, tenemos el escenario perfecto. Si optamos por el barco, uno de los paseos más interesantes que se proponen es el que parte del muelle fluvial de Pinhão y remonta el río hasta Foz do Tua. En total son dos horas ida y vuelta en las que vamos descubriendo la historia vinícola del Douro y contemplamos las elegantes y encaladas quintas se que elevan entre los cuidados cultivos de vides.

Nuestro rabelo antes de partir del muelle de Pinhão
Nuestro rabelo antes de partir del muelle de Pinhão

La travesía se realiza en un rabelo, el barco tradicional que servía para trasladar las barricas con el vino de Oporto hasta la ciudad portuguesa. Nosotros lo hicimos con la empresa Magnífico Douro que cuenta con rabelos eléctricos que realizan el recorrido de dos horas por 20 euros por persona (10 euros para los niños). La travesía se va enriqueciendo con las explicaciones de una audioguía que se puede descargar en el teléfono móvil. Por este motivo es recomendable llevarse unos cascos para escucharla con más comodidad.

Vista de una de las bodegas del Douro desde el rabelo
Vista de una de las bodegas del Douro desde el rabelo

Visita a una bodega tradicional y cata con vistas

Sería absurdo e incompleto recorrer el Douro Vinateiro y no pasar por una de sus múltiples bodegas. Es como ir a París y no subir a la Torre Eiffel o viajar a Roma y dejar de lado el Coliseo. Entra las muchas opciones que tenemos tras realizar un el paseo en barco desde Pinhão os recomendamos la bodega D’Origem, en Casal de Loivos. Además de un trato formidable y una visita guiada muy enriquecedora e interesante, cuenta con una terraza-mirador excepcional donde vemos el meandro que forma el río Duero a su paso por Pinhão, las viñas que decoran las laderas y la desembocadura del río que da nombre a la localidad. Una vista que la BBC catalogó en este mismo punto como una de las diez mejores de todo el mundo en cuanto a escenarios vitícolas se refiere. Todo un espectáculo que, si se marida con una cata de vinos, aceite y miel, tiene los ingredientes perfectos para una experiencia inolvidable.

Cata con vistas en la bodega D'Origem
Cata con vistas en la bodega D’Origem

D’Origem es una pequeña bodega familiar que cuenta además con una testimonial producción de aceite. Precisamente este producto es el protagonista de la visita porque ésta se desarrolla en un antiguo lagar convertido en un museo realmente sugestivo. Paulo Duarte, propietario de la bodega, nos mostró la antigua almazara impulsada por un motor McLaren y que elaboraba un aceite en caliente con temperaturas de hasta 80 grados. Toda la maquinaria está en un estado impoluto, ya que actualmente el aceite de D’Origem se hace en una almazara más moderna y en frío, dando lugar a una producción muy pequeña, pero de gran calidad. Hay que tener en cuenta que por cada cuatro kilos de aceituna se elabora un litro de aceite, por lo que la recolección tiene que ser muy elevada para lograr una cantidad generosa.

Almazara de la bodega D'Origem
Almazara de la bodega D’Origem

La zona histórica de la bodega se completa con un lagar de vino donde se pisaba la uva y una serie de herramientas que se usaban originalmente para la elaboración de este producto. Acostumbrados a visitar bodegas donde la modernidad ha opacado a la tradición y donde solo se ven grandes y fríos depósitos de acero inoxidable, el recorrido corto pero intenso por D’Origem nos pareció más evocador.

El colofón lo pusimos en su terraza-mirador probando los productos de la bodega. El aceite, la miel y tres de sus vinos. El blanco, con cuerpo y potente. El rosado, con una fuerte tonalidad ya que se deja más tiempo con el hollejo para que tome mayor color. Un vino fresco, pero con una alta graduación: nada menos que 15 grados. De ahí su nombre, ‘fisgas’, tirachinas en portugués. Popularmente en el país vecino se dice que alguien está como un tirachinas cuando empina demasiado el codo. Como este vino emborracha casi sin darse cuenta, viene como anillo al dedo. Concluimos con un tinto gran reserva de 2015. La joya de la corona de la bodega. Un vino contundente para ocasiones especiales. Tanto el tinto gran reserva como el blanco lucen en su etiqueta las fotos de todas las generaciones que han forjado la historia esta bodega. Los padres, abuelos y bisabuelos de Paulo Duarte. Con las explicaciones oportunas y precisas y dejando tiempo para relajarse con las vistas. Una experiencia de enoturismo que nos cautivó en un lugar con un encanto especial.

Mirador Casal de Loivos

Con una vista muy similar a la que tenemos desde la terraza de la bodega D’Origem, el mirador Casal de Loivos permite contemplar el paso del río Duero por Pinhão, su puente, la desembocadura del río del mismo nombre y las viñas. Un paisaje arrebatador donde se han tenido que hacer auténticos malabares para configurar los campos de vides.

Mirador de Casal de Loivos
Mirador de Casal de Loivos

Mirador de Santa Marinha

Desde la localidad de Castedo parte una pista empedrada que se adentra en un paisaje vitícola y concluye a las puertas de la finca Bento Queiroz. Dejamos el coche fuera por respeto y entramos caminando. Nos topamos con la moradora de la finca que nos indicó que, aunque el mirador se encuentra más arriba, las vistas desde su casa eran aún mejores. La amabilidad lusa en su plena esencia. Las panorámicas hablan por sí solas.

Mirador de Santa Marinha
Mirador de Santa Marinha

El Douro forma un meandro bastante abierto donde abajo vemos la Quinta de Meuroço y una panorámica de las franjas verdes, amarillas y marrones que forman los viñedos en los bancales perfectamente cuidados. Un lugar en el que te explicas nuevamente la razón de que este paisaje haya sido declarado Patrimonio Mundial.

Mirador do Újo

Cambiamos el Douro por el Tua. Nos adentramos en el parque natural que vertebra este río y en el que destacan un buen puñado de miradores con vistas capaces de cortar la respiración. La joya de la corona es el mirador do Újo situado junto a la localidad de São Mamede de Riba Tua. Se trata de una estructura de acero que se asoma a la ladera del río para mostrarnos el último gran meandro que forma el Tua antes de su desembocadura en el Douro. Al mirador do Újo se accede cómodamente por la carretera que une São Mamede de Riba Tua con Safres.

Mirador do Újo
Mirador do Újo

Mirador Olhos do Tua

Junto con el mirador do Újo, es el más simbólico del parque natural del Valle de Tua por sus apabullantes vistas. Muchas de las postales e imágenes recurrentes de esta región están tomadas en este mirador al que se llega fácilmente en coche desde la localidad de Castanheiro do Norte. Como ocurre con el mirador do Újo, el río Tua forma un cerrado meandro. En sus laderas crece una vegetación autóctona a diferencia de lo que sucede en el Douro, donde las vides copan cada milímetro del terreno. El mirador emula la quilla de un barco elaborado por el escultor Paulo Moura y que simboliza la reciente apertura a la navegación del río Tua.

Mirador Olhos do Tua
Mirador Olhos do Tua

Alijó y su inmenso plátano

La capital del municipio tiene dos visitas muy interesantes que hacer. Por un lado, la pousada Barão de Forrester. Este elegante edificio de 1944 tiene el honor de ser la primera pousada de Portugal (esta red es similar a los Paradores Nacionales en España). Su nombre homenajea al inglés Joseph James Forrester, un empresario que dedicó su vida al estudio de vino de Oporto. En 2013 el alojamiento reabrió tras una profunda rehabilitación.

Plátano de Alijó
Plátano de Alijó

A muy pocos metros de la pousada y junto a la iglesia de Santa María la Mayor se eleva poderoso el símbolo de Alijó que incluso aparece en su escudo. Se trata de un plátano de 164 años de unas dimensiones portentosas. El árbol ha conseguido crecer con mucha fuerza en un entorno poco propicio rodeado de edificios. Dicen incluso que sus raíces llegan a extenderse a lo largo de 500 metros. Una mole natural que te hace sentir muy pequeño.

Ruta de Fragas Más en São Mamede de Riba Tua

Si hay que quedarse con una ruta de senderismo en el Valle de Tua esa tiene que ser la de Fragas Más. En diez kilómetros circulares con dificultad moderada se contemplan los diversos paisajes de este parque natural. Los campos de viñedos, los bosques de pinos y alcornoques, los cultivos de naranjos en bancales, los huertos de la localidad de São Mamede de Riba Tua y el paisaje granítico que rodea al río Sao Mamede. Y por si fuera poco, el itinerario nos regala unas extraordinarias vistas del río Tua formando un último meandro antes de enfilar su desembocadura en el Duero. No se puede pedir más.

Mirador de Fragas Más
Mirador de Fragas Más

La ruta parte del parque de las Laranjeiras de São Mamede de Ribatua para ir ascendiendo primero entre huertos con vides y olivos y después entre pinos y alcornoques. Una vez que alcanzamos la primera vista del río Tua, la ruta se desvía para llegar por carretera hasta la localidad de Safres, una apacible villa donde destaca su capilla de Santo Antonio y que abandonamos rodeados de viñedos. El sendero se adentra en un paisaje que combina los pinos y alcornoques con algún castaño y que desciende progresivamente hasta las inmediaciones del río Tua donde se suceden los cultivos de cítricos en bancales. Ganamos cierta altura para contemplar el meandro del río desde el mirador de Fragas Más que da nombre a la ruta, para regresar a São Mamede realizando los últimos metros por un paisaje espectacular dominado por el granito donde el río de São Mamede forma unas pequeñas marmitas de gigante. Cruzamos el puente de origen romano de la localidad para poner el colofón a la ruta entre huertas.

Paisaje del tramo final de la ruta de Fragas Más
Paisaje del tramo final de la ruta de Fragas Más

Ruta de São Lourenço en Pombal

Durante nuestro viaje de tres días por el Valle de Tua y el Douro Vinhateiro hicimos una segunda ruta de senderismo muy atractiva y que brinda una perspectiva diferente del río Tua. El ‘trilho’ de São Lourenço es un itinerario circular de casi 11 kilómetros de dificultad moderada que parte de la freguesia de Pombal, perteneciente al municipio de Carrazeda de Ansiães. La caminata comienza por una pista rodeada de olivos que alcanza del mirador de la Calçada de S. Lourenço, donde contemplamos las primeras vistas del río Tua. A partir de ese momento descendemos por esta calzada que servía para comunicar la aldea de Pombal con las termas de São Lourenço. Precisamente estas termas, desconocidas para muchos, son el siguiente punto de interés de la ruta. Desde allí comenzamos a ascender por una cómoda pista rodeados de cientos de alcornoques utilizados para la industria del corcho.

Ruta de São Lourenço
Ruta de São Lourenço

Volvemos a bajar para asomarnos de nuevo al Tua. Al otro lado del río veremos la localidad de Amieiro. Tendremos la opción incluso de descender hasta la misma orilla. Son 400 metros ida y vuelta que decidimos ahorrarnos y regresar a Pombal entre interminables viñas. El paisaje del Douro Vinhateiro trasladado al Tua que contemplaremos perfectamente desde el mirador de Barrabáz.

Foz de Tua

El punto exacto donde el río Tua desemboca en el Douro es un curioso enclave repleto de vetustas viviendas con huertos que se asoman al curso del río. Este lugar cambió por completo cuando se construyó la presa de Foz de Tua en 2016. Esta obra es considerada por muchos la más polémica de la historia de Portugal ya que obligó al cierre de la línea ferroviaria más bella del país, la que transitaba junto al curso del río Tua y unía Foz con Mirandela. El agua del embalse anegó los primeros 16 kilómetros de la línea, los más bellos del recorrido y además los que permitían su conexión con la línea del Douro en Foz do Tua. Todo un atentado en opinión de numerosos ciudadanos y grupos ecologistas.

Pasarela Foz do Tua
Pasarela Foz do Tua

Para intentar compensar esa pérdida irreparable, se ha creado una pequeña ruta de senderismo lineal de 7 kilómetros (ida y vuelta) que transita en primer lugar por una pasarela de madera junto al Douro y posteriormente por las antiguas traviesas de la desaparecida línea férrea. En Foz do Tua también se ha construido el Centro de Interpretación del Valle de Tua.

Ruinas del castillo de Ansiães

El origen de la localidad de Carrazeda de Ansiães hay que buscarlo 6 kilómetros al sur. En un imponente macizo granítico se levantan los restos del castillo de Ansiães y su recinto amurallado. Su estado de conservación es bastante deficiente y apenas podemos apreciar algunas de sus puertas y parte de la torre del homenaje. Más interesante que el propio castillo es la iglesia románica de São Salvador de Ansiães. Su estado también es ruinoso, pero al menos conserva gran parte de su estructura. También de origen románico es la iglesia de São João Batista, situada extramuros.

Iglesia románica de São Salvador de Ansiães
Iglesia románica de São Salvador de Ansiães

Anta de Zedes

Finalizamos este recorrido por el Valle de Tua y el Douro Vinhateiro en otra de esas huellas históricas que se pueden ver en el municipio de Carrazeda de Ansiães. Rodeado de campos de manzanos se levanta el anta (dolmen) de Zedes. Su estado de conservación es muy bueno y está compuesto de ocho ortostatos (losas en posición vertical) y la piedra cobertora. Este dolmen también es conocido como Casa da Moura y data del tercer milenio antes de Cristo.

Anta de Zedes
Anta de Zedes

Dónde comer en el Valle de Tua

Los vinos del Douro marinan a la perfección con las exquisitas carnes, los enchidos (embutidos) y los platos de bacalao o pulpo que se sirven en los restaurantes de esta zona. Os dejamos tres recomendaciones para comer en el Valle de Tua a buenos precios, con calidad y sin perder la esencia de la gastronomía lusa.

Febras de porco del restaurante Xiconhoca
Febras de porco del restaurante Xiconhoca

En primer lugar destacamos el restaurante Xiconhoca, ubicado en Vila Chã y muy cerca de nuestro alojamiento de la Casa da Trigueira. Fue precisamente António Martinho quien nos lo recomendó. Su propietario es Angelo Torres. Un artista. Un poeta. Un hombre encantador con el que fue un gusto encontramos. El restaurante es una tasca sencilla de carretera donde se pueden degustar algunos platos típicos de la zona. Desde la alheira (embutido portugués típico de Tras-os-Montes elaborado con carne de cerdo, ave, pan, aceite, ajo y pimentón), pasando por el pernil o las febras de porco. Pero además de la carne, sublimes las patatas, tanto fritas como asadas. Y la ensalada, palabras mayores. Tomate que sabe a tomate, lechuga y cebolla de la huerta. Y un vino de la casa magnífico. Pero lo mejor llegó al final. Angelo sacó su pequeña libreta donde apunta sus poemas y nos regaló un recital de primer nivel. Muchos de ellos con el coronavirus como hilo conductor e incidiendo en cómo la pandemia había igualado a pobres y ricos. Maravilloso colofón a una cena formidable. Precio por persona 12 euros.

Posta de vacuno del restaurante O Careca
Posta de vacuno del restaurante O Careca

En Carrazeda de Ansiães destacamos dos restaurantes. El primero, O Careca. Está ubicado en la salida norte de la localidad al pie de la carretera N214. Rodeado de un frondoso jardín y con un inmenso comedor, está regentado por un bilbaíno de padres portugueses que maneja las brasas a la perfección. Degustamos una sabrosa posta de vacuno, pero también elabora pulpo y bacalao, entre otros platos. Con postre y vino de la casa el precio por persona ronda los 20 euros.

Conejo guisado del restaurante Convivio

Por último nos gustó el restaurante Convivio ubicado en el centro de Carrazeda de Ansiães. Al acudir en un día laborable tenían un menú con varios platos del día a un irrisorio precio de 7 euros. Degustamos una exquisitas sardinas y conejo guisado. El restaurante tiene un aire tradicional con una decoración muy cuidada donde la cultura del vino está muy presente.

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Pablo Montes y Estefanía Casillas
Periodista e Ingeniera Agrícola. Viajeros

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