Comer en Furadouro, una oda al pescado fresco

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La costa de la mitad norte de Portugal se caracteriza por inmensas playas donde el viento sopla con fuerza y la energía del Atlántico genera enormes olas. Pero cada uno de los pueblos y ciudades que nos podemos encontrar tiene una personalidad propia que le da un carácter especial. Aveiro es nuestro lugar fetiche al que acudimos cada verano, pero en febrero de 2016 decidimos conocer algunos otros puntos cercanos a la “Venecia portuguesa”. Todo ello con el objetivo de experimentar la relajación que supone sentir la brisa marina y escuchar las olas del océano, además de degustar las delicias gastronómicas que se ofrecen en este rincón del país luso. Para ello nos acercamos un día a la playa de Furadouro, situada a poco más de media hora en coche de Aveiro y a sólo cinco kilómetros de la ciudad de Ovar. Comer en Furadouro es disfrutar del pescado fresco en su máxima expresión con una preparación exquisita. Al menos esto ocurre en el restaurante Casa Figueiras, lugar al que acudimos por pura intuición. El hecho de verlo lleno y de contar con unas parrillas a la puerta para hacer las lubinas, doradas, sardinas, etc., fueron motivos más que suficientes para decantarnos por este lugar.

Playa de Furadouro
Playa de Furadouro

La playa de Furadouro es un extenso arenal similar al de otros puntos cercanos como Espinho, Esmoriz y las propias playas de Aveiro: Costa Nova y Barra. El oleaje es fuerte, lo que permite la práctica del surf. Pero también es una playa “propiedad” de los muchos pescadores que hay en la zona. Cada mañana, si el tiempo no lo impide, se adentran con sus barcas costa adentro alrededor de un kilómetro para pescar con un método tradicional llamado Xávega. Esta arte consiste en extender una gran red en forma circular que haga el efecto de una enorme bolsa. Ahí termina el trabajo de la barca, ya que una hora después, las redes con los peces que se hayan quedado atrapados, son recogidas por sus cabos por unos tractores situados en la orilla. Una técnica muy auténtica y llamativa que se realiza en esta zona de Portugal por la ausencia de puertos pesqueros.

Vista del Atlántico en Furadouro
Vista del Atlántico en Furadouro

El hecho de contar con pescado fresco cada día significa instantáneamente que comer en Furadouro es una experiencia gastronómica de primer orden.

En nuestro recorrido por esta playa, nos llamó la atención el gran ambiente que había en su paseo marítimo a pesar de ser un domingo del mes de febrero. La sensación que tuvimos es que muchas personas de los alrededores acuden a Furadouro a relajarse paseando junto al Atlántico o simplemente extasiarse con las olas desde el interior de sus vehículos, algo que sorprendentemente estaba muy extendido.

Figuras en el paseo marítimo de Furadouro
Figuras en el paseo marítimo de Furadouro

Ambiente en el paseo marítimo de Furadouro
Ambiente en el paseo marítimo de Furadouro

Otro lugar de la playa de Furadouro con un gran trasiego de gente era la avenida dos Bombeiros Voluntários do Porto, una calle peatonal repleta de tiendas y restaurantes. Sin duda nos quedamos gratamente impresionados por el ambiente de un lugar con una vida que, como es lógico, en los meses de verano es aún mayor.

Otro de los puntos a favor que tiene Furadouro es el entorno en el que está situado. Un extenso pinar rodea la zona hasta prácticamente Esmoriz. Muy recomendable transitar por la carretera que une estos dos lugares, llamada avenida da Nato, ya sea en coche o en bicicleta. Y es que esta vía cuenta con un carril bici que va en paralelo, pero es independiente a la calzada que usan los vehículos. Una verdadera gozada de paseo de algo más de diez kilómetros que aconsejo a todos los que acudan a este rincón de la costa lusa.

Restaurante Casa Figueiras (Avenida Tomás Ribeiro, 51. Furadouro). Precio por persona: 15 euros aproximadamente

Al igual que ocurre en la playa de Matosinhos, donde muchos de sus restaurantes sacan la parrilla a la puerta para hacer el pescado, en el restaurante Casa Figueiras esta circunstancia fue decisiva para entrar a comer allí. Y eso que tuvimos que esperar algo más de un cuarto de hora puesto que estaba completamente lleno. Eso sí, lleno de portugueses, otro buen indicador de que estábamos ante un posible templo gastronómico.

Entrada de Casa Figueiras comer en Furadouro
Entrada de Casa Figueiras

El restaurante no tiene grandes alardes, pero sí una amplia plantilla ataviada con un polo corporativo para atender a toda la demanda. Varias mujeres, no precisamente jóvenes, dirigen la cocina y controlan las brasas para elaborar unos exquisitos manjares que nos dejaron con un excelente sabor de boca, y nunca mejor dicho.

Una mujer atiende las parrillas donde se cocina el pescado fresco comer en Furadouro
Una mujer atiende las parrillas donde se cocina el pescado fresco

Parrillas a la puerta del restaurante Casa Figueiras comer en Furadouro
Parrillas a la puerta del restaurante Casa Figueiras

En la carta de pescados figuran bacalao, dorada, lubina, raya, salmón, chipirones y sardinas. La mayoría ‘grelhados’, es decir, mimados en el fuego de las parrillas callejeras. Cada uno de estos platos se ofrece en una ración (para dos personas) y media (para un comensal). El casi irrisorio precio, teniendo en cuenta la calidad del producto, va desde los 10,50 euros de la media ración de lubina, dorada o raya, a los 9 de los chipirones y los 8 de las sardinas. También cocinan caldeiradas (cocido tradicional portugués elaborado con pescado en un caldero) de lubina, raya, etc. Su precio en carta ronda los 30 euros, pero con uno de ellos comen dos personas más que de sobra.

Nosotros nos decantamos por una dorada grelhada y raya al estilo pescador. Dos medias raciones con las que comimos como auténticos marqueses. La dorada, perfectamente hecha, estaba acompañada de patatas. La raya nos sorprendió gratamente por su excelente sabor y una acertada guarnición con tomate, pimiento, cebolla, patatas y aceite de oliva. Nunca habíamos probado este pescado y difícilmente lo volveremos a comer tan bien preparado.

Dorada grelhada del restaurante Casa Figueiras comer en Furadouro
Dorada grelhada del restaurante Casa Figueiras

Raya al estilo pescador del restaurante Casa Figueiras comer en Furadouro
Raya al estilo pescador del restaurante Casa Figueiras

Como postre destaco una de las elaboraciones más típicas de Portugal, las natas do ceu (galleta molida, nata y una especie de natillas por encima). Una auténtica delicia.

Natas do ceu comer en Furadouro
Natas do ceu

Mousse de chocolate comer en Furadouro
Mousse de chocolate

Creo que difícilmente se puede encontrar en la playa de Furadouro un lugar en el que hagan un homenaje gastronómico tan rotundo a ese pescado fresco que capturan cada mañana otros profesionales que también merecen un inmenso reconocimiento, los pescadores portugueses que mantienen la tradición de la Xávega. Bravo por Furadouro, otro desconocido rincón de nuestro querido país vecino para comer y disfrutar frente al Atlántico.

Pablo Montes y Estefanía Casillas
Periodista e Ingeniera Agrícola. Viajeros

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Comentarios

2 COMENTARIOS

    • Muchas gracias por tu comentario Susana. Espero que disfrutes mucho de tu estancia por esta zona de Portugal y que te guste el restaurante para comer pescado fresco. Un saludo.

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