Ocho curiosidades del Palacio Real de Madrid

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Hay dos formas de visitar el Palacio Real de Madrid. Una es hacerlo como un zombi —siempre que seas un profano en la materia— deambulando por cada estancia sin saber descifrar las maravillas que se presentan ante tus ojos. Y otra bien distinta hacerlo como si fuera un maravilloso viaje. Trasladándote a épocas pasada y conocer, no sólo la historia, sino también las anécdotas y curiosidades de cada sala o elemento.

Delante del Palacio Real
Delante del Palacio Real

Para muestra, un botón. Si optamos por la primera opción nos quedaremos sin saber el motivo de que veamos tapices con escenas cotidianas holandesas y, sin embargo,sean los primeros que se elaboraron en España. O la razón de que contemplemos tantas obras de porcelana y relojes de lo más variopinto. O que los leones que están junto al trono de los reyes tienen una particularidad muy especial. Esa es la diferencia entre deambular y disfrutar. Sumar una visita más en el currículum o regresar a casa con una experiencia imborrable. Esas son las dos formas de visitar el Palacio Real de Madrid. Hace años optamos por la primera y la selectiva memoria hizo que nada o casi nada se quedara guardado. Ahora hemos repetido decantándonos por la segunda. Y la sensación ha sido diametralmente opuesta. En gran parte por tener la suerte de estar acompañados por un guía que no es un busto parlante. Un autómata que tiene aprendida la lección y la suelta de carrerilla como su fuera una examen de leyes. Gracias a la plataforma de reserva de actividades Musement gozamos de una visita guiada con mayúsculas. La que protagoniza una persona que vive y siente lo que explica. Que disfruta y hace disfrutar. Gracias a ello os podemos poner los dientes largos con esta serie de anécdotas y curiosidades sobre el Palacio Real de Madrid. Son sólo ocho de las muchas que tiene pero, como es lógico, no queremos hacer ‘spoiler’.

Estefanía, antes de entrar al Palacio Real de Madrid
Estefanía, antes de entrar al Palacio Real de Madrid

Leones ‘descabezados’, violines obligados a sonar y otras anécdotas del Palacio Real de Madrid

No queremos ser la Wikipedia, pero es obligado hacer una reseña histórica del Palacio Real de Madrid para poder entrar en harina. Fue Felipe V el que ordenó su construcción después del incendio de 1734 que devastó al Real Alcázar que se situaba en este lugar de la capital del Reino. El proyecto corrió a cargo de Filippo Juvara y a su muerte lo continuó su discípulo Juan Bautista Sachetti. Fue otro italiano, Francisco Sabatini el que lo culminó y reformó. El primer monarca que vivió en él fue Carlos III y el último, Alfonso XIII. Hoy se usa para recepciones y actos solemnes de la Familia Real como, por ejemplo, la abdicación de Juan Carlos I.

Entrada al Palacio Real de Madrid
Entrada al Palacio Real de Madrid
Durante la visita al Palacio Real de Madrid
Durante la visita al Palacio Real de Madrid

Su belleza y magnificencia hacen que el Palacio Real sea una de las visitas estrella en la Capital de España. Por todo eso y porque, hasta el objeto más insignificante de cada una de sus salas tiene una apasionante historia detrás. Vamos a descubrir algunas de esas anécdotas y curiosidades que hacen ver con otros ojos la genial construcción que se levanta en la madrileña plaza de Oriente.

Escalinata del Palacio Real de Madrid
Escalinata del Palacio Real de Madrid
Catedral de La Almudena
Catedral de La Almudena

Violines que deben sonar para no “morir”

Guardados cuidadosamente detrás de unas vitrinas, el Palacio Real de Madrid guarda cuatro piezas únicas creadas por el mismísimo Antonio Stradivarius. Son dos violines, una viola y un violonchelo, conocidos popularmente como el “cuarteto real”. Su grandeza es que tienen que sonar para que no “mueran”. Por eso se suelen prestar para conciertos o para que pongan la música de fondo a algunos de los banquetes que acoge el Palacio. Curiosamente los que presentan un diseño más discreto y con menor artesonado son los que mejor suenan.

Los leones “descabezados” y multiusos

A simple vista, los leones que protegen el trono de los reyes parecen simplemente eso, leones. Pero si nos acercamos podemos ver que la parte más alta de sus cabezas se puede desmontar. ¿Cuál es la razón? La fieras tienen una doble función, ya que además se acompañar a los sillones reales, también se pueden usar como pie de una de las mesas del Palacio Real. De hecho en uno de los cuadros que cuelgan de sus paredes, se puede ver al rey Alfonso XII apoyado en la mesa con los pies de león.

Felipe VI y Letizia rompieron con la tradición

Los sillones del salón del trono cuentan con un medallón en el que, a lo largo de la historia, se ha colocado la efigie de los reyes de turno. Han sido los monarcas actuales los que precisamente han roto esa ególatra tradición. En lugar de plasmar la silueta de sus rostros, han preferido que tan solo figure la de una corona. Un gesto que pasó desapercibido y que se puede comprobar en la visita al Palacio Real de Madrid.

Pendón real
Pendón real que se coloca en el exterior del Palacio cuando dentro se encuentra el Rey

La capilla inacabada donde ahora sólo se escucha música

Colocarse en el umbral de la gran puerta que de acceso a la Capilla Real permite disfrutar de uno de los mejores momentos de la visita al Palacio. Es una de las obras maestras que, sin embargo, quedó inacabada. La intención de Carlos III es que estuviera completamente cubierta de mármol. Su ambiciosa empresa no llegó a culminarse y sólo se logró decorar de esta manera la parte baja durante su reinado. Para el resto se optó por el estuco dorado. Su belleza es indudable y actualmente se utiliza para celebrar conciertos de música clásica por su excelente acústica.

La obsesión de Carlos IV y María Luisa de Parma

Uno de los reyes más nefastos de la historia de España, Carlos IV tenía una obsesión. Y su esposa, María Luisa de Parma, otra. Y ambas están reflejadas en muchos de los salones del Palacio Real de Madrid. Al rey le encantaban los relojes, alguno de lo más variopinto. Y a la reina consorte, las porcelanas. Daba igual que fueran españolas, chinas o de Limoges.

Algunos de los relojes de la colección de Carlos IV en el Palacio Real
Algunos de los relojes de la colección de Carlos IV en el Palacio Real

Los tapices nada españoles hechos en España

El Palacio Real tiene la fortuna de lucir los primeros tapices que se fabricaron en España. Lo que ocurre es que al verlos no identificamos ninguna escena relacionada con nuestro país. ¿Dónde está el truco? Aquellos primeros artistas del tapiz patrio tuvieron que utilizar patrones del lugar donde estaban los maestros de este arte, Holanda. Por eso en todos ellos se pueden ver escenas cotidianas de la vida holandesa y no española.

Salón de Columnas del Palacio Real de Madrid
Salón de Columnas del Palacio Real de Madrid

Madrid se “acaba” en el Palacio Real

Parece que Madrid se acabara en el Palacio Real ya que, tras la plaza de Oriente, la naturaleza se abre paso. Podemos disfrutar de las vistas de los jardines del Campo del Moro y más allá de la Casa de Campo e incluso de la sierra de Guadarrama, esa que impide que Madrid se congele en invierno. Pues bien, todo eso fue en su día el coto de caza real ya que a los monarcas les gustaba tener cerca la naturaleza. Así ocurría en Aranjuez (su palacio de primavera), La Granja de San Ildefonso (el de verano) y en El Escorial (el de otoño). Para lograrlo la Casa Real tuvo que comprar todos esos terrenos a los nobles de la época.

Vistas desde el Palacio Real del antiguo cazadero real
Vistas desde el Palacio Real del antiguo cazadero real

El caballo hueco que da la bienvenida al Palacio Real de Madrid

Antes de entrar en el Palacio Real de Madrid es inevitable toparse con el monumento a Felipe IV que preside la plaza de Oriente. Está considerada la primera escultura en la que un caballo aparece con los cuartos delanteros levantados (en corveta). Lo que a simple vista puede ser algo sencillo, no lo fue tanto. Lo normal es que el peso del caballo, elaborado en bronce, hiciera imposible esa posición y se acabara venciendo hacia adelante. Pero apareció Galileo Galilei con una idea rompedora. Dejar hueca la parte delantera del equino para que el monumento fuese posible. Galilei fue uno de los cuatro genios que lo hicieron realidad, ya que fue elaborado por el escultor también italiano Pietro Tacca con un diseño del genial pintor Diego Velázquez y con la colaboración del escultor Juan Martínez Montañés. Casi nada.

Monumento a Felipe IV ante el Palacio Real de Madrid
Monumento a Felipe IV ante el Palacio Real de Madrid
Pablo Montes y Estefanía Casillas
Periodista e Ingeniera Agrícola. Viajeros

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