Ruta del Camino de los Prodigios, arte en la naturaleza

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Ruta del Camino de los Prodigios (Miranda del Castañar – Villanueva del Conde. Salamanca). Dificultad: Fácil. Distancia: 10 kilómetros (ruta circular). Duración: 4 horas aproximadamente


En los últimos años la Diputación de Salamanca ha hecho una extraordinaria labor para promocionar rutas de senderismo en algunos de los parajes más bellos de la provincia. Se trata de trayectos sencillos y adaptados para todo tipo de caminantes que se complementan con la presencia de obras de arte u otros elementos que dan un valor extra al recorrido. Uno de ellos es el Camino de los Prodigios, que transcurre entre las localidades de Miranda del Castañar y Villanueva del Conde. Se trata de dos pueblos que conservan la esencia serrana en sus casas, monumentos y calles. De Miranda del Castañar ya hablé en el relato del Camino de los Rodales, otra ruta senderista que parte de esta población. Por su parte, Villanueva del Conde bien merece una parada para disfrutar de la esencia de su Plaza (conocida como ‘El Bote’) y su iglesia parroquial del siglo XV.

Gracias al Camino de los Prodigios tendremos oportunidad de hacer un alto en ambos pueblos, además de disfrutar del esplendor de la naturaleza en este punto de la Sierra de Francia.

Así es la ruta del Camino de los Prodigios, arte y naturaleza en la Sierra de Francia

Aunque la ruta se puede iniciar desde cualquiera de las dos poblaciones, la recomendación es que se comience en Miranda del Castañar. No existe ningún tipo de pérdida, ya que el trayecto está continuamente señalizado, una característica que es denominador común en todas las rutas que ha recuperado la Diputación de Salamanca.

Un rincón de Miranda del Castañar pueblos más bonitos de Salamanca
Un rincón de Miranda del Castañar

Vista de Miranda del Castañar con la Sierra de Béjar al fondo camino de los prodigios
Vista de Miranda del Castañar con la Sierra de Béjar al fondo

Descendemos desde Miranda en dirección a la carretera SA-225, la que atravesaremos para adentrarnos en la naturaleza, no sin antes contemplar unas hermosas vistas del río Francia. Cruzaremos un pequeño puente sobre el arroyo de San Benito (afluente del río Francia) y allí veremos el primera de los objetos artísticos en la naturaleza. Se trata de la estructura de una cama, las “camas prodigiosas”, obra del salmantino Alfredo Omaña. Veremos varias durante el recorrido, en una perfecta simbiosis con el paisaje e incluso como lecho para árboles, musgo o hierba. La vegetación también tiene derecho al descanso.

Una de las camas de Alfredo Omaña con Miranda del Castañar al fondo camino de los prodigios
Una de las camas de Alfredo Omaña con Miranda del Castañar al fondo

Tras cruzar el puente y ver la primera de las creaciones artísticas, vamos a dar a un camino en el que podemos girar a la derecha o la izquierda. Cualquiera de las dos opciones es válida porque a partir de ese punto la ruta es circular y ambas direcciones nos llevarán a Villanueva del Conde.

Abandonamos Todo el trayecto es un auténtico remanso de paz en el que el que robles, olivos, madroños y castaños, entre otras especies, nos envuelven por completo mostrando lo mejor de un rincón de Salamanca que fascina a todo aquel que lo transita.

Uno de los bancos de Félix Curto camino de los prodigios
Uno de los bancos de Félix Curto

Además de las camas de Omaña, podemos ver obras de otros artistas. Félix Curto nos invitará a pensar con fragmentos de Unamuno, plasmados por ejemplo en un banco. Precisamente don Miguel fue un gran amante de naturaleza y de este enclave de la provincia salmantina.

Un buen lugar para hacer un receso será el pequeño estanque que nos encontraremos a la entrada de Villanueva del Conde y que está decorado con unos peces obra de Marcos Rodríguez. “Si deseas dar más vida a los peces, mójalos”, reza un cartel que invita a contribuir a la permanencia de otro de los prodigios de este fantástico camino.

Peces de Marcos Rodríguez en Villanueva del Conde camino de los prodigios
Peces de Marcos Rodríguez en Villanueva del Conde

Al igual que ocurre con Miranda del Castañar, estamos ante uno de los pueblos más bonitos de Salamanca. Además de un cuidado casco urbano donde predomina la arquitectura típica serrana, Villanueva del Conde tiene una peculiaridad única en la Sierra de Francia. En el centro del pueblo se encuentran las denominadas “huertitas”. Lo normal es que los huertos se encuentren más alejados de las viviendas, pero en esta localidad se ubican en su corazón protegidos por las casas y con pequeños pasajes entre unas y otras que permiten acceder a estos pequeños vergeles.

Plaza Las Eras de Villanueva del Conde
Plaza Las Eras de Villanueva del Conde

Decimos adiós a Villanueva del Conde y volvemos a adentrarnos en la frondosa vegetación de la Sierra de Francia. Félix Curto nos volverá a sorprender con actuaciones como el nido de piedras convertidas en huevos de oro.

Piedras convertidas en huevos de oro obra de Félix Curto camino de los prodigios
Piedras convertidas en huevos de oro obra de Félix Curto

Marcos Rodríguez, natural precisamente de Villanueva del Conde, no dejará a nadie indiferente por su capacidad de transformar la roca en formas sorprendentes. Sus tortugas talladas como si el material que usara fuera plastilina, son otro de los prodigios del camino.

Tortugas de Marcos Rodríguez camino de los prodigios
Tortugas de Marcos Rodríguez

Volveremos a Miranda del Castañar para concluir el recorrido, esta vez accediendo al pueblo por la bonita ermita de la Virgen de la Cuesta.

En Miranda, comprobaremos cómo Pablo S. Herrero convierte los muros de algunas casas en espectaculares murales en los que las ramas de los árboles se apoderan del cemento o la piedra. La naturaleza conquista lo construido por la mano del hombre en una perfecta simbiosis.

Mural en una casa de Miranda del Castañar de Pablo S. Herrero camino de los prodigios
Mural en una casa de Miranda del Castañar de Pablo S. Herrero

Así daremos por finalizado el Camino de los Prodigios, una experiencia relajante que sirve de contrapunto a otras rutas más duras y exigentes. Una forma de llevarnos en la retina la esencia de la Sierra de Francia y de dos de sus pueblos más representativos, además de deleitarnos con las obras de unos artistas que consiguen convertir a la naturaleza en su mejor lienzo.

Pablo Montes y Estefanía Casillas
Periodista e Ingeniera Agrícola. Viajeros

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