Ruta de la Ribera de los Molinos y los miradores de Villardiegua

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Ruta de la Ribera de los Molinos y los miradores de Villardiegua de la Ribera (Arribes del Duero. Zamora). Dificultad: Fácil. Distancia: 12,7 kilómetros (circular). Duración: 4 horas aproximadamente.

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Infernal, dantesco, pavoroso, aterrador… Cualquier palabra resulta timorata para definir lo que se vivió en la localidad zamorana de Villardiegua de la Ribera el 22 de agosto de 2013. Un incendio originado en Portugal hizo lo que el ser humano es incapaz: saltó el profundo cañón del Duero. Esa frontera casi infranqueable de las Arribes fue pan comido para las chispas provocadas por las llamas. Con ayuda del viento, el privilegiado entorno natural de Villardiegua se convirtió en un infierno. La población de la localidad tuvo que encontrar refugio en Bermillo de Sayago y el fuego devoró pastizales, naves ganaderas con sus animales, zonas de cultivo, árboles centenarios y amplias zonas de matorral. En total, 2.800 hectáreas de terreno. Una tragedia de la que todavía hoy duelen las heridas. Las señales informativas calcinadas y los postes eléctricos ennegrecidos en el mismo casco urbano ponen la piel de gallina. Poco a poco los matorrales bajos que abundan en esta zona van brotando de nuevo y se ha hecho un buen trabajo para volver a señalizar la ruta de senderismo que nos lleva por la Ribera de los Molinos y alcanza algunos formidables miradores de los Arribes del Duero zamoranos. Como enamorados de este parque natural, debíamos estar en Villardiegua. Era una obligación moral poner nuestro granito de arena para ayudar a esa lenta recuperación y que los amantes de la naturaleza se dejen caer porque este rinconcito de la ‘España vaciada’ doblemente castigada.

El río Duero, desde Peña Redonda

La Senda del Duero, escenario del primer tramo de la ruta por Villardiegua de la Ribera

Las inconfundibles marcas rojas y blancas de la Senda del Duero nos guiarán en el primer tramo de esta ruta de senderismo de la Ribera de los Molinos y los miradores de Villardiegua de la Ribera. Caminaremos por un tramo de su etapa 23, la que une Villardiegua con Torregamones. Salimos del pueblo por la calle de San Roque acompañados de un paisaje de alcornoques y pequeños campos de cultivo dominados por los olivos. También veremos una de las constantes en el recorrido, las rocas graníticas que ayudaron a construir las cercas y que también se usaron para esculpir el famoso verraco vetón del pueblo bautizado como ‘La Mula’.

Verraco vetón ‘La Mula’ en Villardiegua de la Ribera
Inicio del sendero tras un kilómetro y medio de ruta

Es primavera y los piornos o retamas muestran su característico color amarillo que nos alegra la vista y estimula el olfato. Cuando llevamos un kilómetro y medio de ruta, dejamos el camino por el que veníamos y cruzamos una portera siguiendo las marcas de la Senda del Duero en dirección a Peña Redonda y Torregamones.

La belleza del recorrido se acrecienta, ya que marchamos por un sendero que transita en paralelo al arroyo del Pontón. Una ribera que despertó la atención de los romanos por la presencia de oro. Todavía se pueden contemplar las cazoletas, una especie de artesas hechas directamente en el granito que servían como morteros para triturar el mineral que se extraía. Posteriormente se lavaba la arena resultante con una batea para separar el oro.

Una de las zonas donde se pueden ver las cazoletas que los romanos usaban para obtener el ororuta molinos Villardiegua de la Ribera

Cruzamos el arroyo del Pontón por un pequeño puente de piedra y llegamos a una zona de antiguos molinos, algunos de los cuales se encuentran en un estado más que aceptable. Seguiremos sin pérdida alguna las indicaciones rojas y blancas de la Senda del Duero siendo necesario atravesar un par de porteras más que, como siempre, dejaremos cerradas.

Puente sobre el arroyo del Pontón

Llevamos aproximadamente tres kilómetros de ruta y el sendero comienza a adentrarse en una zona abierta con matorral bajo donde predomina la lavanda y veremos algunas pequeñas charcas donde las aves toman su particular refrigerio. Dejamos otro puente a la derecha y el paisaje se vuelve por un momento más rocoso, para regresar al verde de los pastos. Saludamos a un grupo de vacas limusinas que pastan tranquilamente y volvemos a pasar una portera para seguir junto al arroyo entre rocas y matorral bajo. Cruzamos el arroyo del Pontón nuevamente por unas piedras para seguir avanzando junto a él.

Vacas limusinas pastando en el campo

Peña Redonda, imponente mirador de las Arribes del Duero

El sendero desemboca en un camino. Giraremos a la izquierda siguiendo las indicaciones de la Senda del Duero para enfilar los últimos metros hasta Peña Redonda. Este trayecto habrá que deshacerlo posteriormente, pero no supondrá gran esfuerzo.

Retamas en su esplendor durante la ruta

Peña Redonda es, como su propio nombre indica, un gran domo circular de granito detrás del cual se avista el cañón del Duero en toda su plenitud. Al otro lado intuiremos las viviendas de la localidad portuguesa de Vale de Aguia. Antes de deleitarnos con las vistas, merece la pena detenerse un instante en los restos de la ermita de San Amede. El templo, del que apenas se intuye su estructura, se construyó a finales de la Edad Media y se mantuvo en pie hasta mediados del siglo XIX. Lo curioso es que la ermita de San Amede se valió de materiales del antiguo castro de Peña Redonda que data de la segunda Edad de Hierro y del que además procede el verraco vetón del que hablábamos al comienzo del post. En los trabajos de consolidación del templo se encontraron vestigios de épocas tan diversas como la propia segunda Edad de Hierro, la romana, la medieval y la moderna.

Restos de la ermita de San Amede

La vista de los también llamados arribanzos zamoranos desde la Peña Redonda es conmovedora. Cuando nos asomamos al cañón del Duero la sensación en la misma. Aunque el río siempre sea el protagonista, cada zona tiene sus matices. Así lo podéis comprobar en una ruta por los miradores de las Arribes del Duero de Salamanca, Zamora y Portugal que recogimos en este post. Merece la pena pasar unos minutos contemplando esa postal en mitad de la paz más absoluta.

Vistas desde Peña Redonda

El sendero ‘fabuloso’ de la Ribera de los Molinos

Después de Peña Redonda, la Senda del Duero continúa a la derecha hacia Torregamones. Pero nosotros volveremos sobre nuestros pasos hasta el cruce donde arranca el sendero de la Ribera de los Molinos. Nos despedimos de las marcas rojas y blancas para guiarnos ahora por las blancas y amarillas. Es sin duda el tramo de mayor belleza de todo el recorrido. Entre retamas y rocas graníticas nos vamos deslizando por una estrecha vereda al mismo tiempo que lo hace el arroyo del Pontón. Con el sonido del agua como perfecta banda sonora, vamos contemplando algunos de los molinos que aprovechaban cómo el agua se iba precipitando hacia el Duero para moler el trigo. En su día hubo una docena, pero actualmente se conservan en buen estado cinco de ellos y de otros cuatro se advierte parte de su estructura.

Ribera de los Molinos
Uno de los molinos recuperados y señalización de la ruta

Esta fue una de las zonas más castigadas por el incendio de 2013, por eso se ha hecho un importante trabajo para recuperar la esencia del sendero. Para lograrlo se han instalado unos paneles interpretativos donde se cuentan fábulas que están protagonizadas por algunos de los animales que pueblan estos parajes del parque natural de las Arribes del Duero.

La sarda y la nutria

Esto eran una sarda y una nutria. Y dijo la sarda

—Por favor, nutria. Tú que eres tan lista, no me comas sin contarme en qué se diferencia un molino de una aceña. Es una duda que he tenido toda mi vida.

La nutria, con el pez en la boca, dice casi sin que se le escuche:

—Pues es fácil: el molino tiene la rueda horizontal y la aceña, vertical.

—No te entiendo nada, abre más la boca para hablar.

—¡Que el molino tiene la rueda horizontal y la aceña, vertical!

Y el pez listo se escapó.

El cuento de la golondrina y la pastora y el de la cirvela y la perdiz, son otros que se pueden leer en estos paneles que dejamos que descubráis cuando hagáis esta fantástica ruta.

Estefanía leyendo la fábula de la cirvela y la perdiz
Un alto en el camino para comer

Después de leer un panel que cuenta el terrible incendio de 2013 y homenajea el coraje y la fuerza de Villardiegua de la Ribera, seguiremos bajando hasta llegar a un banco que podría rivalizar con el de Ortigueira como el más bonito del mundo. Un sencillo asiento de madera donde, una vez más, la embriagadora vista de las Arribes del Duero se muestra ante nosotros tal cual es. Cuando hicimos la ruta, las lluvias no habían sido demasiado generosas, más bien todo lo contrario. Pero si el año ha sido prolífico en precipitaciones, contemplaremos una pequeña cascada que forma el arroyo del Pontón junto a uno de los molinos.

Banco con vistas al río Duero y sus arribes

Último saludo a Portugal y regreso a Villadiegua

Deshacemos unos metros lo andado para girar a la izquierda en un punto que por desgracia no está indicado. Os aconsejamos guiaros por el track de Wikiloc que acompaña a este post para salir de dudas, aunque se puede tomar como referencia el penúltimo molino que se encuentra antes de llegar al banco. El tramo de la ruta que comienza a partir de ahora no está señalizada, salvo por la presencia de algunos montoncitos de piedras. A pesar de eso, no ofrece dudas ya que apenas hay maleza. Eso sí, mejor ir ataviados con pantalón largo para evitar molestas rozaduras.

Tramo sin señalizar de la ruta

Avanzamos casi en línea recta en paralelo al curso del río Duero que intuiremos, aunque no alcanzaremos a ver. Tras cruzar un pequeño riachuelo llegamos a un camino que vuelve a estar señalizado, esta vez con marcas blancas y verdes. Giraremos a la izquierda para llegar hasta el último mirador de la ruta. Sobre una gran roca granítica saludaremos a nuestra querida Portugal. Concretamente a la ermita de São João das Arribas (San Juan de los Arribes), perteneciente al municipio de Miranda do Douro. Un templo con otro imponente mirador que tuvimos la oportunidad de visitar años atrás y que ahora veíamos desde el otro lado.

Último mirador de la ruta
Señalización del sendero de regreso a Villardiegua de la Ribera

Deshacemos lo andado y seguimos por el sendero marcado en blanco y verde para regresar a Villardiegua de la Ribera. Una vez más veremos las consecuencias del incendio de 2013, ya que los paneles informativos de este tramo de la ruta están completamente calcinados y también algunos de los mástiles donde se indicaba. Poco a poco abandonamos el paisaje de retamas, lavandas y otros matorrales para regresar de nuevo a los pastizales. Cruzamos de nuevo una portera y, acompañados por los alcornoques, regresamos a Villardiegua sin ningún tipo de pérdida.

Nos despedimos de esta apacible localidad con ganas de habernos llevado algunas de las delicias que hacen en su pastelería, llamada Obrador de Gaia. Estaba cerrada, por lo que será en una próxima ocasión. Lo que sí nos llevamos de recuerdo, fueron las granas de unas flores que sembramos en nuestro patio con notable éxito. Hoy lucen hermosas y nos recuerdan que se puede renacer de las cenizas. Se puede volver a brotar y retoñar cuando todo parece perdido. Así lo ha hecho Villardiegua de la Ribera. Mucha suerte.

Nuestras flores recuerdo de Villardiegua de la Ribera
Pablo Montes y Estefanía Casillas
Periodista e Ingeniera Agrícola. Viajeros

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Comentarios

2 COMENTARIOS

  1. Hola! Nos ha encantado tu entrada. Estábamos buscando en google rutas por Villardiegua para buscar información y nos hemos encontrado con tu web. Te seguimos por instagram desde hace tiempo, pero no sabíamos que habías estado por Villardiegua, ¡y que ademas os encontrásteis con la pastelería cerrada! Lo sentimos mucho, solemos abrir todos los martes y sábados mañana y tarde, y en verano, también algunos domingos por la mañana. No obstante, si volvéis, dadnos un toque y podemos quedar para abriros, aunque no sea día de apertura.

    Un abrazo y muchas gracias por pasaros por Villardiegua! Un reportaje precioso.

    • Muchas gracias por vuestro comentario. Nos alegra mucho que os haya gustado este artículo sobre la ruta en Villardiegua de la Ribera. No recordamos qué día de la semana fue cuando la hicimos, pero probablemente era domingo y por eso estaba cerrado. No os preocupéis que seguro que volvemos porque nos encantó la zona y hay muchas más rutas para hacer. Además, viendo la pinta que tienen las cosas que hacéis por las fotos de Instagram, simplemente ir al obrador es un motivo para volver jeje. Muchas gracias por visitarnos y un fuerte abrazo.

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