Ruta por Albania de 12 días por libre. Ciudades Patrimonio de la Humanidad, la Riviera Albanesa y sus Alpes

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En los últimos años se ha convertido en uno de los países europeos con mayor auge turístico. Sus playas de aguas cristalinas, la magia de sus ciudades Patrimonio de la Humanidad, la naturaleza desbordante de sus particulares Alpes y una cultura y tradiciones muy arraigadas son motivos más que suficientes para hacer una ruta por Albania. Nosotros lo recorrimos durante 12 intensos días que desgranamos en esta guía para no perder detalle del país de las águilas.


Durante años Albania ha estado en el ostracismo europeo. Víctima de una cruel dictadura que resistió hasta 1991 y escenario de una rebelión que la dejó al borde de la guerra civil en 1997, el país de las águilas ha vivido un lento desarrollo que se ha acelerado en los últimos años en gran parte gracias al turismo. Ese crecimiento desordenado en algunos casos, nos deja escenas que chocan en la Europa del siglo XXI y que nos recuerdan a la España de hace 40 años. Sin embargo, es importante ponerlas en su contexto y comprender que estamos ante uno de los países más pobres del Viejo Continente que quiere lucir poco a poco su potencial y seguir los pasos de Croacia o Eslovenia.

Paisaje de los Alpes Albaneses en Theth ruta por Albania
Paisaje de los Alpes Albaneses en Theth

Con rasgos que nos podrían hacer pensar que estamos en Asia como la presencia mayoritaria del Islam o las construcciones heredadas de los años que estuvo bajo el Imperio Otomano, Albania tiene un incuestionable carácter exótico. A eso se le suma una costa demasiado masificada en los últimos años, pero que todavía guarda pequeños paraísos solitarios de aguas cristalinas. Sin embargo, lo que más nos cautivo en nuestra ruta por Albania de 12 días fue el interior. Ciudades Patrimonio de la Humanidad como Berat y Gjirokastra y, sobre todo, los Alpes Albaneses y la cautivador ‘trekking’ entre Valbona y Theth, son argumentos de peso para incluir al país balcánico en los planes viajeros.

Consejos prácticos para viajar a Albania

Dado que Albania es un país que no está integrado en la Unión Europea, es importante tener en cuenta una serie de cuestiones prácticas que ayudarán a preparar el viaje.

Documentación necesaria

A pesar de que Albania no forme parte de la UE, para entrar en su territorio es suficiente con portar el DNI. Asimismo, el visado solo es necesario para estancias superiores a los 90 días.

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Si se tiene intención de alquilar un coche en Albania, el país exige para circular el carné de conducir internacional. Este documento solo tiene una validez de un año y se obtiene en la dirección provincial de Tráfico correspondiente.

Vuelos

Existen conexiones directas entre Madrid o Barcelona con el aeropuerto internacional Madre Teresa de Tirana. Nosotros volamos desde la capital de España con la compañía de bajo coste Wizz Air. Otra opción es hacer escala en países como Italia, Reino Unido y Alemania o volar hasta el aeropuerto de Dubrovnik y desde allí alquilar un coche. Esta alternativa es más adecuada si además de una ruta por Albania se quiere recorrer Montenegro.

Nuestro vuelo de Wizz Air a Albania
Nuestro vuelo de Wizz Air a Albania

Seguro de viaje

Siempre que se viaja, y mucho más cuando se hace a un país donde no es válida la Tarjeta Sanitaria Europea, es fundamental contratar un buen seguro. No sólo para estar cubiertos en caso de cualquier problema de salud, sino además para tener coberturas relacionadas con la pérdida de equipaje, retrasos o cancelaciones en los vuelos, anulación del viaje, robos o responsabilidad civil. Es sin duda el mejor salvavidas ante cualquier contingencia. Nosotros siempre confiamos en el seguro de viaje de IATI, ya que es una póliza muy completa y económica. En concreto durante nuestra ruta por Albania contratamos la modalidad IATI Estándar con anulación. Además tuvimos que recurrir a ella debido a la cancelación del vuelo de regreso a España. En este caso, IATI nos compensó con el importe de los gastos de comidas realizados en el aeropuerto.

Si quieres contratar tu seguro de viaje de IATI, puedes hacerlo a través de este enlace para beneficiarte de un 5% de descuento por ser nuestro lector.

Conexión a internet

A la hora de viajar a Albania hay que olvidarse de nuestra tarifa de datos móvil. En el país balcánico no se aplica el ‘roaming’ por lo que hay que buscar una alternativa para tener conexión a internet. Al igual que hicimos en Montenegro, optamos por contratar una tarjeta SIM de 6GB de Holafly. Tiene una validez de 15 días y se instala fácilmente en el teléfono una vez que se llega al destino. Previamente se recibe en el domicilio a las pocas horas de realizar el pedido. En este enlace la puedes comprar con un 5% de descuento por ser nuestro lector usando el código VIAJECONPABLO.

Nuestra tarjeta de Holafly en Theth
Nuestra tarjeta de Holafly en Theth

Holafly tiene además otra modalidad muy interesante que es la eSIM. Es la misma tarjeta que la anterior, pero virtual. El único requisito es tener un teléfono móvil compatible. Para instalarla solamente hay que escanear el código QR que se recibe en el correo y listo. También tiene 6GB y una validez de 15 días. La puedes adquirir aquí con un 5% de descuento usando el código VIAJECONPABLO.

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Alquilar coche

La mejor forma de moverse por Albania es alquilar un coche. Eso sí, hay que asumir cuanto antes que los albaneses tiene una conducción muy agresiva. Velocidades de vértigo, adelantamientos por línea continua, incorporaciones sin hacer el preceptivo stop… Es uno de los países europeos donde peor se conduce. No cayendo en esa locura y tomándose esta realidad con filosofía, no resulta complicado moverse por el país ya que además las carreteras han mejorado bastante en los últimos años.

Dado que en los últimos años los precios de los alquileres de vehículos se han disparado, optamos por contactar con esta pequeña empresa local. Escribimos al WhatsApp que aparece en la ficha e inmediatamente nos envió el catálogo de coches y los precios. No son vehículos nuevos, pero ni falta que hace. Nosotros alquilamos un Audi A4 con sus años encima pero con una fiabilidad y solvencia absolutas. El precio, la mitad que en cualquier otra agencia de alquiler. En la entrega y la devolución el comportamiento fue puntual y muy serio y la experiencia no pudo ser mejor. Tuvimos que entregar una fianza de 100 euros y una limitación de 250 kilómetros al día. No supuso ningún problema ya que las distancias en Albania son cortas y además los tres días del ‘treeking’ de Valbona el coche permaneció parado.

Cambiar moneda

La moneda de Albania es el lek. En agosto de 2022 un euro equivalía a 116 leks. Nuestro consejo después de la experiencia vivida en Albania es que llevéis la mayor cantidad de efectivo posible. ¿Cuál es el motivo? En primer lugar porque en muchos restaurantes, tiendas y hoteles no admiten tarjeta. Y en segundo, porque sacar dinero con tarjetas como Bnext y Revolut supone una comisión en Albania al contrario de lo que sucede en otros países. Pagar con otro tipo de tarjetas también implica un coste añadido que nos podemos ahorrar.

No hace falta cambiar todos los euros a leks. Se puede hacer poco a poco sobre la marcha. De hecho en muchos lugares es posible pagar en euros. Eso sí, hay que fijarse que, cuando hagan el cambio, no redondeen a su favor. De lo contrario es mejo emplear leks.

Cambiar euros a leks es bastante barato tanto en las casas de cambio del aeropuerto como en las que hay en las ciudades. La comisión suele ser muy razonable.

La ruta por Albania de doce días más completa

A continuación vamos a repasar día a día cómo fue nuestra ruta por Albania de 11 días. Un itinerario muy completo que mezcla patrimonio, playas y naturaleza a partes iguales. Para configurarlo fue clave la información facilitada por nuestra compañera Rebeca Serna de Viajeros 3.0 que realizó un completo viaje a Albania cuando el país estaba dando sus primeros pasos como destino turístico a tener en cuenta. Además, ha ido actualizado todos los datos a medida que la situación ha ido cambiando en algunos de los enclaves más populares.

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Día 1. Llegada a Albania y noche junto al aeropuerto

Aunque normalmente nos gusta llegar a los destinos por la mañana para aprovechar el tiempo desde el minuto 0, lo cierto es que aterrizar por la noche te permite descansar tranquilamente y arrancar al día siguiente con más fuerza. Nuestra ruta por Albania comenzó despegando de Barajas a una hora nada habitual, las diez de la noche. Como hemos apuntado al comienzo del post, volamos con Wizz Air. Era nuestra primera experiencia con la compañía húngara y todo correcto. El trato y las condiciones habituales en una compañía de bajo coste. Tres horas después estábamos en el aeropuerto Madre Teresa de Tirana.

Se trata de un aeropuerto pequeño que en verano suele ser un poco caótico. Eso sí, el control de pasaportes fue rápido y en la puerta nos estaba esperando el dueño de la empresa de alquiler de coches. Puntual y con un cartel mostrando nuestros nombres. Como ya hemos contado, el vehículo era un Audi A4 con unos cuantos años y kilómetros encima, pero en buenos estado y más que suficiente para recorrer el país.

Nuestra habitación del Lord Hotel Tirana
Nuestra habitación del Lord Hotel Tirana

Esta primera noche de nuestra ruta por Albania la pasamos a solo seis kilómetros del aeropuerto. Era la una de la madrugada y no era plan de hacer un viaje muy largo. Además, uno de los consejos que habíamos leído es que no es demasiado recomendable conducir de noche por las carreteras albanesas. Elegimos el hotel Lord Hotel Tirana (también denominado Autostation) emplazado junto a una gasolinera. Se trata de una fórmula muy habitual en el país. Lejos de lo que se puede pensar por su ubicación no era un hotel ramplón de carretera, sino uno de cuatro estrellas con habitaciones muy modernas y confortables y un desayuno bastante completo. Muy recomendable.

Día 2. Visita a Berat y noche en Gjirokastra

La segunda jornada de nuestra ruta por Albania no madrugamos en exceso ya que había que descansar del vuelo y entre unas cosas y otras cerramos los ojos a las dos de la madrugada. Cogimos el coche y pusimos rumbo a Berat. Por delante una hora y media de trayecto en el que empezamos a ver cómo se las gastan los albaneses al volante. Adelantamientos en línea continua, stop que parece no existir y velocidades de vértigo. Aun así no nos pareció una experiencia más negativa que en otros países que hemos visitado y las carreteras en líneas generales nos las imaginábamos bastante peor.

Berat es un imprescindible en un recorrido por Albania. Ciudad Patrimonio de la Humanidad, está adherida a la ladera de la montaña en un meandro que forma el río Osum. Un emplazamiento idílico que la convierte en aún más especial si cabe. Está dividida en tres zonas bien diferenciadas: el barrio de Mangalem y la ciudad nueva; la ciudadela de Kala donde están los restos del antiguo castillo: y el apacible barrio de Gorica, al otro lado del río. Estuvimos alrededor de seis horas recorriendo Berat. Tiempo más que suficiente para visitar las tres zonas, comer con tranquilidad en el restaurante típico Antipatrea y detenerse en uno de sus museos, el de Onufri, dedicado a este prolífico pintor de iconos. Berat es una ciudad para recorrer con calma, asumiendo que tocará subir numerosas cuestas y abriéndose a perderse por sus callejuelas. Recomendamos llevar calzado muy cómodo (deportivas o zapatillas sencillas de ‘trekking’) porque habrá que caminar sobre suelos empedrados y calles sin asfaltar.

Una de las vistas más reconocibles de Berat
Una de las vistas más reconocibles de Berat
Menú degustación de platos albaneses en Berat
Menú degustación de platos albaneses en Berat

Hecha la visita a Berat tocaba poner rumbo a nuestra siguiente parada. Otra ciudad Patrimonio de la Humanidad con un entorno muy interesante, Gjirokastra. Muy cerca de su ciudad antigua nos alojamos en un lugar muy especial. El hotel Bebej Tradicional es un sencillo pero muy cómodo alojamiento comandado por Maradona Bebej. Este joven albanés es todo un personaje que derrocha amabilidad y educación. Se ofrece a llevarte en su minibus o coche a la ciudad vieja de forma gratuita. Está pendiente de tu llegada desde días antes. Te da la opción de cenar en el pequeño restaurante del hotel donde sirve platos tradicionales a precios irrisorios. Hasta te da un minúsculo teléfono móvil a modo de llavero con el que llamarle si necesitas que te recoja o tienes algún problema. Es normal que su alojamiento tenga un 9,8 en Booking.

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Hotel Bebej Tradicional
Hotel Bebej Tradicional

👉 Los mejores alojamientos en Gjirokastra

Día 3. Ciudad vieja de Gjirokastra, termas de Bënjë y Përmet

Albania es el país más oriental que posee el mismo horario que España. Eso se traduce en que en julio amanece a las 5:30 horas y atardece a las 20:00. No queda más remedio que amoldar los horarios para madrugar más y recogerse antes por la noche. En Gjirokastra nos esperaba un día intenso por lo que nos levantamos pronto para degustar el completo desayuno de Maradona con verduras, queso feta y petulla para un regimiento. Aprovechamos su amable servicio de transfer para desplazarnos hasta la ciudad vieja.

Castillo de Gjirokastra
Castillo de Gjirokastra

Gjirokastra o Gjirokastër es, junto a Berat, la ciudad antigua mejor conservada de todo el país. Es también Patrimonio de la Humanidad. El régimen comunista de Hoxha (era su ciudad natal) la mimó al contrario de lo que hizo con otras urbes y eso se nota en cada esquina. Empezamos la visita por su imponente Castillo para descender hacia el Pazar (Bazar) lleno de vida y de tiendas de recuerdos y pequeños restaurantes. Gjirokastra es famosa por sus casas-torre, viviendas de varias plantas que se ensanchan en su parte superior. Visitamos una de ellas, la de Skënduli, pero hay más que se pueden admirar tanto por dentro como por fuera.

La visita a Gjirokastra la prolongamos durante unas tres horas. De esta manera regresamos al hotel, nos enfundamos la ropa de baño y pusimos rumbo a Bënjë, en el Parque Nacional de Bredhi i Hotovës (Abeto de Hotova). Por delante nos esperaba un viaje de una hora y media por el valle del río Vjosë que nos regaló estampas de gran belleza gracias al cañón que forma y al color turquesa de sus aguas. La carretera no está mal en líneas generales salvo algún pequeño tramo más sinuoso. El firme es aceptable salvo los últimos metros antes de llegar a Bënjë que es una pista sin asfaltar.

Puente otomano de Kadiut
Puente otomano de Kadiut

Nuestro destino era el entorno del puente otomano de Kadiut. Allí, en el río Lengaricë, surgen unas aguas sulfurosas a unos 28 grados que dan lugar a unas agradables termas. Se han creado varias pozas con pequeños muros donde es posible darse un chapuzón y aprovechar los beneficios de sus aguas. Seguramente que en invierno con 0 grados resulte más agradable el contraste aunque en verano tampoco está mal.

Vista de Përmet
Vista de Përmet

De regreso a Gjirokastra hicimos parada en Përmet para cenar. Lo hicimos en uno de los mejores restaurantes que visitamos en nuestra ruta por Albania, Sofra Përmetare. Unas sopas, verduras a la parrilla y peces de río, conformaron el menú. Delicioso y a buen precio. Después de la cena subimos a la curiosa roca de 25 metros denominada Guri i Qytetit. Desde allí se divisa la silueta urbana de la ciudad y el curso del río Vjosë con su magnético color turquesa. Un perfecto colofón para enfilar el camino de vuelta.

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Día 4. Blue Eye, Mesopotam, Butrinto y noche en Himarë

Nos despedimos de Gjirokastra y del alojamiento de Maradona con otro excelente desayuno a base de frutas, una deliciosa tortilla, salchichas y verduras. Un buen chute de energía para afrontar una jornada de kilómetros de coche e intensas visitas. Maradona nos obsequió con una botella de brandy albanés dejando patente su amabilidad y agradecimiento por haber sido unos huéspedes ‘very quiet’.

Blue Eye
Blue Eye

Pusimos rumbo a la costa ya que los siguientes cuatro días tocaba relajarse en las fantásticas playas de la Riviera Albanesa que tan de moda de han puesto en los últimos años. Eso sí, de camino realizamos un par de paradas. A 45 minutos de Gjirokastra está el Blue Eye, uno de los mayores atractivos del país. Se trata de una fuente cárstica natural que crea una piscina de aguas azules. En su punto más profundo se asemeja al iris de un ojo, de ahí su nombre. La entrada son unos simbólicos 50 leks por persona. Conviene llegar pronto porque al ser un lugar tan visitando puede convertirse en un infierno. Nosotros lo hicimos pocos después de las 9:00 y no fue del todo mal. Eso sí, dejamos el coche en el aparcamiento que hay al fondo en un terreno irregular y lo desaconsejamos por completo. Una tortura salir de allí. Mejor estacionarlo en el arcén de la carretera o en un parking que estaban construyendo junto al desvío de la carretera principal. Desde donde se deja el coche hasta el Ojo Azul hay algo más de un kilómetro caminando. Una vez allí hay un bar, una tienda y mucho jeta incívico que se baña cuando está terminantemente prohibido.

Iglesia de San Nicolás de Mesopotam
Iglesia de San Nicolás de Mesopotam

El bullicio del Blue Eye contrasta con la absoluta quietud de Mesopotam, un pueblecito cercano donde visitamos su iglesia ortodoxa de San Nicolás del siglo XIII. De estilo bizantino, está rodeada de olivos en un paraje con una energía muy especial.

Anfiteatro de Butrinto
Anfiteatro de Butrinto

Continuamos ruta para hacer parada en Butrinto. La ciudad que fundaron los griegos y que posteriormente ocuparon los romanos, los bizantinos y los venecianos es uno de los lugares más interesantes que ver en una ruta por Albania. Se encuentra en una especie de península plagada de laureles que conforma el Parque Nacional de Butrinto. La entrada cuesta 2.000 leks y permite disfrutar de ruinas como las del teatro romano, el baptisterio decorado con mosaicos (cuando fuimos estaba tapado, pero lo descubren varios días al año), el santuario bizantino y la torre veneciana, entro otros monumentos. Un agradable paseo ya que las sombras de los árboles y la brisa marina ayudan a aplacar el calor. Hay un bar y tiendas de recuerdos con productos locales.

Una de las playas masificadas de Ksamil
Una de las playas masificadas de Ksamil

Antes de dirigirnos a la ciudad donde íbamos a pasar la noche, Himarë, hicimos parada en el epicentro de la fiesta, el turismo, el desenfreno, la masificación y la construcción desbocada en la Riviera Albanesa. Ksamil nos causó una impresión bastante negativa en pleno mes de julio. Sus playas de aguas cristalinas están atestadas de tumbonas y sombrillas propiedad de los restaurantes que plantan potentes altavoces para que la música suene sin descanso. El espacio para bañarse es minúsculo ya que hay decenas de patines, barcas, barcos que van a las islas cercanas, hinchables… Buscando la famosa pasarela de madera que aparece en decenas de fotos acabamos en una de esas playas pagando 1.500 leks por unas tumbonas bastante cómodas, pero con una sombrilla muy pequeña. El baño fue agradable, pero la sensación de desnaturalización es absoluta. Quizás en otra época del año pueda resultar más magnético, pero en temporada alta, para nada. Después de unos chapuzones y un poco de descanso cogimos el coche para viajar a Himarë. Más de una hora y media de trayecto por una carretera bastante mareante repleta de curvas. En su primer tramo resulta insulsa porque la costa ni se intuye, pero de la mitad hacia adelante ganó en atractivo.

Nuestra habitación de manaVita
Nuestra habitación de manaVita
Pescado de la Taverna Lefteri
Pescado de la Taverna Lefteri

En Himarë nos alojamos en el cuidado y apacible bed&breakfast manaVita, ubicado en la carretera principal a diez minutos andando del paseo marítimo. Nos gustó la comodidad y decoración playera de sus habitaciones, el jardín que las rodea y el trato cercano y amable de su propietario, Niko. Era de noche y solo nos dio tiempo a cenar en la concurrida Taverna Lefteri para probar la cocina marinera albanesa y dar un paseo por el animado paseo marítimo.

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👉 Los mejores alojamientos en Himarë

Día 5. Gjipe Beach y Aquarium Beach, dos de las mejores playas de la Riviera Albanesa

Después de cuatro días de visitas culturales y una breve y nada satisfactoria incursión en la costa albanesa, tocaba afinar bien el tiro para elegir una buena playa en la que pasar un día de relax total. Teníamos pocas dudas al respecto. Nuestra compañera Rebeca de Viajeros 3.0, la guía Lonely Planet que siempre llevamos a nuestros viajes y Niko, el propietario del alojamiento en Himarë, coincidieron en recomendarnos Gjipe Beach. Dicho y hecho.

Vista de Gjipe Beach
Vista de Gjipe Beach

Esta playa se encuentra a unos 40 minutos en coche desde Himarë. Siempre decimos que, si para ir a una playa, toca andar no menos de quince minutos y además hacerlo por un camino poco transitable, dejamos ‘fuera de juego’ a una buena cantidad de bañistas comodones que quieren aparcar al lado de la arena. En Gjipe Beach hay que dejar el vehículo en un aparcamiento que tiene un coste de 300 leks. Desde allí parte un camino no apto para vehículos y por el que solo circulan los todoterrenos que llevan provisiones a los chiringuitos. Es imprescindible llevar unas deportivas y no hacer esa caminante en chanclas porque puede resultar una tortura. Después de veinte minutos andando bajo un sol abrasador, llegamos al paraíso. Una cala protegida por una pared rocosa de 70 metros con aguas absolutamente cristalinas. Hay varias zonas de hamacas y sombrillas que merece la pena alquilar. Nos costó 800 leks. En ningún momento del día la ocupación fue elevada y eso que la playa cuenta con un camping en donde pasan la noche muchos mochileros. Comimos en el modesto chiringuito que está más próximo al camino por el que se llega. Una dorada y una chuleta de cerdo. Ambas a la brasa. El lugar no es una oda a la higiene, pero los platos estaban muy sabrosos. Cuidado con las avispas que merodean por allí. Hay que actuar como si no estuvieran para no enfadarlas y evitar problemas.

Esnórquel en Gjipe Beach
Esnórquel en Gjipe Beach

En Gjipe Beach nos quedamos con las ganas de alquilar un kayak para visitar algunas inaccesibles calas cercanas. Pero el mar se revolvió un poco por la tarde y preferimos seguir vagueando en el agua y en la hamaca.

De regreso a Himarë hicimos una pequeña caminata entre la playa de Livadhit y otra de esas calas casi secretas de la Riviera Albanesa. A Aquarium también se puede llegar desde la playa de Jale a la que fuimos al día siguiente. Si se opta por esta segunda opción se puede ir en coche por una pista aceptable. Aquarium es una minúscula calita de piedras abrigada por dos pequeñas paredes rocosas en las que practicar esnórquel. Es de las pocas playas de la Riviera Albanesa donde no hay ni rastro de sombrillas ni de hamacas.

Pizza del restaurante Piazza
Pizza del restaurante Piazza

Ya en Himarë palpamos el ambiente que hay en su paseo marítimo donde se amontonan futbolines, puestos de palomitas, numerosos restaurantes, bares de copas con la música a todo tren y ríos de personas sintiendo la brisa marina. En este paseo se encuentra el restaurante Piazza. Nos lo recomendó el dueño de nuestro alojamiento cuando le dijimos que nos apetecía algo de pasta y pizza. Nos encantó. Tanto la pasta con marisco de la casa como la pizza que pedimos (Piazza) estaban deliciosas. El restaurante está regentado por una familia cuyo fundador es un hombre que rozará los 80 años y que sigue al pie del cañón controlando el trabajo de los camareros y recogiendo platos o entregando las cuentas. Singular cuanto menos.

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Día 6. Ciudad vieja de Himarë, playa de Jale y noche en Vlorë

Tocaba abandonar Himarë tras una fantástica estancia en el bed&breakfast manaVita. Además del encanto de la habitación y de su entorno tenemos que destacar los desayunos. Tomates y pepinos de la huerta del padre de Niko, queso, petulla, tortilla, deliciosos yogures, melón… No faltaba de nada. Sin duda el mejor alojamiento de toda esta ruta por Albania. Eso sí, en la mayoría de los baños la ducha no tiene cortina o mampara y no cuentan con plato. El resultado es que el agua se esparce por todo el suelo del baño creando una sensación bastante incómoda.

Castillo de Himarë
Castillo de Himarë

Niko nos dijo que teníamos que haber pasado otra noche en Himarë para hacer una excursión en barco por calas paradisiacas e inaccesible. Nosotros ya no pudimos, pero si vosotros tenéis la oportunidad, tomar nota.

El siguiente destino era Vlorë. De camino paramos en la ciudad vieja de Himarë, encaramada en una colina donde se encuentran los restos del castillo de Alí Pachá. La entrada cuesta 300 leks y permite perderse por un entramado de callejuelas donde aparecen viviendas habitadas, otras totalmente en ruinas, restos de iglesias donde se conservan bellos frescos y, por supuesto, el castillo desde donde se contempla la línea de costa, la extensa playa de Livadhi y la isla griega de Corfú.

Playa de Jale
Playa de Jale

El calor apretaba de lo lindo y era obligado despedirse de la Riviera Albanesa en una de sus playas más destacadas. Jale no tiene nada que ver con Gjipe. Es completamente accesible y está minada hasta el último milímetro de tumbonas y sombrillas de los restaurantes. Nos habían dicho que los fines de semana se llenaba de visitantes procedentes de Tirana, pero lo cierto es que era sábado y no había ni rastro de masificación. Disfrutamos de unas horas muy agradables haciendo esnórquel en la zona rocosa y refrescándonos en sus cristalinas aguas.

Después de este tiempo de relax pusimos rumbo a Vlorë. Teníamos por delante casi dos horas de viaje por una de las carreteras más espectaculares del país. En apenas unos kilómetros saltamos de la costa a una altitud de más de 1.000 metros. Primero pasamos por la bella localidad de Dhërmi. No paramos, pero los que tengáis tiempo sí le podéis dedicar unos minutos para recorrer su cuidado casco histórico. Después vienen las emociones fuertes. Una zigzagueante carretera en buen estado, pero con curvas totalmente cerradas que tienen su cénit en el paso de Llogara, a los pies del monte Çika, Aquí Julio César logró uno de sus triunfos frente a Pompeyo. Existe un mirador en la parte más alta desde el que contemplar la costa jónica. La bajada pierde de vista el mar, pero se adentra en un paisaje muy frondoso e igualmente interesante.

Vista de Vlorë desde la carretera
Vista de Vlorë desde la carretera

El último tramo hasta Vlorë se hace por una carretera de reciente construcción que cuando escribimos esta guía no reconocía Google Maps. En ella hay varios puntos para detenerse y divisar la ciudad de Vlorë y la península de Karaburun.

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En Vlorë cometimos un error. Nos alojamos en un hotel que no estaba mal, entre otras cosas porque solo llevaba abierto unos meses, pero su ubicación era bastante mala. El Valoma Terrace Hotel se encuentra en primera línea de la playa de Vjetër, pero muy lejos del centro y del paseo marítimo ubicado en la playa de Ri. Os aconsejamos alojaros en esta última zona o en el entorno del puerto. Es más operativo para coger el barco que hace el tour por Karaburun y para dar un paseo por la parte más animada de la ciudad.

Nuestra habitación de Valoma Terrace Hotel
Nuestra habitación de Valoma Terrace Hotel

Precisamente cerca del puerto cenamos en la Taverna Te LILO, un restaurante tradicional con muy buenos precios y un trato muy cercano. Tiene una pequeña terraza donde degustamos unos deliciosos mejillones y unas chuletillas de cordero.

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Día 7. Tour en barco por la península de Karaburun, la isla de Sazan y la gruta de Haxhi Ali

Vlorë es la típica ciudad de costa rendida a la construcción y a un turismo de fiesta y playa. Su paseo marítimo es una amalgama de bloques impersonales que albergan hoteles y apartamentos en cuyos bajos hay numerosos restaurantes y locales de copas y discotecas. En las noches del verano está muy animado. Además se instala un pequeño parque de atracciones con noria incluida, puestos de artesanía y de venta de panochas de maíz e incluso de pescado fresco. Los que busquen la autenticidad albanesa aquí no la van a encontrar porque perfectamente podría ser el paseo marítimo de Benidorm.

Sus playas urbanas además no tienen nada que ver con el carácter paradisiaco y la limpieza de las de las Himarë. Sin embargo, el motivo de nuestra visita a Vlorë no era otro que realizar el tour en barco que te lleva hasta algunos de los rincones más vírgenes que se pueden encontrar en una ruta por Albania. Porque la inmensa fortuna de esta fea urbe es estar rodeada de unos parajes naturales muy interesantes.

El tour en barco dedica la mayor parte del tiempo a la península de Karaburun, un enclave al que hasta hace poco no se podía entrar ni por agua ni por tierra. Acoge unas instalaciones militares que impedían su acceso, pero que al mismo tiempo ayudaron a preservar toda su riqueza natural. Hace poco se empezó a permitir la incursión en barco así que lo aprovechamos.

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Hay muchos tours que ofrecen en cualquier punto de la ciudad. Como la mayoría salen a las diez de la mañana os aconsejamos ir ese mismo día al puerto sobre las 9:30. Vais tanteando las opciones que ofrecen los diferentes barcos y sus precios. Hay plazas de sobra. No hay que hacer caso a los relaciones públicas que ofrecen esas mismas excursiones en otros puntos de la ciudad. Será más caro porque obviamente se tienen que llevar su comisión.

Playa de la isla de Sazan
Playa de la isla de Sazan

Algunos enfocan la travesía de una forma más festiva. Con barra de bar, música a toda pastilla y desenfreno. Suelen ser los barcos más grandes. Nosotros optamos por un plan más tranquilo con el barco Marinalove. De hecho la mayoría de las personas que iban eran familias con niños. El precio es de 1.800 leks por persona, el más barato que encontramos ya que algunos llegan a los 2.500.

La travesía hasta Sazan dura una hora y veinte minutos aproximadamente. Una vez en la isla tuvimos 45 minutos para darnos un chapuzón en las cristalinas aguas de la playa que hay detrás del muelle. También se pueden visitar los búnkeres y los restos de los edificios militares que albergó. El problema de la playa es que todos los barcos llegan a la vez y se atesta de visitantes. La escena es un poco dantesca, pero como el baño es rápido no hay tiempo para lamentarse mucho.

Gruta de Haxhi Ali
Gruta de Haxhi Ali

La siguiente parada fue la gruta de Haxhi Ali situada en la punta de la península de Karaburun. El barco se acerca hasta la entrada de esta cavidad natural de 15 metros de altura y 30 metros de profundidad.

El último alto en el camino es en la playa de Shën Vasilit, atestada de tumbonas y bares con la música a todo trapo. Una pena que un paraje natural de este tipo esté ultrajado de esta forma. Eso sí, las aguas son absolutamente cristalinas y es otro buen lugar para hacer esnórquel. Allí pasamos unas tres horas antes de regresar a Vlorë. En total siete horas y media de un tour casi imprescindible si se visita esta ciudad.

Playa de Shën Vasilit en Karaburun
Playa de Shën Vasilit en Karaburun

Ya por la noche decimos probar la rica gastronomía de la zona en otro de los restaurantes más conocidos de Vlorë. El Restoran Tradicional Zgara está ubicado en una calle perpendicular al inicio del paseo marítimo. Tiene pescados frescos de la península de Karaburun. Nosotros degustamos una lubina a un precio irrisorio (800 leks o, lo que es lo mismo, algo menos de 9 euros). También preparan a la perfección la pasta con marisco (‘seefood linguine’) y las ensaladas. Trato de diez, con el joven camarero haciendo esfuerzos por emplear palabras en español. Muy recomendable.

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Pasta de marisco en Zgara
Pasta de marisco en Zgara

Día 8. Isla de Zvërnec, ruinas de Apolonia y largo viaje a Shkodër

El octavo día de nuestra ruta por Albania contemplaba un largo viaje en coche desde Vlorë hasta la ciudad de Shkodër. Más de tres horas en carretera que nos tomamos con calma teniendo en cuenta que por el camino solo íbamos a hacer dos paradas para realizar visitas. Los que tengan tiempo pueden aprovechar esa mañana a primera hora para ver dos de los únicos atractivos patrimoniales que tiene Vlorë. Uno es su mezquita Muradie y el otro, el mirador Kuzum Baba.

Isla de Zvërnec
Isla de Zvërnec

Nosotros preferimos poner rumbo hasta la isla de Zvërnec, una pequeña extensión de tierra conectada por un puente de madera. En ella se encuentra el monasterio de Santa María. Un lugar muy apacible donde suele correr cierta brisa que aplaca el calor. Eso sí, las aguas que rodean la isla están repletas de algas y lodo, lo que desprende un olor nada agradable. Ese hábitat permite que haya numerosa vida marina como peces y unos grandes y simpáticos cangrejos.

Ruinas de Apolonia
Ruinas de Apolonia

Después de unos cuarenta minutos en coche llegamos a otra de las visitas imprescindibles que hacer en una ruta por Albania. El yacimiento arqueológico de Apolonia (600 leks) permite viajar en el tiempo a una ciudad fundada por los griegos que llegó a tener 70.000 habitantes. De aquella gran urbe, que después fue ocupada por los romanos y llego a ser mencionada por Aristóteles y Cicerón, queda muy poco. Lo más destacado y simbólico es el templo de los Agonetas o Bouleuterión y, justo enfrente, el odeón, el lugar donde se daban clases y se realizaban actividades culturales. El parque arqueológico también cuenta con un monasterio medieval que acoge un museo con algunas de las piezas encontradas en Apolonia.

Casi desmayados por el calor que pasamos realizando la visita pusimos rumbo a Shkodër. Un viaje no exento de algunos atascos, pero que nos tomamos con calma con parada incluida para comer. En este trayecto se pasan por otras ciudades muy interesantes que ver en Albania como Durrës y Lezhë pero el tiempo es el que es.

Aunque en Shkodër hay varias visitas interesantes que hacer, tocaba descansar para madrugar al día siguiente. Teníamos por delante el punto álgido de esta ruta por Albania, la ruta de senderismo de Valbona a Theth, en los Alpes Albaneses. Una experiencia única que os contamos en los tres siguientes días.

👉 Los mejores alojamientos en Shkodër

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Día 9. Desplazamiento de Shkodër a Valbona por el lago Koman

El principal motivo de nuestra visita a Shkodër no era otro que realizar el trekking por excelencia de Albania. Para ello nos alojamos en el modesto hotel Blini. La razón esta elección es que ellos se encargan de preparar el traslado desde Shkodër a Valbonë ya que durante los próximos tres días hay que olvidarse del coche. Eso sí, los que se alojen en cualquier otro hotel de la ciudad pueden concertar por su cuenta el viaje en la página de la empresa Berisha, la más importante que se dedica a estos menesteres.

Aunque te ofrecemos toda la información sobre esta ruta en un post, te contamos brevemente cómo se puede organizar y cuál es el motivo de que el coche de alquiler no sirva para ello.

Primero hay que reservar una noche de hotel en Shkodër para desde allí salir al día siguiente rumbo a Valbona. Al alojamiento le preguntamos si era posible estacionar el coche en su aparcamiento durante los tres días. En él hay que dejar la maleta y preparar una mochila con lo mínimo imprescindible para las jornadas siguientes. Hay que tener en cuenta que con esa mochila se carga durante el ‘trekking’ por lo que se hace más necesario ir ligero.

Pasajes de la furgoneta entre Shkodër y Koman
Pasajes de la furgoneta entre Shkodër y Koman

Nada más hacer el check-in nos dijeron que al día siguiente teníamos el desayuno a las 6:00 horas ya que a las 6.20 nos pasaba a recogernos el transfer. Ahí arrancó una aventura de siete horas con un trayecto en furgoneta hasta el embarcadero del lago Koman, otro en barco hasta el muelle de Fierze y por último un último en furgoneta hasta Valbona. Todo está organizado a la perfección para que, al llegar a cada destino, se sepa cuál es el próximo transporte.

Travesía por el lago Koman
Travesía por el lago Koman

Después de medio día viajando, llegamos a Valbona, uno de los valles mágicos de los Alpes Albaneses (el precio total del viaje es de 22 euros por persona, 7 euros cada furgoneta y 8 euros el ferri). En Valbona hay que reservar una noche en un hotel que se encuentre próximo al inicio de la ruta hasta Theth. Nosotros lo hicimos en el hotel Krojet e Rrogamit. Nos esperaba una pequeña casita de madera perfectamente equipada y con unas vistas fabulosas a las montañas. Además, comimos y cenamos en el propio hotel bastante bien y a un precio ajustado.

Nuestra casa en el hotel  hotel Krojet e Rrogamit
Nuestra casa en el hotel hotel Krojet e Rrogamit

Del ‘trekking’ hablaremos en el siguiente día, pero además de esta noche en Valbona hay reservar como mínimo un más en Theth, ya que es inviable regresar a Shkodër una vez acabada la ruta.

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¿Por qué no se puede hacer nada de esto en un coche particular? Se podría hacer, pero obligaría a hacer la ruta de senderismo de ida y vuelta ya que no existe otra comunicación posible entre Valbona y Theth.

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Día 10. Ruta de Valbona a Theth en los Alpes Albaneses

Llegó el día señalado en rojo en nuestra ruta por Albania. El ‘trekking’ de Valbona a Theth había sido uno de los motivos para elegir este país. Por lo tanto, las expectativas estaban por las nubes. Nos levantamos a las 6:30 horas para desayunar a las 7:00 e iniciar la marcha a las 7:30. El dueño del hotel Krojet e Rrogamit nos preparó un sencillo y barato pícnic con algo de verdura, queso, salchichas y pan. Suficiente para comer antes de llegar a Theth.

La ruta no nos pareció muy dura (consulta aquí el track de Wikiloc). Las hemos hecho más exigentes en la Sierra de Francia salmantina y otros puntos de España. Está además bien señalizada y, salvo el último tramo de subida hasta coronar el punto más alto, no requiere un esfuerzo extraordinario para personas que estén acostumbradas a caminar en la montaña. Eso sí, recomendamos llevar botas de caña alta, sobre todo para las bajadas por la presencia de rocas sueltas que pueden provocar algún resbalón.

Punto más alto de la ruta
Punto más alto de la ruta

El itinerario se desarrolla en primer lugar por el valle de Valbona hasta que se empieza a ascender entre pinos. A medida que se sube, las panorámicas del valle son formidables, como también lo es contemplar la silueta de los colosos rocosos de los Alpes Albaneses. El punto más alto, a 1.800 metros, es un regalo para los sentidos. A partir de ahí toca el descenso al valle de Theth por un frondoso hayedo que dibuja un paisaje completamente diferente al anterior.

Aunque habíamos leído que para hacer la ruta hay que emplear ocho horas, nosotros la culminamos en seis, parando para hacer fotos y comer tranquilamente.

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En Theth pernoctamos en Butjina Miqesia, un alojamiento ubicado en una casa de madera con habitaciones muy sencillas. Las camas no fueron precisamente cómodas y tenía el hándicap de que el baño, aunque era privado, estaba fuera de la habitación. Lo mejor, el trato de sus propietarios.

Cascada de Grunas
Cascada de Grunas

Después de descansar un poco decidimos hacer otra pequeña ruta muy popular en Theth, la de la cascada de Grunas, un espectacular salto de agua de 30 metros en un entorno mágico. En total, 4 kilómetros ida y vuelta desde Theth. Si se dispone de días suficientes, no es mala idea hacer otra noche más para hacer la ruta del Blue Eye (no confundir con el otro Ojo Azul por el que pasamos al salir de Gjrokastra). Es una poza junto a una cascada de colores azul turquesa que representa otra de las imágenes más recurrentes de los Alpes Albaneses.

Iglesia de Theth
Iglesia de Theth

Día intenso que cerramos tomando algunas imágenes de la fotogénica iglesia de Theth y cenando en nuestro alojamiento varios platos típicos albaneses mientras sentíamos la brisa fresca de las montañas.

👉 Los mejores alojamientos en Theth

Día 11. Regreso a Shkodër y visita a la ciudad

A la hora de reservar el alojamiento en Theth es necesario avisar de se necesita un transfer para volver a Shkodër. De esta forma lo pueden gestionar con antelación. El nuestro salía a las 11:00 horas, por lo que aprovechamos después de desayunar para dar otro paseo por Theth y entrar en su monumento más curioso, la Kulla. Se trata de una torre de autorreclusión, una de las más importantes de Albania. Funcionaron hasta bien iniciado el siglo XX y estaban ligadas al Kanun, el código de conducta que guio a una parte importante del país. En él se obligaba a vengar el asesinato de consanguíneos. No ejecutar esa venganza suponía el desprecio más absoluto y estas personas se tenían que recluir en las kullas en unas condiciones infrahumanas. La entrada tiene un precio de 200 leks y un hombre ataviado con un atuendo tradicional es el encargado de explicar su historia.

Kulla de Theth
Kulla de Theth

A las 11:20 partimos rumbo a Shkodër en una furgoneta (1.200 leks por persona). La carretera que llega a Theth desde esta ciudad ha cambiado por completo. Solo unas semanas antes de nuestra ruta por Albania, la SH21 ‘mudó’ de piel. De una pista tremebunda repleta de baches y con un ancho minúsculo por el que apenas pasaban dos vehículos, a una carretera de montaña perfectamente asfaltada y señalizada. Antes se empleaban dos horas en recorrer 15 kilómetros y ahora esas dos horas son el tiempo total para viajar a Shkodër (76 kilómetros).

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Nuestra habitación del hotel Príncipe del Lago
Nuestra habitación del hotel Príncipe del Lago

Una vez en Shkodër recogimos el coche del hotel Blini e hicimos el ‘chek-in’ en el hotel donde íbamos a pasar nuestra última noche en Albania. Príncipe del Lago es un coqueto alojamiento situado a orillas del río Bojana y solo unos metros antes de que sus aguas desemboquen en el lago Skadar. Cuenta además con piscina y sus habitaciones son amplias y modernas, aunque con el pequeño déficit de limpieza que hemos visto en la mayor parte de alojamientos en Albania.

Puente de Mes
Puente de Mes
Vistas desde el castillo de Shkodër
Vistas desde el castillo de Shkodër

Teníamos la tarde para hacer dos visitas en Shkodër. La primera, está a veinte minutos en coche de la ciudad. Se trata del puente otomano de Mes, uno de los mejor conservados de este tipo en los Balcanes. Tiene 13 arcos y fue construido en 1770. Posteriormente subimos hasta el castillo de Rozafa de Shkodër (400 leks) desde el que se contemplan unas fabulosas vistas de la ciudad y del lago. Para poner el colofón a la jornada, cenamos en uno de los Theth, Albania restaurantes más populares de Shkodër, Fisi. Su especialidad son las carnes de vacuno de Kósovo a la parrilla y los platos tradicionales albaneses.

Carne del restaurante Fisi
Carne del restaurante Fisi

Shkodër nos gustó. Tiene un aire muy europeo en algunas de sus avenidas y la mayor parte de sus vecinos utilizan la bicicleta para desplazarse, algo que no vimos en otros puntos del país.

Día 12. Mañana en Tirana y vuelta a España

Apenas nos quedaban unas horas para poner punto y final a esta ruta por Albania de doce días. Dado que el vuelo de regreso a España estaba previsto a las 17:30 horas, aprovechamos la mañana para hacer una breve visita por la capital albanesa, Tirana. No es una ciudad especialmente atractiva, pero resulta obligado dedicarle al menos tres o cuatro horas. Ocurre algo similar con Podogorica en la vecina Montenegro.

Plaza Skanderbeg
Plaza Skanderbeg

Entre Shkodër y Tirana hay un viaje de un par de horas. El acceso a la capital es un poco caótico y una vez más hay que encender el ‘modo albanés’ si no quieres quedarte esperando sine die en una rotonda o un cruce. Dejamos el coche en el aparcamiento que hay debajo del centro neurálgico de Tirana, la plaza Skanderbeg (200 leks de una a tres horas).

Pasear por esta plaza en un día de intenso calor puede resultar una tortura, por eso lo mejor es entrar en los principales atractivos que ofrece. Uno es el Museo Histórico Nacional (500 leks), un vetusto edificio sin aire acondicionado donde, en varias salas, se repasa la historia del país con piezas de gran valor especialmente en el pabellón de antigüedades. Muy cerca de allí está la mezquita de Et’hem Bey, la más importante de la ciudad que se encontraba en la hora del rezo.

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Museo Histórico Nacional de Tirana
Museo Histórico Nacional de Tirana

Otro museo muy interesante que pudimos ver en Tirana es el Bunk’Art 2 (500 leks), un espacio que ocupa la antigua red de galerías que comunicaban los edificios oficiales de la capital albanesa. Se construyeron durante la dictadura comunista de Enver Hoxha y tenían el objetivo de facilitar desplazamientos secretos y protegerse de un posible ataque. De hecho Albania tiene más de 750.000 búnkeres por la obsesión de Hoxha de que se podría producir una guerra nuclear. El Bunk’Art2 impresiona porque además acoge algunas de las celdas y salas de tortura por donde pasaron muchos detenidos y presos políticos.

Bunk’Art 2
Bunk’Art 2

Poco más vimos en Tirana. Pasamos junto a la Pirámide, el museo construido para honrar al dictador Enver Hoxha y que está siendo transformado para albergar un espacio cultural. Y también pasamos junto a la moderna catedral católica presidida por una imagen de la albanesa más ilustre, la Madre Teresa de Calcuta.

El desplazamiento desde Tirana al aeropuerto se solventa en apenas media hora, aunque hay que tener presente que la carretera de acceso suele registrar atascos y más en temporada alta. A modo de anécdota comentar que sufrimos la cancelación del vuelo de Wizz Air, por lo que tuvimos que pasar una noche más en Albania y salimos al día siguiente. Una accidentado final para un fantástico viaje en el que descubrimos una de las joyas cada vez menos ocultas de los Balcanes.

Pablo Montes y Estefanía Casillas
Pablo Montes y Estefanía Casillas
Periodista e Ingeniera Agrícola. Viajeros

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Comentarios

5 COMENTARIOS

  1. Buenos días, Pablo
    Estoy planificando viaje a Albania del 28 agosto al 9 sept, para alquilar coche me he puesto en contacto con la empresa que recomiendas. Que como tú has dicho me han mandado catálogo coches, precio/dia…y me han pedido vuelo y foto carnet de conducir y que estarán allí cuando llegue. No necesito que me manden nada más? Que tipo de seguro voy a tener?? Me da un poco de “miedo” que no me hayan dado más detalles, o no me hayan pedido dinero para reserva, o que no tenga luego seguro, etc…

    • Hola Amaya, gracias por visitar el blog y leer esta guía de Albania. Vemos que el proceso ha sido exactamente el mismo que siguió con nosotros. Nos pidió esa documentación que apuntas y nos indicó que el seguro que tiene esa tarifa es el básico. Nuestra experiencia fue muy buena. También teníamos ese miedo de que al no adelantar nada no sabíamos si iba a estar esperándonos como nos dijo en el aeropuerto. Pero allí estaba puntual con nuestro nombre. De hecho antes de despegar de Madrid nos mandó un WhatsApp para preguntarnos si el vuelo iba en hora y al entregar el vehículo, igual. Después de alquilar ese vehículo nosotros, lo hizo un amigo nuestro y su experiencia también fue muy buena. Además no se afana demasiado en revisar el coche en el momento de devolverlo. Hay que tener en cuenta que son coches más antiguos, aunque nuestro Audi A4 funcionó a la perfección. Todavía recordamos la mala experiencia que tuvimos con Avis en Madeira. Nos revisaron hasta el último milímetro del coche tratando de empaquetarnos el más mínimo arañazo. Eso es una presión enorme a la hora de conducir porque tienes miedo de hacerle cualquier cosa. En este caso tienes más tranquilidad en ese aspecto. Dile que vas de nuestra parte y esperemos que la experiencia sea buena. Un saludo.

  2. Hola Pablo, mi marido y yo viajamos a Albania el 15 de septiembre, para iniciarnos con la naturaleza de este país, tenemos previsto hacer Valbona-Theth andando peró no sabemos si es seguro para personas inexpertos y si hay mucho riesgo en las zonas que hay precipicios o acantilados dicen en otros blocs que los caminos son muy estrechos, ya que las alturas extremas nos dan respeto, puedes darnos tu opinión y aconsejarnos si se requiere guía, muchas gracias

    • Hola Yolanda, muchas gracias por visitar el blog. A nosotros no nos pareció una ruta peligrosa ni mucho menos. La parte más compleja es la subida al punto más alto antes de descender al valle de Theth pero eso os lo podéis ahorrar porque es el ascenso a un pico y hay que deshacer lo andado. El resto de la ruta no tiene ni precipicios ni pasos estrechos. Simplemente tiene la dificultad de superar un desnivel importante, pero que no supone ningún problema para personas acostumbradas a hacer senderismo. Todo depende de vuestra forma física y de si estáis habituados a hacer caminatas por el monte y la montaña. Pero peligroso no es. Simplemente cansado. Guía no se requiere porque la ruta no tiene ninguna pérdida. Pero si lo veis necesario, en Valbona hay oportunidades de contratar uno o que incluso os lleven en todoterreno durante los primeros kilómetros hasta que empieza el sendero. Saludos y disfrutar el viaje a Albania.

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