La playa del Silencio, uno de los ‘sonidos’ más bellos de España

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No es lo que se suele entender por silencio. Porque el silencio, aunque resulte paradójico, también puede ser sonoro. Uno sonido constante y agradable. Que se funde con el entorno como un elemento más que no perturba ni molesta. Es lo que ocurre en la playa del Silencio en el concejo asturiano de Cudillero. El sonido de las olas meciendo con mimo los pequeños y erosionados cantos rodados es lo que allí se conoce por silencio. Una banda sonora idílica que engarza perfectamente con un entorno natural digno del más imaginativo de los artistas. Por algo está considerada una de las mejores playas de España. En esta guía te explicamos porqué merece tal honor, además de ofrecerte información práctica de cómo llegar a la playa del Silencio y cuál es el mejor momento para visitarla.

Panorámica de la playa del Silencio desde las escaleras de bajada
Panorámica de la playa del Silencio desde las escaleras de bajada

Cómo llegar a la playa del Silencio

La playa del Silencio es una de las paradas obligatorias en un recorrido por la costa asturiana y especialmente si se acude a la coqueta localidad pesquera de Cudillero. Para llegar a la playa del Silencio hay que tomar la salida 441 de la A8 (Novellana y Sta. Marina). En 2,5 kilómetros por una carretera (N-632) que se adentra en la frondosidad del paisaje asturiano llegamos hasta el pequeño municipio de Castañeras donde está indicada la playa del Silencio a un kilómetro. Primero veremos un aparcamiento donde, al precio de dos euros, podremos dejar el coche. Una alternativa es avanzar por la pista asfaltada que tiene una única dirección y estacionar en el arcén de forma gratuita. Nosotros optamos por la primera opción, ya que por solo dos euros merece la pena dejar el coche en un sitio seguro y además aportar un granito de arena a la economía local para mantener este pequeño paraíso.

Desde el aparcamiento hasta la playa hay un kilómetro que debemos hacer a pie, en parte por la misma pista por la que circulan los vehículos, y finalmente descendiendo por unas escaleras hasta la misma orilla del Cantábrico.

Los que no cuenten con vehículo propio pueden llegar en con el tren FEVE hasta el apeadero de Novellana. Después tendrán que caminar 1,7 kilómetros por la N-632 hasta Castañeras y, una vez allí, hacer el kilómetro de bajada hasta la playa del Silencio.

Así es la playa del Silencio. Las razones para que conquiste (y tenga algunos detractores)

¿Por qué la playa del Silencio está considerada una de las más bonitas de España? La explicación la tenemos nada más dejar el coche en el aparcamiento y comenzar a descender rumbo a la costa. Antes de girar 90 grados a la derecha, vemos un banco de madera a nuestra izquierda que se asoma al Cantábrico. Desde este punto tenemos la mejor vista de la playa del Silencio y la razón de que nos derritamos ante semejante belleza. Escondida entre los abruptos acantilados del entorno de Cudillero, la playa aparece favorecida en cualquier imagen. Es muy complicado estropear su ‘look’ por mucho que no seamos unos ases de la cámara.

Vista de la playa del Silencio a primera hora de la mañana
Vista de la playa del Silencio a primera hora de la mañana

Desde las escaleras que descienden a pie de playa también se obtienen unas interesantes panorámicas. El inmenso acantilado de su vertiente oriental. conocido como la punta Nocedal y donde la fuerza del agua ha ido excavando cuevas y pequeños pasadizos, cumple una doble función en el Silencio. Por un lado, protegerla del fuerte oleaje del Cantábrico. Y por otro, dotarla de mayor encanto. Las aguas presentan una hipnótica mezcla de colores turquesa y azul que invitan a llegar cuanto antes y zambullirnos en ellas.

Punta Nocedal, el acantilado que protege a la playa
Punta Nocedal, el acantilado que protege a la playa

Estas son algunas de las razones para que la playa del Silencio conquiste, pero también tiene sus detractores. ¿Cuál es el motivo? Estamos ante una playa de cantos rodados y con ausencia total de arena. Eso obliga a visitarla con escarpines o cangrejeras (ni tan siquiera chanclas) para no acabar con un tobillo torcido, con dolor en las plantas de los pies o, lo que es peor, por los suelos con una pitera en la cabeza.

Obviamente la playa del Silencio no es para tostarse bajo el sol tumbado sobre la inexistente arena. Los que busquen ese concepto seguro que acabarán un tanto decepcionados. Es una playa para contemplarla y, por supuesto, para darse un chapuzón. Aunque sus aguas son frías, nosotros disfrutamos de lo lindo equipados con las gafas y el tubo de esnórquel y acercándonos a la zona rocosa para contemplar el fondo marino y su fauna. Es una gozada. Personalmente valoramos más la transparencia de las aguas que la presencia de arena. Además, en el entorno de Cudillero existen otras muchas playas donde sí es posible pasear sin necesidad de escarpines y cangrejeras.

Cantos rodados de la playa del Silencio
Cantos rodados de la playa del Silencio

Otra de la razones del encanto de la playa del Silencio es su carácter salvaje. Algo que por fortuna conservan muchos de los arenales y calas de la costa asturiana. No hay chiringuitos, ni duchas, ni puestos de salvamento, ni tampoco los incómodos y molestos barcos de recreo que rompen la magia de lugares así como ocurre, por ejemplo, en algunas de las mejores calas de la Costa Brava. Nada de nada, la naturaleza más pura y sin maquillajes. Por esto motivo, la playa del Silencio no es una visita exclusiva para los meses de verano. Cualquier época es buena, si el tiempo lo permite, para asomarnos a uno de los rincones más magnéticos de la costa asturiana. Eso sí, para saber si contamos con más o menos extensión de playa, siempre es bueno consultar el calendario de mareas en esta página web que nos ayudará a planificar mejor la visita.

Estefanía, con escarpines, en la playa del Silencio
Estefanía, con escarpines, en la playa del Silencio

Cosas que ver en los alrededores de la playa del Silencio

La playa del Silencio es un buen motivo para visitar la costa occidental de Asturias, pero no la única. Estamos ante uno de los enclaves más interesantes no, solo de esta región, sino de todo el norte de España. Estas son solo algunos de los lugares que ver en los alrededores de la playa del Silencio.

Cudillero

El anfiteatro de casas de colores asomándose al antiguo puerto pesquero y abrigadas por un paisaje inmensamente verde enamora cada año a miles de personas. Hablamos, como no podía ser de otra forma, de Cudillero. Una localidad que ha sabido conservar su esencia a pesar de ser una de las más turísticas de Asturias. Una cosa no está reñida con la otra, aunque se nota que en los últimos años muchas viviendas del casco antiguo han pasado a convertirse en apartamentos turísticos. Cudillero se ve en unas pocas horas. Lo mejor es recorrer su ruta de los miradores para asomarse al anfiteatro desde diferentes puntos.

Vistas de Cudillero desde el mirador de El Baluarte
Vistas de Cudillero desde el mirador de El Baluarte

Playa de Oleiros

Esa autentica obra maestra de la ingeniería que es la Autovía del Cantábrico que es capaz de salvar la escarpada orografía gracias a inmensos viaductos, acerca sobremanera la posibilidad de llegar en un santiamén a algunas de las mejores playas de Asturias. Una de ellas es la de Oleiros. Se encuentra a solo 13 minutos en coche de la playa del Silencio, en la localidad de Lamuño. Para llegar hasta ella podemos estacionar el vehículo en el área recreativa de Monte Valsera y caminar por una pista en buen estado durante un kilómetro.

Playa de Oleiros
Playa de Oleiros

La playa de Oleiros se abre en la ensenada del mismo nombre y, a diferencia de la playa del Silencio, cuenta con una zona de arena gruesa y otra de cantos rodados. El acceso al agua es más cómodo ya que, a medida que nos adentramos, la arena es más fina. Tiene un área frecuentado por nudistas y el ambiente es muy joven y agradable.

Cabo Vidio

A diez kilómetros en coche de la playa del Silencio tenemos otro de los imprescindibles que ver en el entorno de Cudillero. El faro de cabo Vidio nos ofrece una imagen muy precisa y apabullante de la abrupta costa occidental asturiana. Es muy recomendable hacer la ruta que recorre diferentes miradores con sus correspondientes bancos para hacer fotografías inolvidables. Nosotros lo visitamos al atardecer, sin duda el mejor momento del día para relajarse y desconectar de todo.

Atardecer en el cabo Vidio
Atardecer en el cabo Vidio

¿Dónde alojarse en el entorno de la playa del Silencio?

Para nuestra ruta por Cudillero y sus playas elegimos un alojamiento rural ubicado en la localidad de Soto del Barco, junto a la desembocadura del río Nalón en el Cantábrico. El hotel rural Foncubierta está enclavado en un lugar muy tranquilo y posee unas instalaciones modernas y muy cuidadas. Antonio, su propietario, recibe con amabilidad a sus huéspedes y sirve además unos fantásticos desayunos con productos de la zona.

Estas son otras opciones para alojarte en el entorno de la playa del Silencio.

Pablo Montes y Estefanía Casillas
Periodista e Ingeniera Agrícola. Viajeros

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