8 cosas que hacer en Aracena desde la serenidad de un convento

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Silencio. Estamos en un convento. Con sigilo nos adentramos en su iglesia. En el altar mayor, dos púlpitos esperando sermón. Caminamos por el claustro. Blanco impoluto y lleno de vida. La que le da la vegetación que lo decora. Frondosa y vigorosa. Casi tropical a tenor de su robusta palmera. Es primavera. Los pozos que surtían de agua fresca a la comunidad  permanecen callados. Como la campana que cuelga del primer piso. No hace falta tocarla. Mejor que reine el silencio. Abrimos la puerta de nuestra alcoba. Es un convento, pero no. Una habitación donde no falta ni el más mínimo detalle nos da la bienvenida. Difícil engarzar mejor la elegancia, la modernidad y el clasicismo monacal. Se ve que no vamos a dormir como las monjas que lo habitaron, más bien como marqueses. Pero la esencia del convento sigue. Y eso gusta, y mucho.

En la ventana de nuestra habitación del Hotel Convento qué hacer en Aracena
En la ventana de nuestra habitación del Hotel Convento Aracena

Todo cuidado hasta el más mínimo detalle en el Hotel Convento qué hacer en Aracena
Todo cuidado hasta el más mínimo detalle en el Hotel Convento Aracena

¿Dónde alojarse en Aracena?

Estamos en el hotel Convento Aracena para pasar un intenso fin de semana en este rincón de la provincia de Huelva. Pocos alojamientos nos han sorprendido tanto como éste. Le da un plus a esta escapada y sin duda es la primera de las cosas que hacer en Aracena. Porque sigue intacta la serenidad que tuvo en sus orígenes. Y esos orígenes hay que conocerlos sí o sí.  Todo surge de una aparición. La que le regaló la Virgen a unas inocentes niñas de Aracena, María de la Trinidad Payán y Lucía de la Ossa. Ese fue el germen del convento que por desgracia Maria de la Trinidad, la madre Trinidad, no pudo ver concluido. Y eso que tuvo que luchar contra viento, marea y los carmelitas —que se oponían a que se construyera otro convento en Aracena—. Pero con el paso de los años no se libró del sino que han tenido otros monasterios de este tipo. La falta de monjas lo condenó en 1970. Después de varios avatares, el convento se transformó en hotel. Allá donde se mantienen esos dos púlpitos en el altar mayor hay ordenadores y una confortable sala de lectura. Junto al huerto que cultivaban con mimo las religiosas, hay una paradisiaca piscina. Las alcobas en las que dormían con lo justo, son hoy lujosas habitaciones. Y junto al campanario que hoy sigue en pie, una terraza mirador para contemplar Aracena y su sierra.

Piscina del Hotel Convento qué hacer en Aracena
Piscina del Hotel Convento Aracena

Campanario del Hotel Convento qué hacer en Aracena
Campanario del Hotel Convento Aracena

Claustro del Hotel Convento qué hacer en Aracena
Claustro del Hotel Convento Aracena

Habitación del Hotel Convento qué hacer en Aracena
Habitación del Hotel Convento Aracena

El hotel Convento Aracena forma parte de la esencia y la historia de esta localidad. No se puede desligar si hablamos de una lista de cosas que hacer en Aracena. Porque en él podemos exprimir mejor la estancia. Pero también relajarnos en su spa y saborear la gastronomía de la zona en su restaurante Huerto Nun.

Qué ver y hacer en Aracena entre dehesa, gastronomía y una gruta que maravilla

Cuando hablamos de Huelva la mente se va automáticamente a sus playas (consultar la lista de las mejores playas de Hueva). Esos arenales interminables que comienzan en el Parque Nacional de Doñana y nos llevan directamente hasta el comienzo del Algarve portugués. Pero Huelva es también turismo de interior y el parque natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche es un excelente ejemplo. Sólo hay que desviarse 40 kilómetros de la autovía Ruta de la Plata a la altura de Santa Olalla de Cala. A partir de ahí nos adentramos en un paisaje de dehesa, casas encaladas, cerdos ibéricos, una suculenta gastronomía y sorpresas como una de las cuevas más bellas que hemos visitado. Esta es nuestra lista de ocho cosas que hacer en Aracena en un fin de semana.

Bajar hasta la Gruta de las Maravillas

Si la Torre Eiffel es el símbolo de París, la Giralda de Sevilla y la Plaza Mayor de Salamanca, Aracena también tiene su buque insignia. El lugar que por sí mismo justifica la visita a la sierra onubense. El que encabeza la lista de las cosas que hacer en Aracena sin discusión. La Gruta de las Maravillas.

Una de las estancias más bellas de la Gruta de las Maravillas qué hacer en Aracena
Una de las estancias más bellas de la Gruta de las Maravillas

Cuando a principios del siglo XX unas excavaciones mineras agujerearon la montaña sobre la que se alza el Castillo de la localidad, pocos podían presagiar lo que encontrarían. Una gruta que hace gala de su nombre y en la que podemos encontrar un sinfín de formaciones que el agua ha ido tallando en la roca caliza. Además de las clásicas estalactitas y estalagmitas, también es posible ver aragonitos (prismas nacarados de carbonato cálcico), gours (diques por los que circula agua) y columnas de un color blanco inmaculado. Todas esas esculturas naturales se intercalan con pequeños lagos de color turquesa, algunos de los cuales superan los siete metros de profundidad. Una sinfonía de colores en espacios mágicos que tienen nombres tan bucólicos como el “salón de los órganos”, “el sepulcro del príncipe” o la “cristalería de Dios”.

Formaciones de la Gruta de las Maravillas qué hacer en Aracena
Formaciones de la Gruta de las Maravillas

Uno de los lagos color turquesa de la Gruta de las Maravillas qué hacer en Aracena
Uno de los lagos color turquesa de la Gruta de las Maravillas

El recorrido es muy accesible, es circular y se hace con un guía en una visita que dura unos 45 minutos. Está prohibido sacar fotografías, aunque nosotros pudimos tomarlas al contar con un pase especial de prensa. Es mejor disfrutar con la mirada y no perder detalle de cada rincón, porque ninguna imagen hace gala de la belleza que tiene este lugar. El precio de la entrada es de 9 euros (10 si se saca combinada con el Castillo).

Perderse por sus calles blancas y admirar su patrimionio

La sensación placentera que otorga el hotel Convento Aracena se mantiene en cuanto ponemos un pie en la calle. Después de admirar su portada, nos adentramos en un mundo de calles empedradas, fachadas encaladas y rejas por las que asoman coloridas flores y tras las que se esconden ventanas que, al caer la noche, se abren buscando alguna pequeña dosis de aire fresco. Un gran vaso de leche para tomarlo a pequeños sorbos. ¡Qué encanto tienen los pueblos blancos!

Una de las calles qué hacer en Aracena
Una de las calles de Aracena

Hay un puñado de lugares imprescindibles que ver en Aracena durante este paseo. Llegamos a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Se levanta imponente sin ninguna torre. Sólo un pequeño campanario que parece desproporcionadamente minúsculo para semejante templo. Enfrente de la iglesia, el edificio del Cabildo. Perfectamente rectangular. Testigo de la historia de Aracena desde el siglo XV. Detrás de sus colosales muros se almacenó cereal, se recluyeron a presos y actualmente sirve para interpretar la riqueza del parque natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche.

Cabildo Viejo qué hacer en Aracena
Cabildo Viejo

La calma y el silencio de esas callejuelas con fachadas impolutas donde se incrustan los azulejos con el nombre de cada vía contrastan con la animación de la plaza del Marqués de Aracena. Bien merece este noble semejante honor ya que bajo su tutela, la localidad onubense vivió sus años de esplendor en el arranque del siglo XX. Francisco Javier Sánchez-Dalp y Calonge —que así se llamaba el primer marqués de Aracena— puso la pasta y el genial arquitecto sevillano Aníbal González, la creatividad. De ese binomio surgieron maravillas como el Casino Arias Montano, que preside una animada plaza donde los niños juegan, los mayores charlan buscando la sombra y la vida pasa.

Escultura en la plaza del Marqués de Aracena
Escultura en la plaza del Marqués de Aracena

Esa bendita asociación también dejó el bello edificio del Ayuntamiento, otro de los imprescindibles que ver en Aracena. Y muy cerca de él, la iglesia de Santa Catalina, en la que será imposible no contemplar su portada de ladrillo.

Ayuntamiento qué hacer en Aracena
Ayuntamiento de Aracena

Subir al Castillo y contemplar sus vistas

Toda una mini ruta de senderismo nos espera para alcanzar el bastión de Aracena, su Castillo. Su silueta domina el paisaje urbano de la localidad desde que llegamos a ella. El esfuerzo de la subida, tiene recompensa. Primero nos saluda la iglesia Prioral de Nuestra Señora del Mayor Dolor. El primer templo cristiano que tuvo la localidad. Excelentemente conservado gracias a que siempre fue precisamente eso, templo. Allí se encuentra la imagen de la patrona de Aracena. Una Virgen cargada de expresividad al más puro estilo de la imaginería andaluza.

Nuestra Señora del Mayor Dolor qué hacer en Aracena
Nuestra Señora del Mayor Dolor

Adosada a la iglesia se levanta un campanario mudéjar inspirado en la Giralda de Sevilla y que da la bienvenida a los visitantes. Unos metros más arriba del templo del siglo XV se encuentra el Castillo. Primero fue poblado por los árabes, después por los portugueses y finalmente por los españoles. En él está el origen de Aracena, ya que en sus laderas comenzó a crecer la localidad cuando fue repoblada por paisanos traídos desde León. Del polo al trópico. Casi nada. Impresiona su aljibe de 77.000 litros donde se recogía el agua de lluvia para abastecer a la población. Y también lo hacen sus vistas. Tenemos Aracena a nuestros pies. El blanco de sus casas se fusiona con el verde de las encinas y alcornoques de la dehesa. En un día soleado (y por estas tierras hay muchos, aunque también llueve) el espectáculo es formidable. Por algo la subida al Castillo es algo imprescindible que hacer en Aracena.

Castillo qué hacer en Aracena
Castillo de Aracena

Panorámica de Aracena desde el Castillo qué hacer en Aracena
Panorámica de Aracena desde el Castillo

Vista de Aracena y su iglesia de la Asunción desde el Castillo qué hacer en Aracena
Vista de Aracena y su iglesia de la Asunción desde el Castillo

Conocer el cerdo ibérico y sus productos

La Sierra de Aracena y Picos de Aroche es sinónimo de dehesa. Más agreste que la salmantina, pero igualmente interesante. Allí, entre encinas y alcornoques, vive a cuerpo de rey el cerdo ibérico. Ver cómo se cría es fundamental para entender la razón de que nos gusten tantos sus manjares. Nosotros tuvimos la oportunidad de hacerlo a sólo ocho kilómetros de Aracena, en el pequeño municipio de Corteconcepción. Allí tiene su sede una de las empresas con más solera de la Denominación de Origen Jabugo. Se trata de Jamones Eíriz.

Estefanía junto a los cerdos de Eíriz qué hacer en Aracena
Estefanía junto a los cerdos de Eíriz

Fue un gallego que emigró a Huelva para trabajar en las minas Río Tinto el que, con los ahorros que logró, puso la primera piedra de lo que ahora es Eíriz. Nos gustó la visita por lo didáctica de la misma, pero también por el sello artesano que tiene esta empresa. Su producción es reducida, pero cada lomo, lomito, jamón o morcón está hecho con un mimo absoluto. Jesús, uno de los trabajadores de Eíriz, nos sirvió de guía para mostrarnos la riqueza de la dehesa y posteriormente el proceso de sacrificio, salado, lavado, secado y la curación y maduración en bodega. Tratando cada pieza como si fuera un hijo. Da gusto el cariño que le ponen y la pasión con la que lo explican.

En el secadero de Jamones Eíriz qué hacer en Aracena
En el secadero de Jamones Eíriz

Con los cerdos de Eíriz qué hacer en Aracena
Con los cerdos de Eíriz

La visita, que se puede contratar en la página web de Eíriz, concluye de la mejor manera posible. Con una cata de jamón y lomo regados con vinos del Condado de Huelva. Y todo ello en una antigua cocina de pueblo con una decoración maravillosa. Calderos, máquinas para hacer chorizos, piezas de barro, jarras de cerveza, cestas de mimbre… Un auténtico museo.

En plena cata en Jamones Eíriz qué hacer en Aracena
En plena cata en Jamones Eíriz

La visita a Eíriz también nos dio la oportunidad de conocer a Manuel, el porquero de la empresa. Un hombre fascinante con una cultura apabullante y con el que podríamos haber estado hablando durante horas. Un romántico del cerdo ibérico. Un erudito de este animal que lo conoce como pocos. Dicen que en más de una ocasión la Administración ha querido ficharlo para iluminar a los políticos, que de estas cosas suelen saber entre poco y nada. Él prefiere estar con sus puercos, viajar de vez en cuando a Marruecos y recordar sus escapadas a Irán o Siria, antes de que fuera devorado por la guerra. Nos invitó a su casa, nos enseñó sus jamones y sus recuerdos y prometimos volver a visitarle. Comprendemos que Jesús Calleja también quedara prendado de él y fuera uno de los nombres propios del “Volando voy” que ha grabado en la Sierra de Aracena.

Jamón ibérico en la cata de Eíriz qué hacer en Aracena
Jamón ibérico en la cata de Eíriz

Saborear una gastronomía de primer nivel

Ligada irremediable y benditamente al cerdo ibérico está la gastronomía. Una de las cosas que hacer en Aracena es comer. Y además bien. Tanto en fresco como en embutido, la carne de la joya de la dehesa es imprescindible. Lo comprobamos en el restaurante Huerto Nun, el del hotel Convento Aracena. Cuenta con una cuidada carta donde sobresalen auténticas delicias como la presa ibérica a baja temperatura o el secreto ibérico relleno de foie y setas. Todo un descubrimiento y un ejemplo rotundo de la cocina de calidad de esta tierra.

Secreto ibérico relleno de foie y setas del restaurante Huerto Hun qué hacer en Aracena
Secreto ibérico relleno de foie y setas del restaurante Huerto Hun

No la única opción interesante para comer en Aracena. Otra recomendación que hacemos es el gastrobar Russes. Lo que era un bar normal y corriente se transformó hace unos años en un auténtico templo gastronómico donde se rinde pleitesía a los productos frescos, de calidad y de la tierra. Y todo ello con una vuelta de tuerca a las recetas clásicas para conquistar a todo tipo de paladares. Difícil olvidar sus tomates de huerta con el sabor que creíamos olvidado, un revuelto de ajetes, trigueros y bacalao y unas costillas con reducción de vino.

Tomates en el Gastrobar Russes qué hacer en Aracena
Tomates en el Gastrobar Russes

Empaparse del fervor popular

Aracena es fervor y devoción. Se comprueba fácilmente si se visita la localidad en Semana Santa cuando sus cofradías y hermandades salen a la calle con imágenes como Nuestro Padre Jesús Nazareno, el Cristo de la Sangre y la propia Nuestra Señora del Mayor Dolor. Pero nosotros también lo vivimos en junio con la salida en procesión de la Divina Pastora desde la parroquia de Nuestra Señora del Carmen. Los que estamos acostumbrados al recogimiento de los pasos procesionales en Castilla y León, impresiona el fervor y la entrega que se vive en el sur.

La Divina Pastora, en procesión por las calles qué hacer en Aracena
La Divina Pastora, en procesión por las calles de Aracena

Relajarse en un spa

Entre las cosas que hacer en Aracena está también el senderismo, del que como sabéis somos grandes aficionados. El problema es que en este intenso fin de semana no tuvimos tiempo para enfundarnos las botas y coger los bastones. Por eso regresaremos para hacer alguno de estos senderos. Lo que sí hicimos fue relajarnos a pesar de no haber caminado en exceso. El spa del hotel Convento Aracena es el mejor lugar para hacerlo. Un circuito terminal con piscina de horros, sauna finlandesa, baño turco, ducha escocesa… Si a Aracena se llega con cualquier atisbo de estrés o tensión, la mejor manera de mandarlo a otra dimensión es así.

Spa del Hotel Convento qué hacer en Aracena
Spa del Hotel Convento Aracena

Visitar otros de los pueblos con encanto de la zona

La lista de cosas que hacer en Aracena en un fin de semana no se circunscriben a la propia localidad. Si queda tiempo, no hay que perderse el encanto de algunas localidades cercanas que guardan intactas la esencia de la sierra onubense. Nosotros nos desplazamos hasta Linares de la Sierra (a 8 kilómetros). Otro pueblo blanco donde su plaza principal no es otra cosa que una plaza de toros adosada a su iglesia y repleta de terrazas para picotear y disfrutar del ambiente. Los mosaicos empedrados que hay en la entrada de las casas llamados “llanos”, los poemas que decoran sus fachada, sus callejuelas empedradas, sus fuentes o la gastronomía, son algunos de los atractivos de Linares de la Sierra.

Una de las calles de Linares de la Sierra
Una de las calles de Linares de la Sierra

Pablo Montes y Estefanía Casillas
Periodista e Ingeniera Agrícola. Viajeros

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