Bilbao en un fin de semana: ruta completa para descubrir la ciudad en 2 días

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Bilbao en un fin de semana es una escapada perfecta para descubrir una ciudad que ha sabido reinventarse sin perder su esencia. Entre la tradición marinera y obrera de sus orígenes y la modernidad que hoy la define, la capital vizcaína ofrece un equilibrio muy atractivo. En solo dos días da tiempo a pasear por su casco histórico, disfrutar de su gran oferta cultural, asomarse a miradores inolvidables y saborear una gastronomía que por sí sola ya justificaría el viaje


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Bilbao en un fin de semana también permite disfrutar de la ciudad con calma gracias a una oferta de alojamientos muy amplia y para todos los gustos. Hay hoteles boutique con encanto en el centro, opciones modernas junto a la ría y establecimientos muy cómodos para moverse andando a casi todas partes. Esa variedad y el buen nivel general de la planta hotelera hacen muy fácil organizar la escapada y elegir la zona que mejor encaje con cada viajero. Puedes consultar aquí una buena selección de hoteles en Bilbao.

Vista de la ría de Bilbao
Vista de la ría de Bilbao

Día 1 de Bilbao en un fin de semana: Casco Viejo, ría y Guggenheim

La mejor forma de empezar esta ruta por Bilbao en un fin de semana es sumergirse en el Casco Viejo, el alma más histórica de la ciudad. Sus famosas Siete Calles siguen conservando ese aire popular y auténtico que convierte cualquier paseo en un plan apetecible. Aquí merece la pena caminar sin prisa, fijándose en las fachadas, entrando en pequeñas tiendas y dejándose llevar por el ambiente que se concentra en torno a la Plaza Nueva, uno de los espacios con más vida del centro.

Muy cerca se encuentra el Mercado de la Ribera, junto a la ría y en pleno casco antiguo, uno de los grandes símbolos de Bilbao y una referencia comercial para toda Bizkaia. Además de su valor histórico, sigue siendo un lugar ideal para tomar el pulso cotidiano a la ciudad. Desde aquí, el paseo junto a la ría permite entender muy bien la transformación urbana de Bilbao en las últimas décadas.

Avanzando por la ribera se puede llegar hasta la iglesia de San Antón y continuar después en dirección al Arenal y al Ayuntamiento. Es un recorrido muy agradable, perfecto para ir enlazando la parte más clásica con la más contemporánea. Poco a poco empieza a aparecer ese Bilbao moderno que ha convertido a la arquitectura en una de sus grandes señas de identidad.

Museo Guggenheim
Museo Guggenheim

La tarde del primer día está reservada para uno de los lugares imprescindibles de cualquier ruta por Bilbao en un fin de semana: el Museo Guggenheim. Aunque incluso quien no entre ya disfruta del edificio y de su entorno, merece la pena detenerse en toda esta zona de Abandoibarra, una de las imágenes más reconocibles de la ciudad. Los paseos por la ría, las esculturas al aire libre y la silueta del museo crean uno de esos paisajes urbanos que se quedan grabados.

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Después, un buen broche para la jornada es acercarse al puente Zubizuri y tomar el funicular de Artxanda, uno de los clásicos de Bilbao. En apenas unos minutos permite ganar altura y contemplar una de las mejores panorámicas de la ciudad. El propio funicular se presenta como una visita imprescindible para disfrutar de las vistas y del paseo en esta zona elevada. Ver caer la tarde desde allí arriba es una de las experiencias que más me gustan en Bilbao.

Día 2 de Bilbao en un fin de semana: Ensanche, arte y zonas verdes

El segundo día de esta ruta por Bilbao en un fin de semana puede comenzar en el Ensanche, la cara más elegante y señorial de la ciudad. Aquí Bilbao cambia de registro. Las calles son más amplias, el trazado más ordenado y el ambiente invita a pasear sin rumbo fijo entre comercios, cafeterías y edificios con empaque.

Una parada muy recomendable es el Museo de Bellas Artes, una de las grandes instituciones culturales de la ciudad. Su colección reúne miles de piezas y abarca desde el arte antiguo hasta el contemporáneo, con una presencia muy destacada de artistas vascos. Es una visita muy agradecida para completar la imagen cultural de Bilbao más allá del tirón internacional del Guggenheim.

Justo al lado se extiende el parque de Doña Casilda, un oasis urbano perfecto para bajar el ritmo. Me parece uno de esos lugares ideales para hacer una pausa, sentarse un rato y observar la vida local. En una escapada de dos días siempre se agradece encontrar espacios así, donde la ciudad respira de otra manera.

Vista aérea de Bilbao
Vista aérea de Bilbao

Después, la ruta puede continuar hacia la Gran Vía, principal arteria comercial de Bilbao, y seguir hasta la zona de Moyúa. Es una parte de la ciudad que refleja muy bien su personalidad actual: dinámica, cuidada y cómoda para el visitante. Aquí no hace falta obsesionarse con ver monumentos concretos; basta con caminar, entrar en alguna tienda o terraza y dejar que la ciudad se muestre tal y como es.

Para terminar este Bilbao en un fin de semana, nada mejor que volver a la gastronomía, que siempre ocupa un lugar central en cualquier viaje al norte. Ya sea en el Casco Viejo o en las calles del Ensanche, la ciudad ofrece muchísimas opciones para despedirse con una buena comida o una última ronda de pintxos. Porque si algo tiene Bilbao, además de museos, arquitectura y paseos junto a la ría, es esa capacidad de conquistar también por el estómago.

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Contenido patrocinado por Sercotel

Pablo Montes y Estefanía Casillas
Pablo Montes y Estefanía Casillas
Periodista e Ingeniera Agrícola. Viajeros

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